Musicología

Últimas noticias sobre la muerte del músico colonial venezolano Juan Bautista Olivares (1765-1798)

David Coifman
lunes, 29 de enero de 2024
Convento de San Jacinto de Caracas en 1857 © by Pedro Bargalló Cervello Convento de San Jacinto de Caracas en 1857 © by Pedro Bargalló Cervello
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Creo necesario comenzar este artículo por el final de la historia. El reconocido músico colonial venezolano del sector de los pardos Juan Bautista Olivares, hijo del platero Juan Félix Olivares y de Paula Farfán de los Godos, murió en Caracas, el 6 de noviembre de 1798, y sus restos mortales fueron inhumados al día siguiente, “con entierro cantado por menor”, en la iglesia parroquial Nuestra Señora de Altagracia, de Caracas. Para mayor tristeza “no percibió sacramentos”. Esta información la di a conocer, junto con la completa biografía del músico, en mi libro De obispos, reyes, santos y señas en la historia de la capilla musical de Venezuela (1532-1804), publicado por la Sociedad Española de Musicología, en el año 2010.* 

Acta de defunción del músico colonial venezolano Juan Bautista Olivares (1765-1798). © 2024 by David Coifman Michailos.Acta de defunción del músico colonial venezolano Juan Bautista Olivares (1765-1798). © 2024 by David Coifman Michailos.

Para mayor información, véase en la Figura 1 la fotografía que hice del “acta de defunción”, registrada en el Libro 6º de Entierros (libro que registra los entierros del 13 de octubre de 1798 al 8 de enero de 1806) de la referida iglesia parroquial de Altagracia (fol. 3r), preservada, cuando di a conocer el hallazgo, en el archivo de la sacristía de este emblemático templo caraqueño. Se lee:

En la ciudad mariana de Caracas, en siete días del mes de noviembre de mil setecientos noventa y ocho años, se le dio sepultura eclesiástica en esta santa iglesia parroquial de Nuestra Señora de Altagracia, con entierro cantado por menor, al cadáver de Juan Bautista Olivares, adulto, hijo legítimo de Juan Félix Olivares y de Paula Farfán de esta feligresía. No percibió sacramentos; y para que conste, lo firmo / Antonio José de Negrette.

Debemos al historiador venezolano nacido en España, Manuel Pérez Vila (1922-1991), una de las primeras biografías completas sobre el músico, pero no a propósito de su interesante vida musical sino principalmente por su supuesta participación en “ciertas” revueltas sociales caraqueñas verificadas a finales del siglo XVIII, impulsadas por los aires libertarios llegados a Hispanoamérica a propósito de la Revolución francesa.*

Las palabras iniciales utilizadas por Pérez Vila para describir el interés histórico en la vida de Olivares, que han quedado registradas como una losa funeraria en su entrada enciclopédica para el Diccionario de Historia de Venezuela (DHV), no tienen desperdicio: “Músico. Dirigente de la protesta de los pardos a fines del siglo XVIII”.* 

Si bien es cuestionable la relevancia biográfica atribuida al músico como “dirigente” de las protestas de (¿todos?) los pardos a finales del siglo XVIII, cuando su única “sedición” conocida fue quejarse formal y respetuosamente por escrito a las autoridades religiosas caraqueñas de Antiguo Régimen de no permitírsele vestir los hábitos clericales por integrar el sector de los “mulatos libres”, deseo aquí limitarme a recordar la manera como Pérez Vila dedujo, por falta de mayor información y documentos conocidos (principalmente el acta de defunción citada), que “algo” debió ocurrirle a Olivares después de 1797.

Después de 1797, no se tienen más noticias de su vida. Su nombre no figura entre los implicados o los sospechosos arrestados en julio de 1797 con motivo de la conspiración de Gual y España,* ni tampoco entre los integrantes de las orquestas que, después del 19 de abril de 1810 y hasta mediados de 1812, amenizaron numerosos actos cívicos (Pérez Vila, DHV).

Sin duda, la idea de haber sido dirigente de las protestas sociales llevadas a cabo por todos los pardos o mulatos libres en Caracas a finales del siglo XVIII, llevó al historiador a deducir que el músico habría podido, quizá debido, figurar en la famosa “Conspiración de Gual y España” que, desde La Guaira, se planeó contra el Estado en Venezuela. Quizá se trate de la lógica deducción acerca de quien habría debido actuar en lógica venganza contra todos los integrantes del sector de los blancos que no le dejaron vestir los hábitos sacerdotales para el bien espiritual del pueblo caraqueño de Antiguo Régimen. 

Esto a pesar de que Pérez Vila supo, por documentos reconocidos, que el músico volvió a ejercer sus pacíficas funciones musicales como director de la orquesta que amenizó los quinces días de la Fiesta de la Naval dedicados a rendir honores públicos a la muy mantuana Virgen del Rosario, gestionada por los nobles integrantes de la Archicofradía del Rosario sita en el convento de San Jacinto de Caracas.* Actividad social idónea, pensaría acaso Pérez Vila, para dar al músico el tiempo necesario para fraguar “otra” insurgencia contra el Estado español como natural “dirigente” gremial entre los sectores sociales más discriminados en Venezuela.

