Italia

De Jerash a Pompeya: Una conmovedora peregrinación musical árabe-europea

Agustín Blanco Bazán
martes, 18 de julio de 2023
Za’atari, Los caminos de la amistad © 2023 by UNHCR / Shawkat AlHarfoush Za’atari, Los caminos de la amistad © 2023 by UNHCR / Shawkat AlHarfoush
Ravena-Jerash-Pompeya, martes, 11 de julio de 2023. Los caminos de la amistad. Ravena (7 de julio), Campo de refugiados Za’atari y teatro romano de Jerash (Jordania-9 de julio) Teatro romano de Pompeya, (11 de julio). Acto 2do de Orfeo y Eurídice (C.W. Glück. Solista: Filippo Mineccia), Casta Diva (Norma, V. Bellini. Solista: Monica Conesa). Los olvidados a orillas del Éufrates (Dima Orsho. Solistas: Mirna Kassis y Razek François Bitar), Cuéntame de mi país (Assi y Mansour Rahabani. Solista: Zain Awad. Aparición Fluctuante (Muwashah-tradicional canción árabe. Solista: Ady Naber). Lied del Destino op. 54 (J. Brahms). Orquesta Juvenil Luigi Cherubini y solistas de la Orquesta del Conservatorio de Ammán dirigidos por Riccardo Muti. Coro Cremona Antica. Clavicembalo: Davide Cavalli. Oud: Saleh Katbeh. Percusión: Elias Aboud. Festival de Ravena 2023.
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Sin demasiados bombos y platillos publicitarios, también Riccardo Muti viene incursionando, desde hace 25 años, en el mundo de interacción cultural inspirado en el Diván del Este y el Oeste ideado por Johann Wolfgang von Goethe. El formato de Muti son los peregrinajes. El primero tuvo lugar en 1997, cuando con la orquesta de La Scala fue a dirigir la Eroica a un Sarajevo destruido por la guerra civil. Después vinieron, entre otras ciudades, Beirut, Jerusalén, Cairo, Damasco, y también Atenas, Moscú, Kiev, Teherán y hasta Nairobi, siempre con la integración de músicos y repertorios locales. Este año los peregrinos estuvieron en las ruinas de Jerash en Jordania, pero antes llevaron su música al campo de refugiados de Al Za’atari. Y dos días después los encontré a todos ensayando la repetición del concierto de Jerash en otras ruinas, las del teatro romano de Pompeya.

Exhaustos pero entusiastas, los artistas dieron allí concierto final, ya en medio de la primera gran ola de calor mediterránea. Aún cuando acostumbrados a estos calores, los músicos sirios y jordanos me confesaron sentir la humedad en sus instrumentos acostumbrados a la sequedad de su tierra. ¡Pero que alegría estar en Italia, con un Maestro que tan bien sabe combinar esa típica actitud de distanciamiento y severidad de miradas que le conocemos todos con un irresistible (y sardónico) sentido del humor! Porque Muti, para ellos un padre artístico, les exige y al mismo tiempo les relaja con instrucciones siempre apropiadas a lo que pueden hacer.

Problemas durante el ensayo que incluyeron cansancio, calor, y la necesidad de ajustes acústicos. Pero en ningún momento se advirtió irritación en el Maestro, que corrigió con bromas de pocas palabras y comentarios precisos siempre murmurados con un aire de complicidad. Como parte de este equipo de recién llegados de Jordania estaba Cristina Mazzavillani Muti, no sólo presidenta honoraria del Festival de Ravena sino una experta conocedora de acústicas en lugares difíciles como suelen serlo este tipo de monumentos arqueológicos.

¿Era suya la voz que durante el ensayo y desde las alturas del teatro romano de Pompeya comentó sobre los problemas de audición peculiares al lugar? No sé, porque en este ejercicio musical sin alardes de figuración no hubo ni en el ensayo ni en la función discursos de reconocimiento de ningún tipo. Me tienta decir que todo fue como se hacía cuando comencé a escuchar conciertos, esto es, con una tranquila parsimonia sin reconocimientos melodramáticos. ¡Y nada de esos besos y abrazos que a veces se dan hoy día el director de orquesta y los ejecutantes! Muy “a la antigua” y desgraciadamente tan poco común hoy día, Muti dio la mano con discreta cordialidad a cantantes y lideres de cada grupo orquestal y luego de su tercera salida se despidió del público con un adiós de mano similarmente sobrio.

