Cine
Una película sobre un matrimonio
José del Rincón
Que yo sepa, nunca una película
ha despertado tal número de comentarios con tan pocas proyecciones en pantalla
grande: se estrenó en Madrid en tan solo cuatro o cinco salas y ha habido
varias ciudades en las que no se ha exhibido ni en las salas comerciales ni en
las llamadas de ‘arte y ensayo’. Una temprana distribución en Netflix ha
permitido su visión por parte de todos los espectadores que no pudieron verla
en cines.
Maestro es una película
basada en la biografía de Leonard y ha sido protagonizada y dirigida
por , que ha puesto mucho empeño en meterse en la piel del músico
estadounidense. Mucho antes de su estreno ya despertó una polémica considerable
al haberse puesto Cooper una prótesis nasal para parecerse más al maestro de
Massachusetts, cosa que le valió acusaciones de racismo (la nariz grande es
supuestamente un atributo de la raza judía), que amainaron solo en parte cuando
los propios hijos de Bernstein se mostraron de acuerdo con la decisión de
Cooper. La película opta por centrarse en las relaciones personales del músico
(sobre todo en la relación con su mujer, la actriz Felicia Montealegre) y en su
bisexualidad, con muestras también de varias relaciones que Bernstein mantuvo
con hombres.
La película tiene un estilo muy
original al que no son ajenos la propia personalidad de Leonard Bernstein, la
alternancia de blanco y negro y color, y el uso frecuente de la elipsis. Las
interpretaciones de la pareja protagonista (Cooper
encarnando a Bernstein y Carey Mulligan como
Felicia) y de los actores secundarios son soberbias. El
pulso narrativo está bien mantenido a lo largo de la mayor parte de la película
y decae en el último tramo de la cinta, cuando se produce un suceso familiar
que no vamos a desvelar ahora.
Una de las particularidades de la recepción de esta película ha sido el aluvión de críticas negativas por parte de músicos que lamentan el escaso número de referencias de Maestro a las facetas de Bernstein como director, compositor, pianista y divulgador. Me voy a permitir discrepar del enfoque de estas críticas, porque una documentación más exhaustiva podría haber resultado farragosa y habría exigido suprimir las elipsis, tan importantes en esta película.
El Bradley Cooper director es muy libre de centrar si quiere la película en las relaciones personales de ‘Lenny’ y no tiene por qué ahondar en una profusa documentación de su faceta como músico, siempre y cuando haya las suficientes referencias como para que podamos identificar al protagonista de la película con el director y compositor estadounidense.
La película se centra en varios hitos musicales, que bastan y
sobran para contextualizar un biopic: West sid story y la Misa,
en cuanto a la faceta compositiva de Bernstein, y dos conciertos para ilustrar
su faceta como director: el primero, cuando un joven Bernstein dirige en 1943 a
la Filarmónica de Nueva York en sustitución de Segunda Sinfonía y el segundo,
cuando dirige la de Mahler en 1973 en la Catedral de
Ely. También aparece tocando el piano en al menos dos ocasiones y explicando la
música al público en uno de sus conciertos o ensayos. De igual manera, hay que tener
en cuenta que la banda sonora de la película está compuesta por un buen número
de fragmentos de obras del propio Bernstein.
Yo comprendería que las críticas se dirigieran a una mala dirección, a deficiencias de la puesta en escena (que me ha parecido impecable), a carencias narrativas o a una mala interpretación actoral, pero no entiendo que se dirijan a la escasez de referencias musicales en una película que no es un documental (en ese caso sí se entenderían), sino que es, no lo olvidemos, ficción. Lo explicó a la perfección Carey Mulligan, la actriz protagonista, en la revista Vogue:
Sé que la gente hablará de Maestro como un biopic, pero no es tal. Es una película sobre un matrimonio *.
La otra particularidad es algo
que no recuerdo haber visto nunca: quienes alaban encendidamente esta película
se muestran abiertamente hostiles contra las citadas críticas negativas de
músicos hacia la cinta. Si a un crítico le gusta una película, lo normal es que
le traigan al pairo las opiniones de quienes han denostado la cinta y que
guarde silencio al respecto. En relación con Maestro, esta hostilidad
contra las valoraciones de signo contrario hace gala además de no poco
victimismo en el caso del pianista Maestro , que habla de “violencia” en
esas críticas negativas. Yo creo que la violencia no aparece por ninguna parte:
las críticas negativas son simplemente críticas negativas. El otro gran
defensor de que arremete igualmente contra las críticas
negativas es el escritor , también acreditado melómano, aunque
lo hace con menos intensidad que De Solaun. Dos nombres de peso que
contrarrestan por sí solos este elevado número de críticas desfavorables.
A mí, Maestro me ha parecido una buena película, pero sin excesos. No creo que sea una obra maestra ni la mejor película de un año en el que sí se han rodado unas cuantas cintas memorables.
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