Alemania

Klavier-Festival Ruhr

Estreno del nuevo concierto para piano de Philip Glass en el Klavier-Festival Ruhr

Juan Carlos Tellechea
jueves, 20 de julio de 2023
Maki Namekawa y Dennis Russell Davies © 2023 by Dana Schmidt Maki Namekawa y Dennis Russell Davies © 2023 by Dana Schmidt
Wuppertal, viernes, 7 de julio de 2023. Gran sala auditorio del ayuntamiento histórico de Wuppertal. Klavier-Festival Ruhr 2023. Leonard Bernstein, Danzas sinfónicas de "West Side Story. Alberto Ginastera, Danzas del Ballet "Estancia" (Suite para Orquesta op. 8a). Philip Glass: "M" - Concierto para piano y orquesta. Arreglado por Michael Riesman a partir de la partitura cinematográfica original de Philip Glass para el filme ''Mishima'' (estreno mundial de la obra por encargo del Festival de Piano del Ruhr). Solista Maki Namekawa (piano). MDR-Sinfonieorchestra. Director Dennis Russell Davies. Organizador Klavier-Festival Ruhr. Patrocinadores Initiativkreis Ruhr y consorcio energético RWE. 100% del aforo.
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El Klavier-Festival Ruhr 2023 concluyó este viernes con un extraordinario concierto ofrecido por la pianista Maki Namekawa con la Orquesta Sinfónica MDR (Mitteldeutscher Rundfunk / Radiodifusión de Alemania central), una de las más antiguas del mundo y la más antigua de este país, dirigida por Dennis Russell Davies.

En esta oportunidad fue estrenado el Concierto para piano y orquesta "M" de Philip Glass, arreglado por Michael Riesman a partir de la partitura cinematográfica original de Philip Glass para el filme biográfico Mishima (1984), dirigido por Paul Schrader y producido por George Lucas y Francis Ford Coppola.

En el programa de mano fue insertada una página con un encomiable saludo de Philip Glass desde Nueva York, congratulandose por este estreno, con motivo del término, tras 28 años, de la edificante y modélica gestión del director general del Festival, profesor Franz Xaver Ohnesorg, con quien le une una profunda amistad.

Después de un discurso elogioso para con el Festival y con su director saliente, pronunciado por la ministra de Cultura y Ciencia del estado federado de Renania del Norte-Westfalia, Ina Brandes, la MDR-Sinfonieorchester abrió brillantemente esta velada con las Danzas sinfónicas de West Side Story (1960), de Leonard Bernstein.

Leonard Bernstein

El musical West Side Story data de 1957 y es esencialmente una libre y modernizada versión de Romeo y Julieta, de William Shakespeare. De hecho, la orquestación original fue fruto de la colaboración entre Leonard Bernstein, Sid Ramin e Irwin Kostal, pero en 1961, con motivo del estreno de la versión cinematográfica, Bernstein presentó otra versión titulada Danzas sinfónicas de West Side Story, dedicada a Sid Ramin, amigo de la infancia de "Lenny".

Una atmósfera eléctrica y entusiasta reina en este concierto de la Orquesta Sinfónica MDR, en plena forma, dirigida con maestría por un experimentado y creativo Dennis Russell Davies, quien le imprimió sutilmente un toque muy personal a los nueve temas confrontados entre si, aunque entretejidos con habilidad en las transiciones e interpretados sin pausas: con dinamismo y agilidad en el (I.) Prólogo. Allegro moderato (la creciente rivalidad entre dos bandas de adolescentes, los "Jets" y los "Sharks"); bajando el ritmo y emotivo (II.) ''En algún lugar''. Adagio (en un ballet de ensueño, las dos bandas de delincuentes infantojuveniles se unen en una amistad, que sin embargo habrá de durar muy poco).