El interés histórico en la infundada rebeldía político-social del músico pardo despertó idéntico interés en el historiador venezolano Elías Pino Iturrieta, cuando escribió su artículo publicado en la revista venezolana digital Prodavinci, bajo el título Las vicisitudes del mulato Olivares.* 

En esta ocasión, el desconocimiento de la fecha de muerte de Olivares resulta ya en sí misma parte importante de las vicisitudes investigativas sobre la vida del músico si tomamos en cuenta que, a la fecha de la publicación de este último trabajo, el 24 de septiembre de 2018, su fecha de defunción era ampliamente conocida. En el artículo, el académico repite, poco modificado, el razonamiento aportado por Pérez Vila sobre lo que le habría pasado al músico después de 1797, a pesar de haber asistido a mi ponencia titulada Discurso (et ritornello) sobre la música de la Colonia y la Independencia en Venezuela como invitado especial por la Academia Nacional de la Historia (Venezuela) para participar en la cátedra José Gil Fortoul, del 28 de octubre de 2011, año Bicentenario de la Independencia de Venezuela, en la que hablé (y publiqué), acerca de mis avances musicológicos en torno al tema colonial venezolano.* 

Ocasión durante la cual se habló, y mucho, de mi libro donde asenté la información del acta de defunción de Olivares. Vale la pena leer, sin embargo, las interesantes intrigas de índole política creadas por el historiador debido a su desconocimiento de la fecha de muerte de Olivares.

En los archivos históricos no aparecen mayores datos sobre la vida posterior de Juan Bautista Olivares. Apenas se sabe que coordina la celebración de una festividad religiosa en 1797. No se da cuenta de su participación en nuevos disturbios, ni aparecen detalles de su actividad que preocuparan a las autoridades. Su nombre no circula en los documentos relacionados con la intentona republicana de Gual y España, ni en otro hecho de importancia (Pino Iturrieta, Prodavinci).

Cuando nos informa que el músico no aparece envuelto en “otro hecho de importancia”, queremos creer que se refiere también a los musicales, como el “concierto sacro” del 19 de abril de 1810.* En todo caso, la despreocupación por indagar en la fecha de muerte de Olivares ofrecida por el campo de la musicología histórica, contando con un ejemplar de mi libro depositado en la misma biblioteca de la Academia Nacional de la Historia (Venezuela), permite concebir que algunos investigadores no toman en serio los datos aportados por los libros de música, aunque a la postre termine perdiendo la gran historia de Venezuela por falta de amplitud investigativa. 

Quiero por ello pensar, en el intento de justificar esta omisión, que resulte ahora poco interesante escribir sobre la vida de un músico “sedicioso” del sector de los pardos en el Antiguo Régimen, capaz por lo mismo de impulsar alguna revuelta de índole popular entre los sectores discriminados en Venezuela como parte de la Emancipación de España, de conocerse ahora su fecha de muerte nada ajustada a la gloria histórica que le deparaba de haber participado en algún “hecho de importancia” que desembocara en la Guerra de la Independencia. Y de esta manera, asegurarse un relevante espacio en la construcción biográfica de las enciclopedias nacionalistas donde abundan los héroes patrios y pocos músicos. Porque abrir ahora la información enciclopédica sobre la biografía de Juan Bautista Olivares diciendo que fue solo un “músico”, y de ninguna manera un dirigente de la protesta de los pardos a fines del siglo XVIII, resulta quizá poco interesante.

Quiero, para finalizar, destacar que, para consuelo de quienes no saben aún que Juan Bautista Olivares murió en 1798, que incluso algunos musicólogos interesados en la historia colonial venezolana también siguen enmarcando sus actualizadas “investigaciones” (basadas principalmente en FamilySearch)* sustituyendo su fecha de muerte con interrogantes: “(1765-¿?)”. La única razón sostenible para que alguien interesado en la historia musical de Venezuela nos mantenga en vilo sobre esta información apenas puede justificarse en la práctica investigativa de índole partidista post-chavista generalizada en Venezuela basada en la espera de que “otro” investigador que no sea el autor de estas líneas “(re)descubra” el acta de defunción de Juan Bautista Olivares para poder referenciarla junto con el trabajo investigativo de sus amigos y colaboradores allegados. Una práctica bastante ajustada al caos que ellos mismos ocasionaron antes de salir de Venezuela para ocupar cargos de relevancia en las pocas universidades internacionales que mantienen el interés en la historia de la música colonial latinoamericana.