Fue tal vez este contexto general de sobriedad el que permitió una concentración musical intensa e introspectiva, extrañamente diferente a la atmósfera de alegría bufonesca que con irritante frecuencia persiguen muchos organizadores de conciertos al aire libre. Y las obras elegidas no hicieron sino aumentar la intensidad de esta invitación a meditar sobre la implacabilidad del Destino y su paradójico mensaje de esperanza. Porque los principales destinatarios eran, finalmente, los ciudadanos de la Nación Inmigrante, esto es, los 281 millones de refugiados que cuando no perecen en el mar se hacinan en campos como el que Muti acababa de visitar.

Los caminos de la amistad. Riccardo Muti, director musical. Jerash (Jordania), Teatro romano, julio de 2023. Festival de Ravena 2023. © 2023 by Zani Casadio.Los caminos de la amistad. Riccardo Muti, director musical. Jerash (Jordania), Teatro romano, julio de 2023. Festival de Ravena 2023. © 2023 by Zani Casadio.

Por ello no es de extrañar que la narrativa del programa haya sido similar a la de Sarajevo de 1997. La Eroica de aquel año fue correspondida en éste con el desafío musical de Orfeo a las Furias y Espectros que quieren cerrarle el camino que le llevará a su amada. Y, como en Sarajevo, el final fue resuelto con la Canción del Destino de Brahms, que a la felicidad dionisíaca de los dioses contrasta el sufrimiento terreno con los implacables versos de Hölderlin tan aptos hoy como reproche de los refugiados de la Nación Inmigrante: “Vosotros vagáis en la luz … pero nosotros estamos condenados a no poder descansar en ningún lugar.” Muti abrió la obra de Brahms inyectando en el adagio inicial una dosis de sensibilidad sobria y delicadísima. Y el adagio que cierra la obra, esa respuesta sin palabras a la desesperación del coro en la última estrofa fue desarrollado con similar implacabilidad, pero con un toque de esperanza y aceptación. ¡Que unidad y coherencia expresiva tuvo este Brahms! Y sin embargo, confieso que me costó aplaudir este final que no pude menos que asociar con los centenares de refugiados muertos días antes en el Mediterráneo.

Excelentes estuvieron en este inicio y cierre el coro Cremona Antica y la orquesta Monteverdi de italianos y jordanos, con acompañamiento particularmente nítido y punzante del arpa de Orfeo a cargo de Agnesa Contadini. Contra las furias luchó con voz cálida y bien proyectada el contratenor Philippo Mineccia. Pero fue en el centro del programa que se desarrolló la parte mas novedosa de la velada. 

Los caminos de la amistad. Riccardo Muti, director musical. Pompeya, Teatro romano, julio de 2023. Festival de Ravena 2023. © 2023 by Zani Casadio.Los caminos de la amistad. Riccardo Muti, director musical. Pompeya, Teatro romano, julio de 2023. Festival de Ravena 2023. © 2023 by Zani Casadio.

Luego de dirigir a Monica Conesa una soprano de timbre robusto y buen legato en Casta Diva, Muti dejó la escena a los jóvenes sirios y jordanos comisionados para este concierto que completaron la atmósfera de esperanza e incertidumbre del aria de Bellini con tres lieder árabes similarmente rapsódicos y de excelente calidad. En ellos la Orquesta Cherubini se integró discretamente al acompañamiento de oud y percusión de panderetas de Saleh Caleb y Elias Aboud. El primer número fue Los olvidados a orillas del Éufrates, un excelente dueto de Dima Orsho, una importante soprano y compositora siria radicada en los Estados Unidos y reconocida por su asociación con proyectos de Yo Yo Ma y Daniel Barenboim. Dos sirios, Razek François Bitar, un cantante de extraordinaria capacidad para modular entre las tesituras de contratenor y barítono y Mirna Kassis una mezzo de voz radiante lo dieron todo en este lamento de “un corazón extenuado por un cansancio que no da tregua.”

