Italia

Muti y su Orquesta Cherubini

Agustín Blanco Bazán
viernes, 29 de diciembre de 2023
'Norma' en Rávena © 2023 by Zani y Casadio 'Norma' en Rávena © 2023 by Zani y Casadio
Ravenna, domingo, 17 de diciembre de 2023. Teatro Alighieri. Sábado 16 de diciembre de 2023. Norma, tragedia lírica en dos actos con libreto de Felice Romani y música de Vincenzo Bellini. Pollione: Klodjan Kaçani. Oroveso: Vittorio De Campo. Norma: Monica Conesa. Adalgisa: Paola Gardina. Clotilde Vittoria Magnarello. Flavio Riccardo Rados. Domingo 17 de diciembre de 2023. Nabucco, drama lírico en cuatro actos con libreto de Temistocle Solera y música de Giuseppe Verdi. Nabucco: Serban Vasile. Ismaele: Riccardo Rados. Zaccaria: Evgeny Stavinsky. Abigaille: Lidia Fridman. Fenena: Francesca Di Sauro. Gran sacerdote: Adriano Gramigni. Abdallo: Giacomo Leone. Anna: Vittoria Magnarello. Versiones semiescénicas de Svccy, Davide Broccoli y Eva Bruno. Coros del teatro municipal de Piacenza (Maestro preparador: Corrado Casati) y Orquesta Juvenil Luigi Cherubini bajo la dirección de Riccardo Mutti.
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“Si hubiera estudiado en Viena, Berlín o Londres sería un músico diferente” comentó hace muchos años el joven director napolitano a una revista francesa. “Pero en realidad soy, cien por ciento, un director italiano.” Y nunca ha sido Muti más italiano y más Maestro que en Ravena, y con su orquesta, la por él creada Orquesta Juvenil Luigi Cherubini, que en el 2024 celebrará sus veinte años de vida.

Así que olvidémonos por un rato del Muti con los finolis de Salzburgo o Viena, y observémoslo con su orquesta visitando cárceles y asilos de ancianos locales y hasta supervisando la división de los instrumentistas en grupos de música de cámara. O recorriendo mundos diferentes en proyectos como esas Vías de amistad que los han llevado a ejecutar conciertos junto a músicos locales en Kenia, Irán o Jordania, entre muchos otros lugares.

Dos principios emblemáticos definen la dedicación de este director octogenario a instrumentistas de entre 18 a 30 años. De acuerdo al primero de ellos, “la música no es sólo un mensaje estético sino también ético.” El segundo agrega que este mensaje debe ser “sin barreras”, como corresponde a la universalidad implícita en cualquier proclamación ética. 

Este otoño, y como parte de la temporada estacional que tiene lugar todos los años en Ravena, Muti subió al podio del Teatro Alighieri para dirigir a la Cherubini en versiones de concierto de Norma y Nabucco. Sobre el proscenio y el foso cubierto se ubicó la orquesta, con el coro detrás y los cantantes solistas, también ellos jóvenes al comienzo de su carrera, en tarimas elevadas a los costados. Como ocurre cada vez más frecuentemente con versiones concertantes, el fondo fue ilustrado por sugestivos videos.

En Norma, selvas y rocas naturales enmarcaron bustos de piedra alusivos a los feroces encontronazos de Norma-Adalgisa-Pollione, con un cielo estrellado para Casta Diva y enrojecido por las llamas durante el final. Y, predeciblemente, Nabucco fue ilustrado con leones asirios alados y candelabros hebreos, con un formidable relámpago entre penumbras cuando el protagonista tiene el tupé de declararse un dios.

'Nabucco' de Verdi. Director, Riccardo Mutti. Festival 'Trilogia d’autunno' de Rávena. © 2023 by Zani y Casadio.'Nabucco' de Verdi. Director, Riccardo Mutti. Festival 'Trilogia d’autunno' de Rávena. © 2023 by Zani y Casadio.

Frente a esta multitud de artistas aglomerados en un escenario de limitadas dimensiones, lo más interesante fue ver cómo Muti desarrolló una interacción diferente a la de sus conciertos con grandes orquestas. En la Musikverein y con la Filarmónica de Viena, por ejemplo, Muti es más bien parco, como ocurre con cualquier gran director al frente de una gran orquesta con la cual ha venido trabajando asiduamente por décadas. Finalmente, el uno y la otra están ya “consagrados” frente a una feligresía internacional que paga bien caro para admirarlos sin mayor espíritu crítico. En Ravena, en cambio, el Maestro (en esta ciudad jamás es aludido por su nombre), es un verdadero maestro concertatore que ilustra las partituras con una actitud pedagógica precisa y hasta humorística.

