España - Cataluña

‘Soy’

Jorge Binaghi
miércoles, 8 de noviembre de 2023
Rial y Fernández Aguirre © 2023 by Life Victoria Rial y Fernández Aguirre © 2023 by Life Victoria
Barcelona, domingo, 22 de octubre de 2023. Espacio modernista Sant Pau. Recital de Núria Rial (soprano) y Rubén Fernández Aguirre (piano). Lieder, canciones y mélodies de Mompou, Campra, Cesti, Scarlatti. Schubert, Mendelssohn, Brahms, Gounod, Ravel, Vivancos, Granados, García Morante. Montsalvatge, Guridi, Halffter, y Toldrà
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Este recital, que ya se ha presentado en Madrid, Bilbao y Peralada fue un momento de una calidad artística y de una emotividad notables.

A Rial se la suele identificar como magnífica intérprete del barroco, pero sus cualidades como cantante de cámara se revelaron excelentes. Atreverse a comenzar un concierto con ‘El cantar del alma’ de Mompou que prácticamente es a voz sola y hacerlo con la precisión, claridad e inmersión emocional de la que fue capaz remitieron de inmediato a las interpretaciones de de los Ángeles. En realidad todo el programa, salvo dos piezas para piano y otras dos canciones, fue confeccionado sobre la forma de articular los conciertos de la artista recordada.

Primero los italianos. Allí Rial estaba en su elemento, pero hace mucho que yo no escuchaba las tres piezas que ofreció (y que formaban parte de los caballos de batalla de Victoria) y a ese nivel. Si ‘Charmant papillon’ de Campra y sus Fêtes venitiennes fue extraordinario, no le fueron a la zaga ni ‘In torno all’idol mio’ de L’Orontea de Cesti ni las amadísimas ‘Le violette’ del Pirro e Demetrio de Scarlatti.

Alemanes y franceses estuvieron menos representados en cantidad, pero no en calidad. De los primeros, tres ‘musts’ de Victoria: ‘An Sylvia’, con encantadora simplicidad tan típica de Schubert y del texto de Shakespeare, ‘Auf Flügeln des Gesänges’ de Mendelssohn con adecuada melancolía y ‘Vergebliches Ständchen’ de Brahms con buena dosis de picardía.

La primera pausa musical vino del piano solo con la Marche funébre d’une marionnette de Gounod interpretada con vigor por Fernández Aguirre, que se mostró muy participativo en todo el concierto, y tanto él como Rial se dirigieron en varias ocasiones al público para explicar el porqué o el origen de una pieza.

La primera parte concluyó con dos perlas del repertorio francés, la maravillosa ‘Mandoline’ de Fauré y el impresionante ‘Kaddish’ en la versión en francés que musicó Ravel y que dio ocasión a la soprano para dedicarlo a la paz en el mundo, y no sólo al actual ‘conflicto’ israelopalestino.

Recital de Núria Rial (soprano) y Rubén Fernández Aguirre (piano) en el Espacio Modernista Sant Pau el 22 de octubre de 2023. © 2023 by Life Victoria.Recital de Núria Rial (soprano) y Rubén Fernández Aguirre (piano) en el Espacio Modernista Sant Pau el 22 de octubre de 2023. © 2023 by Life Victoria.

La segunda parte comenzó con otra explicación: una canción nueva de Bernat Vivancos sobre texto de una de esas poesías escritas por de los Ángeles que se encontraron manuscritas después de su fallecimiento. La pieza se llama ‘Victoria’ y se basa en cuatro líneas de la protagonista que frente al espejo que le dice ‘fuiste’ afirma al final ‘soy’.

Rial además tuvo no sólo que cantar sino rasgar las cuerdas del piano. Composición de sabor arcaizante, muy distinta de la musicada hace un tiempo por Pedro Pardo.

Siguieron luego dos tonadillas de Granados (la segunda parte estuvo dedicada al repertorio en castellano, catalán y gallego) tan significativas como ‘La maja de Goya’ y ‘El tralalá y el punteado’.

Fernández Aguirre tomó la palabra para hablar de la siguiente pieza, la popular catalana ‘Mariagneta’ de Manuel García Morante, acompañante de tantos conciertos de Victoria, presente en la sala y aplaudido por los artistas y la concurrencia. Esta canción amatoria, siempre con esa punta de nostalgia, fue seguida por otra novedad. Rial explicó que entre las composiciones de Mompou se había encontrado una ‘Vocalise a Victoria’ explícitamente dedicada a la soprano, de la que esta nunca tuvo conocimiento. Y eso fue lo que pudimos oír a continuación, bien difícil y muy bien interpretado.

A continuación se pudo oír una admirable versión de ‘Punto de habanera’ de las Cinco canciones negras de Montsalvatge (con su difícil final ‘a bocca chiusa’). Siguió Jesús Guridi con su famosa ‘No quiero tus avellanas’ y luego Fernández Aguirre ejecutó el vals de la ópera Mirentxu, cuya génesis (de ópera y pieza) explicó muy didácticamente.

El concierto finalizó con otras dos piezas, el ‘fado’ de Ernesto Halffter (‘Ai, que linda moça’) que Victoria cantó hasta sus últimos conciertos y de Eduard Toldrà (desde mi punto de vista el más afín a la sensibilidad musical y personal de Victoria) ‘Madre, unos ojuelos vi’ y, para concluir, la última canción que grabó la artista junto a su amiga la gran Alicia de Larrocha (también recordada este año por su centenario) en ese proyecto inacabado que era la grabación de la obra vocal completa de Toldrà. Curiosamente se trata de la ‘Cancó de comiat’, o sea la canción de despedida, lo que la volvió todavía más significativa.

Ante los aplausos del público, se ofrecieron dos bises, la tradicional catalana ‘El rossinyol’ en la versión de García Morante y otra de las piezas que Victoria ofrecía con frecuencia como bis en sus conciertos, el ‘Azulao’ de Ovalle. Realmente ‘la reina Victoria’ como la llamaban los franceses y algunos argentinos y neoyorquinos todavía podría seguir diciendo, como en su poesía, ‘soy’.

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