De inmediato siguió el juguetón y travieso (III.) Scherzo. Vivace e leggero (en el mismo sueño, las bandas se alejan de los muros de la ciudad y se encuentran de repente en un mundo lúdico de espacio, aire y sol); el candente (IV.) Mambo. Meno presto (de nuevo en el mundo real, el baile competitivo en el gimnasio entre las bandas); pasa de un candor al próximo en el (V.) Cha-Cha. Andantino con grazia (los amantes, Tony y María, se ven por primera vez y bailan juntos); enternecedor y romántico en la (VI.) Escena del encuentro, Meno mosso (la música acompaña sus primeras palabras).

Desenlace

Hasta que llega al raudo (VII.) Cool, Fugue. Allegretto (una elaborada secuencia de baile en la que Riff, el mejor amigo de Tony y cabecilla de los "Jets", quien desea acabar con los "Sharks" para hacerse con el control del barrio, dirige a su banda para que controlen su impulsiva hostilidad, "enfriando sus reactores" en sentido figurado); la confusión y el desorden del (VIII.) Rumble, Molto allegro (batalla culminante entre las dos bandas, en medio de la cacofonía de la gran ciudad; los dos cabecillas, Riff y Bernardo, mueren).

Por último el emocionalmente fuerte (IX.) Finale, Adagio (el "I Have a Love", de María, que se convierte en una procesión, evocando la visión de "En algún lugar"). Ovaciones y exclamaciones de aprobación del público enmarcaron esta excelente ejecución, con vibrantes intervenciones de percusión, vientos y cuerdas.

Alberto Ginastera

Todavía en la primera parte, antes del intervalo de este concierto, la MDR-Sinfonieorchester interpretó Estancia op 8a, suite orquestal de Alberto Ginastera, uno de los grandes compositores iberoamericanos, aunque muy (demasiado) poco presente en los programas de las orquestas de esta parte de Europa, lamentablemente. Influido por Béla Bartók, el joven Igor Stravinski y Aaron Copland, de quien fue discípulo, su música está llena de una energía desbordante.

El estilo de Alberto Ginastera ha cambiado considerablemente a lo largo de su carrera. Partiendo de un lenguaje tonal folclorista, se orientó cada vez más hacia la estética de la Segunda Escuela de Viena, concretamente hacia Alban Berg. Aunque las composiciones se hicieron cada vez más complejas, una constante recorre casi todas las obras de Ginastera. A saber, la fuente de inspiración común, es decir: las leyendas antiguas, las canciones y danzas populares, así como la belleza de la naturaleza de su tierra natal, la Argentina. En una oportunidad expresaría de esta forma su sentimiento:

Siempre que he cruzado la pampa o he vivido allí una temporada, mi mente se ha sentido inundada de impresiones cambiantes. A veces alegres, a veces melancólicas, unas llenas de euforia y otras de una profunda calma, generada por la extensión sin límites y la transformación que sufre el paisaje en el transcurso de un día.

Ginastera probó varios géneros, entre ellos la música de ballet. Encargado por un famoso empresario estadounidense creó en 1941, el ballet Estancia, un monumento musical a los gauchos y a la doma, que no se estrenaría hasta 1952. Entretanto, Ginastera había producido una suite para orquesta que se estrenó en Buenos Aires en 1943. Al igual que el ballet completo, estas Danzas del ballet Estancia describen la vida de los hombres de campo en la pampa argentina en cuatro secuencias contrastadas.

Secuencias

La primera, "Los trabajadores agrícolas" es una pieza muy dinámica y motivadora, caracterizada por ritmos palpitantes, una orquestación colorista y armonías audaces, en los que se perciben a lo lejos los pasos, el zapateado y el zarandeado de la chacarera, pero también, muy perspicazmente, elementos basados en el malambo.

