Discos

Cécile Chaminade, Saisons d'amour

Juan Carlos Tellechea
martes, 19 de septiembre de 2023
void void
Cécile Chaminade, Saisons d'amour. Katharina Kammerloher (mezzosoprano), Johann Blanchard (piano), Jiyoon Lee (violín). Grabado del 24 al 26 de septiembre y los días 22, 24 – 25 de octubre de 2022 en la Konzerthaus Abtei Marienmünster. Técnico de sonido Werner Dabringhaus. Dabringhaus und Grimm Audiovision, Detmold. Alemania. C+P 2023, MDG.
0,0022217

La compositora y majestuosa pianista Cécile Chaminade cayó en el olvido al final de su vida; su música era considerada como pasada de moda. Los críticos tachaban erróneamente sus obras de "música de salón e inferior". Pero hoy vuelve a ser escuchada, y esto ocurre cada vez con mayor frecuencia. 

En este precioso CD, Saisons d'amour, con la maravillosa mezzosoprano Katharina Kammerloher, el virtuoso pianista Johann Blanchard y la excelsa violinista Jiyoon Lee, han sido recopiladas 22 canciones de Cécile Chaminade, como Sérénade Sévillane o Voeu suprême o La Fiancée du soldat.

Fueron precisamente estas fluidas melodías y pequeñas piezas para piano las que hicieron a Cécile Chaminade tan inmensamente popular. Sus seguidores eran (y son todavía hoy) predominantemente mujeres. Sobre todo en Inglaterra y Estados Unidos se formarían los denominados "clubes Chaminade". La reina Victoria era su mayor admiradora; tocó ante ella, y en 1893 la monarca la invitaría a pasar una estadía en el castillo de Windsor. La música de Cécile Chaminade es sobre todo pegadiza y agradable, siempre con una sonrisa encantadora, pero nunca trivial.

Mon cœur chante (versos del poeta Charles Fuster)
Mon cœur chante et c'est près de toi
Qu'il éclate ainsi d'allégresse
Un mot le fait trembler d'é moi,
Un mot le fait pâmer d'ivresse
Mon cœur chante et c'est près de toi !
Mon cœur saigne et c'est loin de toi,
Quand le sort mauvais nous sépare,
Tout n'est que deuil, tout n'est qu'effroi
Tout m'apparait vide ou barre ;
Mon cœur saigne et c'est loin de toi !
Mon cœur vit et c'est grace à toi !
De sa douleur nait son poème ;
Tantôt martyr ou tantôt roi,
Il n'est jamais seul puisqu'il aime,
Mon cœur vit et c'est grace à toi !

Fases de vida y amor

El ciclo reunido en este disco compacto refleja poéticamente las diversas fases de la vida y el amor. En el folleto que acompaña a la placa, la mezzosoprano Katharina Kammerloher explica así su predilección por este repertorio:

Lo que más me fascina del arte de Chaminade es su tremenda gama estilística. Desde la sencillez más íntima hasta el espíritu humorístico y folclórico; desde el énfasis schumanniano hasta la magia argéntea e impresionista del sonido; desde el encanto de salón, hasta el aria de bravura straussiana; siempre nos ha inspirado a mí y a mi pianista Johann Blanchard con su estilo propio y personal.

Cécile Chaminade (1857-1944) fue una niña prodigio que estudió composición con Benjamin Godard. Su padre le prohibió ingresar al Conservatorio de París. Una chica de clase social alta como ella no debía de ninguna manera frecuentar esos lugares. Su producción fue considerable, especialmente en el repertorio de cámara. Verbigracia, Sérénade aux étoiles, op 142, una deliciosa romanza para piano y flauta (ninguna de estas composiciones fue incluida aquí) que pertenece a su último periodo creativo (1911), centrado en una música más íntima para aficionados ilustrados.

Conexiones

La compositora parisina estaba perfectamente conectada. Viajaba por los países europeos, así como por los Estados Unidos. Sus primeras piezas las escribió a los ocho años de edad, cuando fue presentada a Georges Bizet. Al final tuvo un selecto salón en la rue de Rome, frecuentado por compositores vinculados a Ernest Chausson y Emanuel Chabrier, en el que ofreció conciertos e hizo representar óperas cómicas (como su op 10, en un acto, La Sévillane). A los 22 años Cécile Chaminade se convertiría en activa miembro de la célebre Société Nationale de Musique, en cuyos recitales se interpretaron sus dos tríos para piano.

La artista se casó tardíamente (1901), con el editor Louis-Mathieu Carbonel, por lo menos 20 años mayor que ella. Al mismo tiempo, decidió conscientemente no tener familia. Su marido falleció a los seis años de casados. De ahí que se haya rumoreado siempre que fue un matrimonio por conveniencia. En opinión de Chaminade, lo único que corresponde es:

Una mujer debe gozar de libertades y no sufrir restricciones, debe recibir ayuda y no ser objeto de discriminaciones egoístas y celosas.

Prolífica

Chaminade siguió su propio camino, viuda hasta el final de sus días. Escribió unas 400 obras y se convertiría en 1913 en la primera mujer compositora que ingresó en la Legión de Honor francesa. En 1914 viajó de nuevo a Inglaterra, donde volvió a celebrar triunfos. Tras el comienzo de la Primera Guerra Mundial (1914 - 1918), a la edad de 57 años, asumió la dirección de un hospital. Antes y después de esa Gran Guerra, Chaminade grabó numerosos rollos para piano. Con el paso de los años, su capacidad creativa disminuyó debido a una enfermedad: tuvieron que amputarle un pie. En 1936 se instaló en Montecarlo, donde murió en 1944.

Las obras para piano y las canciones de Chaminade cayeron en el olvido en la segunda mitad del siglo XX. Solo su Concertino para flauta y orquesta completa (incluso cuatro trompas y tres trombones, además de las cuerdas y los timbales) op 107, que fue obra de concurso en el Conservatorio de París en 1902, se interpreta con regularidad.

Frescura

Este Concertino de ocho minutos de duración lleno de frescura y bellamente orquestado, conquistaría de inmediato al público en aquellos tiempos y lo sigue haciendo en nuestros días. También se escucha ocasionalmente su Misa para soprano, contralto y órgano. Sin embargo, desde finales del decenio de 1980, el valor de sus composiciones se ha vuelto a poner de manifiesto y ha comenzado un verdadero renacimiento de Cécile Chaminade.

La mezzosoprano Katharina Kammerloher, el pianista Johann Blanchard y la violinista Jiyoon Lee interpretan estas piezas con el evidente placer de descubrir y compartir, dotándolas de una fragancia que no podría ser más seductora. Es difícil de resistir la combinación de la cautivadora voz, el mágico sonido del violín y el tono más pleno y profundo del piano. 

La grabación, en la Sala de conciertos de la ex Abadía benedictina de Marienmünster, con el experimentado ingeniero de sonido Werner Dabringhaus, ofrece un ambiente aireado en el que las proyecciones de la cantante y de los dos instrumentos fueron captadas en perfecto equilibrio.

Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.