En el lied siguiente, Cuéntame de tu país, la soprano jordana Zaid Awad llevó a la audiencia un ejemplo de música popular compuesta por los célebres hermanos Assi y Mansour Rahabani y en el último lied antes de Brahms, otro jordano, Ady Naheb cantó al amor de su Aparición fluctuante, con un arreglo orquestal especialmente compuesto para combinar el estilo arábico de composición Muwashah con contrapuntos occidentales.

Varios de los artistas me comentaron sobre las contiendas actuales entre quienes insisten en oponerse a cualquier recepción de elementos de la música occidental en el contexto de composición árabe tradicional y los renovadores que a veces se arriesgan a un ostracismo cultural con sus propuestas contrarias.

El campo de refugiados de Za´atari

Quién no haya visitado un campo de refugiados no puede hacerse una idea de lo que allí ocurre. “El campo de Za´atari es una prisión de donde sólo se sale con algún permiso especial o una visa para emigrar a otro lado” me comentó uno de los músicos jordanos. Y dentro del campo, la ayuda “humanitaria” no pasa de ser sinónimo de sobrevivencia en condiciones elementales.

Los caminos de la amistad. Riccardo Muti, director musical. Campo de refugiados Za’atari (Jordania), julio de 2023. Festival de Ravena 2023. © 2023 by UNHCR / Shawkat AlHarfoush.Los caminos de la amistad. Riccardo Muti, director musical. Campo de refugiados Za’atari (Jordania), julio de 2023. Festival de Ravena 2023. © 2023 by UNHCR / Shawkat AlHarfoush.

De cualquier manera, allí se trasladó Muti con un quinteto de vientos de la orquesta Cherubini, el laudista y el percusionista y los cantantes árabes arriba reseñados. Según testigos presenciales, los prisioneros, fundamentalmente los niños que por haber nacido en este campo de once años de existencia no han tenido jamás contacto con el mundo exterior, recibieron a los visitantes con el asombro y la reticencia características de este tipo de primeros encuentros entre etnias y culturas diferentes. Debe haber sido algo parecido a la antítesis de dioses y humanos condenados al destino de Hölderlin y Brahms.

Pero parece que fueron precisamente los niños quienes rompieron el fuego con su curiosidad característica; y después se acercaron las mujeres. Aflojadas las tensiones del asombro en este primer encuentro de dos mundos diferentes, los visitantes donaron algunos ouds y migwizs; también prometieron violines y una donación para comprar instrumentos tradicionales. Me cuentan que Muti participó discretamente en este intercambio compartiendo impresiones y experiencias como uno mas entre los visitantes.

Epílogo

Los caminos de la amistad. Riccardo Muti, director musical. Campo de refugiados Za’atari (Jordania), julio de 2023. © 2023 by Giorgia Orioli.Los caminos de la amistad. Riccardo Muti, director musical. Campo de refugiados Za’atari (Jordania), julio de 2023. © 2023 by Giorgia Orioli.

En un excelente ensayo ilustrativo de esta reprise 2023 de Los caminos de la amistad, el musicólogo Guido Barbieri compara estas reiteradas visitas de Muti a ciudades en ruinas con los imaginativos relatos de Marco Polo recopilados por Italo Calvino en Las ciudades invisibles. Solo que en este caso la simbiosis de ruinas y música son fuente de un espíritu de reconciliación frente a un destino que insiste en desafíos nihilistas como el de las Furias frente a Orfeo o en la indiferencia olímpica estigmatizada por el lied de Brahms. En el 2002 Muti eligió Ground Zero para su concierto entre ruinas. Y el año pasado se presentó en el santuario de Lourdes, un lugar donde el sufrimiento y la esperanza se dan de la mano con particular intensidad.

Es de esperar que el futuro traiga nuevos lugares donde la memoria de tragedias colectivas se aplaque en una amistad musical que Riccardo Muti define, muy en su estilo, como “la disciplina del amor, la dignidad y el respeto.” Digo “muy en su estilo” porque creo que, en el mundo autoindulgente en que vivimos a pocos se les ocurriría hoy asociar el amor con la disciplina. Pero ocurre que en esta última Muti cree a rajatabla, sin autoritarismos, pero con un rigor excluyente de cualquier indulgencia de corrección política. Sospecho que sólo en estas condiciones se siente cómodo en la sección musical del Diván de Goethe.

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