Alemania

Sáenz y Anduaga: historia de la lírica española

Esteban Hernández
martes, 6 de febrero de 2024
Wysocka, Lucia di Lammermoor © 2024 by Wilfried Hösl Wysocka, Lucia di Lammermoor © 2024 by Wilfried Hösl
Múnich, martes, 30 de enero de 2024. Bayerisches Staatsoper. Donizetti: Lucia di Lammermoor. Lucia Ashton, Serena Sáenz. Lor Enrico Ashton, Andrzek Filończyk. Sir Edgardo, Xabier Anduaga. Lor Arturo, Granit Musliu. Raimondo Bidebent, Christian Van Horn. Alisa, Emily Sierra. Normanno, Aleksey Kursanov. Dir. escena: Barbara Wysocka. Escenografía: Barbara Hanicka. Vestuario: Julia Kornacka. Iluminación: Rainer Casper. Video: Andergrand Media + Spektacle. Dir. musical: Antonino Fogliani. Bayerisches Staatsorchester. Coro de la Bayerische Staatsoper.
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Salvando a Fogliani, garantía en la batuta de las últimas Lucías, ni el apuntador se repite en esta producción de Lucia di Lammermoor respecto a aquella que presencié en 2019 en la que se apostó por un Javier Camarena en el papel de Edgardo. Ya entonces fue una vuelta de tuerca respecto a la premiere de Damrau y la batuta de Petrenko y, como era de esperar, la Staatsoper, con sus herramientas en mano, sigue girando la llave y ahogando una puesta en escena que se sustentó fundamentalmente gracias a su reparto vocal.

No vamos a insistir en la distorsionadora lectura de Barbara Wysocka, y para ello me remito al texto de 2019, pues este breve paso del tiempo no ha cambiado en nada mi visión al respecto y me siguen asaltando las contradicciones en las que cae respecto al (ya pobre) libreto di Cammarano.

Pieza enlazada

Tampoco es la primera vez que ante un “espectáculo” semejante cierro los ojos y me asaltan mis últimas experiencias en otros campos, como el de los videojuegos (patrimonio cultural nacional por ley desde 2022), en este particular caso con el reciente Alan Wake 2, que amén de alzarse como una obra maestra de la narrativa se desenvuelve escenográficamente de forma excepcional. Tengo la impresión de que el mundo de la escenografía operística sigue empeñado en darse cabezazos contra las paredes, intentando no mirar hacia otros lados, o aún peor, mirando por encima del hombro a todo lo que le circunda, como si nada le atañese, eso sí, con la mano abierta detrás de la espalda para recibir fondos del erario público, que en la casa que nos ocupa asciende al 85% de su presupuesto.

Xabier Anduaga en ‘Lucia di Lammermoor’ de Donizetti. Directora de escena: Barbara Wysocka. Director musical: Antonino Fogliani. © 2024 by Wilfried Hösl.Xabier Anduaga en ‘Lucia di Lammermoor’ de Donizetti. Directora de escena: Barbara Wysocka. Director musical: Antonino Fogliani. © 2024 by Wilfried Hösl.

Sea como fuere, la razón de esta nueva visita se debió a la presencia y debut en la casa del joven tenor Xabier Anduaga en la piel de Edgardo, papel en el que de nuevo la Staatsoper puso sus esperanzas, uno de los roles más representativos del belcanto y que Anduaga debutó hace menos de un año en la ópera de Las Palmas de Gran Canaria.

La juventud del donostiarra le exculpa sin duda de aquello que pudiésemos solicitar a aquellos más instruidos, aunque fuere por la simple experiencia, como el hecho de encontrar el justo balance entre sus prestaciones vocales y aquellas teatrales, sin que la balanza se resienta. En la segunda bandeja hay todavía que poner peso, no creo que a nadie se le escape, pero el camino que se vislumbra, si se solventa este particular, excede lo prometedor. 

‘Lucia di Lammermoor’ de Donizetti. Directora de escena: Barbara Wysocka. Director musical: Antonino Fogliani. © 2024 by Wilfried Hösl.‘Lucia di Lammermoor’ de Donizetti. Directora de escena: Barbara Wysocka. Director musical: Antonino Fogliani. © 2024 by Wilfried Hösl.

Su voz es privilegiada, desde la facilidad que se aprecia en su emisión hasta la riqueza del registro, pasando por la capacidad de jugar con dinámicas y agógicas (también extremas) sin aparente dificultad, con un mezzo fiato de una calidez y calidad abrumadora. Quod natura non dat es deseado que el tiempo lo supla o remedie con trabajo y tablas, pero también es cierto que, si así se quedase, un buen porcentaje de disfrute está ya garantizado.

La gran sorpresa de esta Lucia di Lammermoor vino en todo caso por otro lado, ya que una cancelación de última hora hizo que saltase a la tarima Serena Sáenz, en lo que supondría también su debut en la casa bávara. Hay sin duda que tirar de anales para encontrar en un teatro como la Bayerische Staatsoper dos roles principales cubiertos por cantantes españoles, y si confrontamos edades creo que el hecho está cerca de lo inaudito, pues a día de hoy ninguno supera los treinta años.

Serena Sáenz como 'Lucia di Lammermoor' en el Gran Teatro del Liceu de Barcelona en 2021 (misma producción que en Múnich). © 2021 by A. Bofill.Serena Sáenz como 'Lucia di Lammermoor' en el Gran Teatro del Liceu de Barcelona en 2021 (misma producción que en Múnich). © 2021 by A. Bofill.

Leí en una entrevista de hace apenas un año cómo la soprano barcelonesa creía que era “ante los grandes retos” cuando rendía mejor, y este inesperado “salto” no hace si no confirmar la certeza de su propio juicio. No vamos a descubrir el talento de su voz, firme, de una riqueza tímbrica notable, reconocido también a través de galardones como el primer premio Montserrat Caballé. Sumarle a estas cualidades vocales una presencia notoria y un talento innato para la escena -una además que en particular conoció hace escasos días- supone un cúmulo de virtudes que a ningún teatro del mundo se le escapará.

Soprano y tenor ofrecieron los momentos más íntimos e intensos de la función y así lo reconoció el público, que ni siquiera esperó a la caída del telón para hacer explícita su satisfacción en un espectáculo que por razones propias pasará sin duda a la historia de la lírica española. 

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