Discos

¿Una música de su tiempo?

Nipper Larrañaga
martes, 30 de enero de 2024
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Joachim Havard de la Montagne. Complies y Office de Prime para solistas, coro, órgano y orquesta. Claire Louchet (soprano), Danielle Michèle (contralto), y Jean-Louis Serre (barítono). Philippe Brandeis, órgano. Choeurs et Ensemble Instrumental de la Madeleine. Joachim Havard de la Montagne, director. Un disco compacto de 66 minutos grabado en la Iglesia de la Medeleine de París en junio de 1993. Le Palais des Dégustateurs PDD032
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Le Palais des Dégustateurs es un sello discográfico francés con algunos elementos atípicos. Pocos de sus discos son 'comerciales' a primera vista, sea porque presentan repertorios inhabituales -obras inacabadas de Mozart para violín y piano, un Clave bien temperado incluyendo versiones alternativas, etc.-, compositores, preferentemente franceses, casi desconocidos -como Albéric Magnard, Guy Sacre, J. Handl, o Valentin Silvestrov-, o intérpretes muy válidos pero que han estado 'fuera del mercado'. De hecho, este disco no es 'original' sino una reedición de un disco publicado en BNL Productions que tuvo una distribución muy escasa. 

Este nuevo lanzamiento, el trigésimo segundo en diez años, sigue esta tónica: un compositor francés tan 'extraño' que al ver el nombre ni siquiera sabía situarlo cronológicamente, con un repertorio -un Oficio de Prima (1991) y unas Completas (1981)- inesperado en un compositor que ha fallecido hace poco más de veinte años. De hecho, incluso dentro de lo que es el repertorio litúrgico, los oficios de primas y completas son de los menos habituales precisamente porque dan poco 'juego' al compositor. 

De modo que este es el primer atractivo del disco, el descubrimiento de un compositor y sobre todo de un estilo y repertorio que no parece actual. El folleto que acompaña al disco tampoco aclara bien lo que se va a escuchar, porque está escrito por Alexis Galpérine, nieto de Edouard Souberbielle, el organista profesor de Joachim Havard de la Montagne, que mezcla datos y anécdotas personales, y que parece presuponer en los oyentes del disco un conocimiento de la música religiosa francesa que -por lo menos en mi caso- me supera. O sea, cuando afirma que Havard vivió los últimos tiempos de gloria de la música religiosa y que fue el último gran 'maestro de capilla' francés, me resulta contradictorio con lo que sé de la música religiosa tras el Concilio Vaticano II. Y me entra la duda de si Havard fue de esos abundantes franceses que aceptaron con gran recelo las reformas del Concilio Vaticano II y siguieron manteniendo muchos elementos preconciliares en sus prácticas litúrgicas. 

Havard de la Montagne inició sus estudios musicales en Suiza, concretamente en Ginebra, donde la familia pasó la guerra. A su vuelta a París ingresó en la Ecole César Franck, una escisión de la Schola Cantorum, que en ese momento mantenía un privilegiado claustro de profesores. Allí conoció a su esposa, Elisabeth Havard de la Montagne, quien además de clavecinista y organista desarrolló una gran actividad en la recuperación de la música antigua francesa y europea. Así que desde su juventud, los Havard de la Montagne se movían con soltura en el mundo del gregoriano y la música modal, lo que influyó mucho en el estilo musical de Joachim Havard. 

Aunque Joachim Havard mantuvo una intensa actividad como organista, profesor, maestro de coro, maestro de capilla y director de orquesta, compuso regularmente a lo largo de toda su vida. Sus obras más antiguas son de 1951, la más reciente de 2001. De las dos obras aquí recogidas, las Completas (1981) tuvieron una  difusión relativamente amplia -y dos grabaciones discográficas (1993 y 2004)- mientras el Oficio de Prima (1991) creo que se graba por primera vez. 

Es difícil juzgar la música de Havard, más allá de la constatación de su alta competencia técnica. Como mucha música de los compositores de la Guerra Fría y ajenos a la Vanguardia, la reminiscencia de la música cinematográfica es inevitable. Las referencias religiosas existen sin duda, pero menos de lo esperable, sobre todo tratándose de un compositor cuyo catálogo incluye abundantes recuperaciones y reelaboraciones de músicas anteriores al siglo XVIII, especialmente el gran proyecto de armonización de "canciones de la historia de Francia", ocho volúmenes para el sello Le Chant du Monde publicados entre 1956 y 1961. 

No me atrevo a valorar la interpretación musical de las obras, ya que desconozco la música de Havard, pero por lo menos se puede considerar que responde a los deseos de Havard, quien dirige personalmente a los Choeurs et Ensemble Instrumental de la Madeleine, la iglesia en la que Havard fue maestro de capilla entre 1967 y 1996, además de fundar los Choeurs (en 1971) el Ensemble Instrumental de la Madeleine (en 1974), y dar más de doscientos conciertos con ellos.

Para quien tenga curiosidad por conocer más de Joachim Havard, publicó en 1999 o 2000 una autobiografía, Mes longs chemins de musicien, en la editorial francesa Editions L'Harmattan. 

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