Nueva última conclusión

El músico mulato Juan Bautista Olivares, hermano del organista del Oratorio San Felipe Neri Juan Manuel Olivares (1760-1797), murió el 6 de noviembre de 1798, y fue enterrado en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de Altagracia, de Caracas. Por lo tanto, no tuvo interés ni pudo participar en ninguna revolución o “sedición” posterior a la fecha de su acta de defunción por la simple razón de que estaba muerto. Y para aquellos que quieran incluso pensar que murió como consecuencia de alguna actividad no autorizada (esto es, “sediciosa” o revolucionaria), incluyo a continuación una nueva información sobre el músico relacionada con la actividad en la que lo hallamos involucrado catorce días antes de morir.

Acta de bautismo de la niña María Luisa Ramona de la Concepción Blanco de la Cruz donde figura Juan Bautista Olivares ejerciendo de padrino. © 2024 by David Coifman Michailos.Acta de bautismo de la niña María Luisa Ramona de la Concepción Blanco de la Cruz donde figura Juan Bautista Olivares ejerciendo de padrino. © 2024 by David Coifman Michailos.

Acta de bautismo, fechada 22 de octubre de 1798, de la niña María Luisa Ramona de la Concepción Blanco de la Cruz del sector de los pardos libres, bautizada en la iglesia San José del pueblo caraqueño de Chacao, donde aparece el músico colonial venezolano Juan Bautista Olivares ejerciendo de padrino. Libro 3º / donde se asientan las partidas de bautismos de pardos, moros y esclavos (Iglesia San José de Chacao), Archivo Arquidiocesano de Caracas, fol. 78v.

Como bien recoge el acta de bautismo de la párvula María Luisa Ramona de la Concepción Blanco de la Cruz, fechada en el pueblo caraqueño de Chacao, el 22 de octubre de 1798, Juan Bautista Olivares es registrado como padrino, y se le informó del vínculo personal y compromiso espiritual creado con la niña a través del rito religioso. 

De esto se puede deducir que el músico no se hallaba en muerte inminente dado el fraude que habría supuesto otorgarle a un enfermo terminal las responsabilidades espirituales que juró ante los familiares de la niña como también ante el cura Felipe Ávila de esta iglesia San José del pueblo de Chacao, creada y dirigida por el reconocido presbítero de origen español José Antonio García Mohedano (1741-1804), quien llegó a Caracas como secretario de cámara del obispo Antonio Diez Madroñero (1714-1769), fundador, junto con el nerista y músico Pedro Ramón Palacios y Sojo (1733-1799), del Oratorio San Felipe Neri de Caracas (que hoy da nombre a la extendida leyenda musical venezolana “Escuela de Chacao” en la que trabajó Juan Bautista Olivares).

Que los archivos venezolanos guarden, como queda en evidencia, más información sobre Juan Bautista Olivares después de regresar de su encarcelamiento en Cádiz, España, más allá de su reconocida actuación como director musical en la Fiesta de la Naval de 1797—para ser exactos, sobre su condición de padrino en el pueblo de Chacao y, principalmente, su acta de defunción, ambas de 1798— es, sin duda, razón suficiente para dar a conocer estas últimas noticias sobre la muerte del ilustre músico colonial venezolano Juan Bautista Olivares.

Notas

1. David Coifman Michailos (2010), «De obispos, reyes, santos y señas en la historia de la capilla musical de Venezuela (1532-1804)», Madrid, Sociedad Española de Musicología.

2. Véase, por ejemplo, Cristina Soriano (2017), “ ‘A true vassal of the King’: Pardo literacy and political identity in Venezuela during the age of revolutions”, «Atlantic Studies», 14:3, pp. 275-295. DOI: 10.1080/14788810.2017.1330027

3. https://bibliofep.fundacionempresaspolar.org/dhv/entradas/o/olivares-juan-bautista/ (Consultado: 22-12-2023).

4. Para una información general sobre la llamada “Conspiración de Gual y España”, basta ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Conspiraci%C3%B3n_de_Gual_y_Espa%C3%B1a (Consultado: 23-12-2023)

5. David Coifman Michailos (2011), “The ‘spirit of independence’ in the Fiesta de la Naval of Caracas”. «Music and Urban society in Colonial Latin America», eds. Geoffrey Baker y Tess Knighton, pp. 102-116. Cambridge: Cambridge University Press.

6. https://prodavinci.com/las-vicisitudes-del-mulato-olivares/(Consultado: 22-12-2023).

7. David Coifman Michailos (2011), “Discurso (et ritornello) sobre la música de la Colonia y la Independencia en Venezuela”, «Boletín de la Academia Nacional de la Historia», no. 374, año XCIV, pp. 121-141.

8. David Coifman Michailos (2012), “El ‘concierto sacro’ del 19 de abril de 1810. O la conjura eclesiástica de Andrés Bello (1781-1865)”, «Revista Musical Chilena», n° 217, año LXVI, pp. 56-74.

9. https://www.familysearch.org/es/ (Consultado 22/12/2023).

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