La "Danza del trigo", de ritmo más mesurado, ofrece una visión impresionista y melancólica de la inmensidad de la pampa y el precioso horizonte del trigal bajo el sol de la mañana, con un bello solo de flauta. "Los peones de hacienda", combina percusión y metales para describir la epopeya de los gauchos y una especie de doma (rodeo), pasatiempo no del todo inofensivo de estos hombres de campo, de nuevo con un fuerte ritmo de timbales y un formidable racimo final.

La "Danza final", con su movimiento arremolinado y febril y la orquesta en un clímax frenético, es un malambo, una danza típica argentina que parece imparable. También en este caso, el golpeteo de los timbales simboliza el zapateo de los hombres de la pampa, los gauchos, que participan en una competencia de baile. El ritmo sincopado del malambo, elemento musical definitorio en compás de 6/8, se eleva hasta el frenesí, llevado por una amplia gama de instrumentos de percusión.

A los músicos de la Orquesta Sinfónica MDR se les ve bastante familiarizados con estos colores y ritmos frenéticos que parecen infundirles una extraordinaria alegría de vivir. Bajo la inspirada batuta de Dennis Russell Davies, el sonido es rico, transparente y bellamente coherente. Los efusivos aplausos y vítores se prolongaron por varios minutos antes de que el inspirado director y el colectivo musical pudieran retirarse para hacer una pausa, mientras se instalaba el piano sobre el escenario.

Philip Glass

La segunda y última parte del recital estuvo consagrada al estreno mundial del Concierto para piano y orquesta "M", de Philip Glass, arreglado en base a la partitura para la banda sonora del filme Mishima, una inmersión en la música minimalista. Mas no solo eso, ya que una clara evolución estilística recorre este singular viaje. La solista, Maki Namekawa, llevó a cabo aquí una excelente demostración de cohesión y musicalidad con la MDR-Sinfonieorchester.

A menudo se considera a Philip Glass como uno de los exponentes del minimalismo, junto a Steve Reich y siguiendo sus pasos. Esto es cierto en parte. Aunque el estilo de escritura conocido como minimalista estuvo en el centro de sus composiciones hasta la década de 1980, luego rompió con él para ampliar su estilo y abrazar un clasicismo que hoy se afirma cada vez más en su música instrumental. Varias obras de cámara escritas por él son un buen ejemplo de esta evolución estilística.

En cualquier caso, se caracterizan por el arte de la pequeña forma, que es sin duda un denominador común en su obra. Y lo hace superando el tópico comúnmente aceptado de música exclusivamente repetitiva, aunque sean muy variadas en su estilo. Otras características: el fenómeno de la amplificación sonora, aplicado a un patrón rítmico muy desarrollado, a menudo de forma imperceptible en las piezas finales. Serialismo, pero tratado de forma muy personal. Y siempre el deseo de permanecer dentro de la tonalidad.

Mishima

El Concierto para piano y orquesta "M", transcrito de la partitura para el filme Mishima, es una música manifiesta, de la que no se sabe muy bien ni cómo empieza ni dónde termina, con las pausas a mitad de frase que crean sorpresas y suspenden el tiempo. Son tres secuencias de una melancolía evidente, que ofrecen un material muy complejo, lleno de fuertes contrastes, que se abre a nuevos colores. La interpretación de Mak Namekawa y la orquesta dirigida por Dennis Russell Davies hipnotizó literalmente al público.

Las secuencias narran algunos momentos del último día del personaje del título antes de su suicidio por el ritual del harakiri, en una especie de reminiscencia de su vida. La primera, extremadamente fluida, da paso a una elegía ensoñadora. La última, más desarrollada, se explaya con fuego y brío a una escritura mística, entrecortada, que establece un sugestivo canto con el que el oyente entra en trance, en un homenaje de gran dulzura. Prolongadas ovaciones y gritos de ¡bravo, bravo, bravo!, pusieron término a este magnífico recital de clausura de la presente edición del Festival de piano del Ruhr, en cuyo desarrollo escribió historia su director artístico, el profesor Franz Xaver Ohnesorg, a lo largo de casi tres décadas de intensa labor.

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