Obituario

Tirez sur la pianiste

J.G. Messerschmidt
miércoles, 22 de noviembre de 2023
Elham Farah con sus alumnos © 2023 by Youtube Elham Farah con sus alumnos © 2023 by Youtube
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La violencia desatada en las contiendas que asolan a este planeta acaba muchas veces por afectar al mundo de la música. Que la víctima sea un músico, no hace que el crimen sea más grave, ni que deploremos menos el sufrimiento de las víctimas ajenas a las artes musicales. En todo caso, es oportuno que en una publicación como ésta recordemos a las personas relacionadas con la música y damnificadas por tales conflictos. Ya nos hemos referido en otros artículos a los serios perjuicios y vergonzosos prejuicios que han tenido y tienen que soportar muchos músicos y bailarines en Alemania con el pretexto de la guerra ruso-ucraniana. El caso que nos ocupa hoy es todavía mucho peor.

Vivía en la Franja de Gaza una anciana pianista y profesora de música llamada Elham Farah. Según cuentan los muy pocos medios de comunicación que se han ocupado del caso, era una persona de gran vitalidad, de excelente humor, enormemente apreciada profesional y humanamente no sólo por sus alumnos, sino por todos cuantos la conocían, que eran muchos, ya que era una personalidad destacada en la vida cultural de la Franja. Tenía 84 años. 

Hace unos días se vio obligada a refugiarse en una parroquia huyendo de los bombardeos israelíes. En un momento dado creyó que los ataques habían cesado y abandonó su refugio para ver si se había salvado algo de su vivienda. Cuando marchaba por la calle, un francotirador israelí le disparó y la hirió. Imposible no recordar el título de la famosa película de Truffat: Tirez sur le pianiste. Elham Farah cayó al suelo. Nadie pudo auxiliarla a causa de la violencia de los ataques. Pasó toda la noche desangrándose, tirada entre escombros. Ya de día un vehículo militar israelí la remató pasándole por encima, según relatan los testigos del hecho. Es evidente que no se puede confundir con un presunto “terrorista” a una señora de 84 años que va por la calle o que está derribada agonizando en medio de las ruinas.

La verdad es que resulta tan fatigoso como superfluo calificar un hecho como este y a sus culpables. Es necesario, sin embargo, hacer algunas reflexiones. Los criminales no son solamente los que aprietan el gatillo, ni los que les dan órdenes. También lo son quienes les venden armas, les dan cobertura política, relativizan sus fechorías, los auxilian con argumentos y encubrimientos o simplemente miran hacia otra parte, como si esto no fuera con ellos. Pero esto tiene que ver con todos, nos guste o no. En el ámbito de la cultura y de los medios de comunicación hay muy insidiosos cómplices de estos crímenes. 

Respecto al conflicto de Gaza, estos cómplices quieren hacernos creer que repudiar los crímenes del gobierno de Israel y sus adláteres es ser antisemita y nazi y que judaísmo y sionismo son lo mismo. De este modo alimentan un victimismo que sirve de coartada al verdugo. Todo judío, por serlo, es presentado como víctima; todo palestino, por serlo, como terrorista en potencia. En países como Alemania cualquier manifestación de desagrado por la actuación de Israel es tildada, de modo cada vez más opresivo y obsesivo, de “antisemita”. La “corrección política” es manipulada para justificar atrocidades.

Desgraciadamente no faltan músicos clásicos (incluso muy famosos), ni periodistas, ni otras personas del mundo de la cultura que se unen a estas campañas propagandísticas de la peor especie, paradójicamente calcadas de las de un nazismo contra el que ellos mismos claman una y otra vez rasgándose las vestiduras. Afortunadamente abundan los judíos indignados por lo que ocurre y que nada quieren tener que ver con la política israelí, así como los palestinos cargados de paciencia y buena voluntad pese a todos los agravios y las frustraciones: todos ellos ayudan a mantener viva una esperanza de paz y de justicia.

Elham Farah es una víctima entre millares de las que han sido masacradas en Gaza en las últimas semanas. Tal vez debería convertirse en símbolo de los desastres de la guerra. ¿No sería conveniente dar su nombre a un auditorio, a un conservatorio o a alguna otra institución musical? Vaya esta propuesta a todos los lectores y en especial a los que tienen la posibilidad de realizarla.

Descanse Elham Farah en paz y que Dios perdone a los ejecutores y a los cómplices de este crimen.

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