Italia

Nono 2024

Incandescencia emotiva

Xoán M. Carreira
lunes, 5 de febrero de 2024
Ingo Metzmacher © 2024 by Ingo Metzmacher Ingo Metzmacher © 2024 by Ingo Metzmacher
Milán, miércoles, 24 de enero de 2024. Teatro alla Scala. Serena Sáenz, soprano. Pierre-Laurent Aimard, piano. Paolo Zavagna, responsable del sonido. Filarmonica della Scala. Ingo Metzmacher, director. Luigi Nono, Como una ola de fuerza y luz para soprano, piano, orquesta y cinta magnética. Dmitri Shostakovich, Sinfonía nº 4 en do menor op. 43.
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El Teatro alla Scala ha querido vincular el centenario del nacimiento de Luigi Nono y los diez años del fallecimiento de Claudio Abbado -quien estrenó Como una ola de fuerza y luz con esta misma orquesta en 1972- con un programa que une la alta dificultad técnica con la extrema intensidad emocional, en el cual Ingo MetzmacherPierre-Laurent AimardSerena Sáenz y la Filarmónica della Scala alcanzaron una excelencia interpretativa mantenida durante todo el concierto, reforzada por la acústica del teatro.  

Los estrenos de Como una ola de fuerza y luz de Nono y la Sinfonía nº 4 en do menor de Dmitri Shostakovich fueron problemáticos en su momento, lo que no impidió su conversión en dos obras maestras del siglo XX mientras se iban diluyendo sus evidentes significaciones políticas. El programa de mano del concierto realza estas significaciones, en lo que coincide las perspectivas más habituales de las publicaciones italianas sobre Nono y Shostakovich. 

En el caso de Shostakovich la corriente de opinión principal de Italia, al igual que la española, parece ignorar las investigaciones de referencia sobre música soviética publicadas en el siglo XXI, especialmente los trabajos de Richard Taruskin y Marina Frolova-Walker, y parecen seguir dando crédito a Testimonio (1979), el lamentable panfleto de Solomon Volkov

En el caso de Luigi Nono, tengo la impresión de que las instituciones italianas y sus intelectuales 'oficiales' creen tener una 'asignatura pendiente' con la memoria de Nono que les lleva a entenderlo como una incómoda figura museística. Lo cual dificulta la contextualización espacio-temporal de su vida y obra, y la reinterpretación actual de su producción. Esta implica la asunción del fallecimiento de Claudio Abbado y que las obras de Nono admiten ser interpretadas de un modo distinto al de Abbado, un director maravilloso que aplicó a la música de Nono su propias experiencias así como su visión del gran repertorio decimonónico, una solución tan lúcida como opcional. 

La Filarmónica de la Scala es una orquesta muy distinta a la que estrenó Como una ola de fuerza y luz el 28 de junio de 1972, cuando Aymard y Metzmacher -solista y director- tenían 14 años. Ambos, a diferencia de Pollini y Abbado, centraron su formación y carrera en la interpretación de la música posterior a la 2ª Guerra Mundial, creando unas reconocibles y reconocidas tradiciones interpretativas cuya excelencia se puso de manifiesto en este programa. Serena Sáenz nació tres años después de la desaparición de la URSS y cuatro después de la muerte de Nono: para ella las vanguardias musicales son seguramente tan del pasado como Las Meninas de Velázquez. Y por último, pero no lo último, las cintas magnéticas empleadas, el tercer solista de Como una ola de fuerza y luz, fueron reproducidas de forma digital, lo que cambia -¡y mucho!- la sonoridad analógica original, a pesar del excelente trabajo de Paolo Zavagna. 

En 2024 el público de la Scala ha escuchado una interpretación que concibe Como una ola de fuerza y luz y la Cuarta sinfonía en do menor como música actual, del siglo XXI, con independencia de sus fechas de creación y estreno. Las referencias políticas de Nono, incluyendo la elegía a Luciano Cruz, quedan disueltas incluso para quien tenga a la vista el poema de Julio Huasi, al igual que la sensación de novedad sonora que hace medio siglo tuvo Como una ola de fuerza y luz

Esto afecta a la experiencia de la escucha: esporádicamente en Como una ola se perciben momentos de reiteración como en tantas obras del pasado -las sinfonías de Beethoven por ejemplo- en las cuales habitualmente se omiten repeticiones que los autores introdujeron como cortesía para el público de su época. 

Pieza enlazada

En su centenario Luigi Nono se nos revela como un artista menos militante y más humano que hace medio siglo, como ya comenté en mi reseña de la producción de Intolleranza en el Teatro de Basilea el pasado mes de mayo, y en la que en breve publicaré sobre Prometeo en la Bienal de Venecia, representación a la que asistí dos días después de este concierto. 

Sea como fuere, lo que prima en 2024 es la comunicación noniana, la inmensa capacidad emocional de Como una ola de fuerza y luz, su enorme sentido del decoro y su deslumbrante belleza poética. 

Comentarios
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Maria Vilavoa
05/02/2024 17:36:22

Parece que no conoce mucho los estudios que se manejan en la investigación en España sobre la música que comenta, (como ya es habitual en sus comentarios tan superficiales como desinformados). Basta echar un ojo no ya a libros de musicología, sino a los programas de mano, por ejemplo, de la Fundación March, para ver qué lejos están de los comentarios de este panfleto, superfluos al máximo, que no aportan nada más que el "yo, mi, me , conmigo habitual": Laurel Fay y sus magníficos ensayos son hoy carta habitual en las facultades de musicología, así como Pascal Huynh o Lemaire, por no citar los textos de Maes o Nelson. Citar a Taruskin e de lo más básico que hay, pero sorprendido no estoy. Esperemos que haga un comentario un poquito más informado sobre Nono.

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