Alemania

La aterradora claridad de Soldaten

Juan Carlos Tellechea
miércoles, 24 de enero de 2024
 Bernd Alois Zimmermann © 1957 by Georg Michalke Bernd Alois Zimmermann © 1957 by Georg Michalke
Colonia, jueves, 18 de enero de 2024. Gran sala auditorio de la Filarmónica de Colonia. “Die Soldaten” (Los soldados), ópera en cuatro actos con música y libreto de Bernd Alois Zimmermann, basada en la obra homónima (1776) de Jakob Michael Reinhold Lenz, estrenada el 15 de febrero de 1965 en la Ópera de Colonia, bajo la dirección musical de Michael Gielen. Versión concertante semiescénica. Régie Calixto Bieito. Intérpretes: Tómas Tómasson (Wesener, un comerciante de artículos de regalo de Lille), Emily Hindrichs (Marie, su hija), Judith Thielsen (Charlotte, su hija), Kismara Pezzati (la anciana madre de Wesener), Nikolay Borchev (Stolzius, comerciante de paños de Armentières), Alexandra Ionis (madre de Stolzius), Lucas Singer (coronel, Conde de Spannheim), Martin Koch (Desportes, un noble), John Heuzenroeder (Pirzel, un capitán), Oliver Zwarg (Eisenhardt, un capellán castrense), Miljenko Turk (Haudy, un oficial), Wolfgang Stefan (mayor Mary), Yongseung Song (tres jóvenes oficiales) Young Woo Kim (tres jóvenes oficiales), Artjom Korotkov (tres jóvenes oficiales), Laura Aikin (la Condesa de la Roche), Alexander Kaimbacher (el joven Conde, su hijo), Alexander Fedin (sirviente de la Condesa de la Roche), Ján Rusko (el joven Fähnrich), Frederik Schauhoff (el oficial beodo), Anthony Sandle (tres oficiales), Heiko Köpke (tres oficiales), Carsten Mainz (tres oficiales), Denise Meisner (Madame Roux y la doble de Marie). Miembros e invitados del coro masculino y coro extra de la Ópera de Colonia. Coordinador Anthony Sandle. Gürzenicher Orchester. Director François-Xavier Roth. 100% del aforo.
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Calixto Bieto y el director musical François-Xavier Roth, al frente de la Gürzenich Orchester fueron ovacionados largamente este jueves, tras la representación de Die Soldaten (Los soldados), obra magna de Bernd Alois Zimmermann, en la gran sala auditorio de la Filarmónica de Colonia. La velada se realizó en cooperación con la Ópera de Colonia, donde esta pieza en cuatro actos fue estrenada mundialmente en 1965.

Musicalmente brillante, escénicamente reducida, pero muy centrada en la composición, la actual producción de Colonia adopta un enfoque completamente diferente al de las puestas en escena más recientes de Wiesbaden (2016), Núremberg (2017) y Colonia (2018), antes de la pandemia. Aquí no se trata de contrarrestar la ingeniosa y extensa música de Zimmermann con un espacio igualmente dilatado y cargarlo de efectos teatrales.

El escenario (podio) de la Filarmónica de Colonia es relativamente pequeño. La orquesta Gürzenich, compuesta por 113 músicos, 15 de ellos percusionistas se agolpa sobre esa reducida área. En el centro de la grada trasera, por encima de la orquesta, se han retirado 10 butacas. Tocan en la pequeña superficie que se ha despejado. En las sillas de la fila siguiente, detrás de ellas y en el balcón de arriba, hay espacio suficiente para las escenas simultáneas diseñadas por Zimmermann. Además, hay una escalera de caracol y tres puertas escalonadas para las entradas y salidas. Eso es todo.

Alusiones, símbolos

Bieito, quien ya representó la obra en Zúrich en 2013, organiza un teatro de alusiones, símbolos y movimientos sencillos. Los personajes van vestidos de teatreros. Todo es sobrio. Solo la música crea la estructura. La trama, en todas sus ramificaciones, aparece aterradoramente clara.

Aquí se trata todo el tiempo del abuso de poder por parte de mayorías e individuos y de la humillación, todo el tiempo, puesta en escena de una forma que hace imposible apartar la mirada.

Este concepto aclara por qué Zimmermann quería una proyección de una bomba atómica explotando, que aquí se indica con una luz amarilla. El hombre es el lobo del hombre, el beneficio y la codicia están muy por encima de la compasión. Marie (Emily Hindrichs), que en realidad quería casarse con el comerciante de paños Stolzius (Nikolay Borchev), es seducida por el noble Desportes (Martin Koch) y lo pierde todo. Y nadie, ni siquiera su familia, la ayuda. Este teatro de mirar hacia otro lado nos ataca, sobre todo en esta versión reducida. Porque no hay distracción.

Estructurado y claro

La interpretación y el canto son increíblemente buenos y precisos. Esto, a su vez, tiene que ver con el hecho de que tres cuartas partes del reparto, incluidos los tres actores principales, y el músico ya estaban en la Ópera de Colonia en 2018 (con motivo del centenario del nacimiento del compositor). Se nota la familiaridad con esta música tan especial, sobre todo con la muy articulada pareja de comentaristas Pirzel (John Heuzenroeder) y Eisenhart (Oliver Zwarg). Tómas Tómasson (el comerciante de artículos de regalo Wesener, de Lille) y Kismara Pezzati como su anciana madre tienen voces poderosas y de color individual, mientras que Alexandra Ionis como la madre de Stolzius impresiona por su gran temperamento escénico.

Pero el héroe de la velada es la sala de conciertos. La Filarmónica de Colonia no es solo, digamos, una zimmermanniana "esfera del tiempo" que colapsa todo, el pasado, el presente y el futuro, sino sobre todo un espacio en el que se oye muy bien, ya que posee una excelente acústica. François-Xavier Roth lo aprovecha muy bien. Dirige un poco más despacio, deja que el silencio entre en la música y moldea los efectos y efectos sonoros de forma muy precisa y, sobre todo, muy transparente, en capas.

Se oyen muchas cosas que de otro modo no se oirían y se entiende gran parte del texto. Fue una interpretación magnífica, merecidamente aclamada por la platea. El público colmaba hasta la bandera la sala y se puso espontáneamente de pie para ovacionar la producción.

Desde temprano,  y soportando temperaturas bajo cero, los espectadores se había agolpado ante las puertas de la Filarmónica hasta que éstas fueran por fin abiertas. Todo un éxito. De haber tenido más capacidad, la Kölner Philharmonie hubiera podido recibir mucho más espectadores. Esta puesta iba a ser llevada a la Elbphilharmonie de Hamburgo el 21 de enero, y a la Philharmonie de París el 28 de enero. Probablemente se sumarán posteriormente a la nómina otras importantes salas de concierto.

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