El día anterior a las dos funciones consecutivas aquí comentadas Nabucco fue ensayado de punta a punta por la mañana ante un auditorio con alumnos de escuelas locales, y el Maestro se tomó tiempo para preguntar quienes venían de un conservatorio y si habían alguna vez oído hablar de Orlando de Lasso o Luca Marenzio. De Lasso nadie. De Marenzio algunos. “¿Y de Gesualdo da Venosa  han escuchado algo? Aparte, claro, de que liquidó a su esposa?” En fin, dejémoslo así, pareció decir el director con un ademán de risueña resignación. Algo muy suyo en estos tiempos en que, él siempre insiste, ni la música se enseña como es debido ni los gobiernos se preocupan porque así sea. 

'Norma' de Bellini. Director, Riccardo Mutti. Festival 'Trilogia d’autunno' de Rávena. © 2023 by Zani y Casadio.'Norma' de Bellini. Director, Riccardo Mutti. Festival 'Trilogia d’autunno' de Rávena. © 2023 by Zani y Casadio.

El ensayo de Norma que tuvo lugar esa misma tarde fue más problemático, porque Muti, quien considera esta partitura mucho más difícil que Nabucco, insistió en interrumpir con indicaciones y cantar junto a los solistas. Sobre todo en los recitativos que, en su opinión, son la médula del desarrollo dramático musical. “Parole … parole … parole”, musitó en algún momento.

En la función del día siguiente quien mejor respondió a este requerimiento fue la Adalgisa de Paola Gardina, una mezzo de voz tal vez algo frágil para canto legato, pero enfática en fraseos espetados con clarísima dicción. Mónica Conesa cantó una protagonista de voz bien apoyada en sus trinos y su registro alto pero complicada por algunas estridencias y notas guturales que atentaron contra una línea de canto pareja. Como Pollione, Klodjan Kaçani exhibió un atractivo timbre lírico y Vittorio del Campo se encargó de Oroveso con voz algo nasal, pero de efectiva resonancia.

Muti dio una lección de cómo dirigir Bellini, con clarísimas instrucciones de batuta y de brazo izquierdo al servicio de una interpretación cromáticamente luminosa y de énfasis urgente pero nunca precipitado. No hubo una nota o instrumento que no se oyera claramente a través de modélicos contrastes de ritmo y dinámicas. Y el lirismo itálico meridional de las cantinelas bellinianas salió con una soltura nunca sobre enfatizada.

En el Nabucco del día 17 el Maestro impuso una vena sinfónica diferente, con color y densidad de texturas más introvertidas y de una expresividad siempre brillante pero más densa, verdaderamente anticipatoria del ulterior desarrollo verdiano.

Y los cantantes le respondieron con similar expresividad, empezando por el protagonista a cargo de Serban Vasile, un barítono de mordente y legato que merecen ser apreciados en teatros internacionales. Lida Fridman fue una Abigaille extraordinaria por la firmeza casi de contralto de su registro grave y su emisión pareja y sin quiebre hasta agudos de seguro squillo. Evgeny Stavinski fue un bien impostado Zaccaria y Riccardo Rados y Francesca Di Sauro convencieron sus timbres líricos como Ismaele y Fenena.

'Nabucco' de Verdi. Festival 'Trilogia d’autunno' de Rávena. Director, Riccardo Mutti. Festival 'Trilogia d’autunno' de Rávena. © 2023 by Zani y Casadio.'Nabucco' de Verdi. Festival 'Trilogia d’autunno' de Rávena. Director, Riccardo Mutti. Festival 'Trilogia d’autunno' de Rávena. © 2023 by Zani y Casadio.

El coro del teatro municipal de Piacenza se exhibió en ambas veladas como un ejemplo de italianitá por su proyección abierta y envolvente, arrolladora en el himno de guerra de Norma y, en Nabucco, de un pathos tranquilo y penetrante en un Va pensiero que el Maestro marcó con apacible reflexividad. Nada de grandilocuencias o patetismos, sino simplemente una canción, con algunos sforzandi de esperanza desfalleciente pero aún viva. (¡Que obvia similitud con el coro de los prisioneros de Fidelio!).

Es de esperar que para febrero salgan las noticias sobre el festival de primavera de Ravena 2024. Mientras tanto Muti ha decidido invitar a su casa a la mismísima Filarmónica de Viena el 11 de mayo con un programa que incluye la Sinfonía nº 35 de Mozart y la Novena de Schubert. Del resto se encargará la orquesta Cherubini que enseguida de los Nabucco y Norma de Ravenna siguió a su Maestro al Teatro Verdi de Busetto para una velada verdiana el 23 de diciembre. Por la mañana Muti reinauguró la estatua restaurada de Verdi en la plaza contigua. La original había sido dedicada en 1913 por Arturo Toscanini, un maestro tan italiano como él. 

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