Italia

… Y siguen las Vísperas

Jorge Binaghi
jueves, 8 de febrero de 2024
Dante, I Vespri Siciliani © 2024 by Luciano Romano Dante, I Vespri Siciliani © 2024 by Luciano Romano
Nápoles, sábado, 3 de febrero de 2024. Teatro San Carlo. I Vespri Siciliani (París, Opéra, 13 de junio de 1855). Libreto de E. Scribe y Ch. Duveyrier, traducción taliana de E. Caimi. Música de G. Verdi. Puesta en escena: Emma Dante. Escenografía: Carmine Maringola. Vestuario: Vanessa Sannino. Coreografía: Manuela Lo Sicco. Iluminación: Cristian Zucaro. Intérpretes: Maria Agresta (Elena), Piero Pretti (Arrigo), Mattia Olivieri (Monforte), Alex Esposito (Procida), y otros. Orquesta y coro del Teatro (preparado por Fabrizio Cassi). Dirección: Henrik Nánási.
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Hace dos semanas hice una reseña desde Viena sobre este mismo título. Para las consideraciones generales me remito a ella, no sin antes agregar la importancia que tenía para Verdi este encargo considerando todo el tiempo que le dedicó a la preparación (y los disgustos que ni siquiera terminaron con el estreno). Como decía en una carta, habría podido escribir dos óperas en el mismo período que le dedicó a esta y ganar mucho más dinero. Y como a él le gustaba el clima de Italia más que el de París en invierno, y siempre valoró muy correctamente su producción en función de la inversión de tiempo y de lo que luego le redituaba, pues claro que éste fue un título muy importante para él.

Volver a la versión italiana para el espectáculo nacido en la versión francesa para Palermo significó olvidarse del ballet (para colmo allí desmembrado en sus cuatro partes) aunque no se renunció a todo lo de la producción original, y seguimos con las mujeres lavándose cabellos a la llegada de Procida y con Santa Rosalía apareciendo en los momentos conflictivos y bailando su angustia.

También participaron los dichosos 'puppi' (que en esta función hicieron finalmente perder la paciencia a algunos espectadores en su larga escena muda antes del comienzo del acto final provocando algunas expresiones airadas contestadas por el resto de la sala con aplausos. La pasión no está sólo reservada para el fútbol en la ciudad partenopea).

Verdi, I Vespri Siciliani. Henrik Nánási, dirección musical. Emma Dante, director de escena. Nápoles, Teatro San Carlo, febrero de 2024. © 2024 by Luciano Romano.Verdi, I Vespri Siciliani. Henrik Nánási, dirección musical. Emma Dante, director de escena. Nápoles, Teatro San Carlo, febrero de 2024. © 2024 by Luciano Romano.

Por lo demás voy a repetirme sobre el espectáculo:

“A mí Dante en general me gusta, y mucho. Y esta vez cambiar a los ocupantes franceses por capos mafiosos actuales prometía. Lamento decir que me decepcionó. Al público pareció encantarle, y me temo que eso sea porque en vez de sacudirlo lo encandiló con unos detalles que casi me atrevería a denominar folclóricos. Cierto que la primera vez, contemporánea a la aparición de la protagonista femenina en escena, los estandartes con las caras de personas asesinadas por la mafia estremecen. Pero después no se sigue por ese camino; a lo sumo se repite o se abunda en lo mismo. No veo que cuando se presenta Montfort y le besan la mano o la escena final en que se sugiere una similitud con la escena final del Padrino III (para eso, mucho más potente el original de Coppola) resulten mucho más que detalles, y a veces contradictorios. No lo sería que Montfort sea un padre amoroso y un tirano-asesino al mismo tiempo, pero ni con los trajes (bastante feos todos por cierto) ni con la actuación se ve a un ‘boss’ … Y el trabajo sobre los personajes, por lo visto, no fue muy del interés de la directora …. Excelentes los figurantes, actores y los bailarines y solistas, en particular la que tiene a su cargo el papel de la santa patrona, Rosalía ….”.

Verdi, I Vespri Siciliani. Henrik Nánási, dirección musical. Emma Dante, director de escena. Nápoles, Teatro San Carlo, febrero de 2024. © 2024 by Luciano Romano.Verdi, I Vespri Siciliani. Henrik Nánási, dirección musical. Emma Dante, director de escena. Nápoles, Teatro San Carlo, febrero de 2024. © 2024 by Luciano Romano.

No sé a quién agradecer que el ‘bailecito’ de los amantes en la escena de la prisión fuera apenas un esbozo de pasos, lo que hizo más justicia a la música de Verdi.

También repitieron algunos intérpretes: de los secundarios, en el lado ‘francés’ Gabriele Sagona fue ahora el Sire de Béthune y lo hizo convincentemente; en el bando ‘siciliano’ repitieron bien sus prestaciones Francesco Pittari (Danieli) y la única otra voz femenina, Carlotta Vichi (Ninetta).

El único de los intérpretes principales que repitió fue Olivieri en Monfort. Me voy a repetir con dos acotaciones nuevas: “El joven Olivieri lo es por edad y presencia, pero no fue eso óbice para que hiciera un Monfort altivo, despótico y tierno (notables medias voces en el tercer acto, que es el ‘suyo’) con un canto purísimo por línea de canto, legato, homogeneidad entre registros y belleza de timbre, pero sobre todo con una actuación y un fraseo notabilísimos -los recitativos fueron estupendos ...”. La voz pareció más poderosa y sobre todo de más espesor en el centro, en las apelaciones al ‘figlio’ (en particular en el recitativo y aria de su gran escena) pareció esbozarse lo que puede ser con el tiempo un gran Boccanegra, y pese al texto en italiano que por momentos quiebra el sentido de las frases no hubo momento en que no expresara debidamente su dualidad privada y pública. En realidad ahora el buen canto se le supone, y uno tiene más tiempo para dedicar atención al fraseo. Tuvo un aplauso clamoroso tras el aria y también en los dúos con el tenor.

Verdi, I Vespri Siciliani. Henrik Nánási, dirección musical. Emma Dante, director de escena. Nápoles, Teatro San Carlo, febrero de 2024. © 2024 by Luciano Romano.Verdi, I Vespri Siciliani. Henrik Nánási, dirección musical. Emma Dante, director de escena. Nápoles, Teatro San Carlo, febrero de 2024. © 2024 by Luciano Romano.

En aquella ocasión, su ‘hijo’ Arrigo debió haber sido Pretti, pero enfermó. Creo que otro motivo del mayor rendimiento del barítono fue el encuentro con un tenor de gran experiencia en la parte, excelente cantante, correcto intérprete, de canto valiente (probablemente a él le siente mejor la versión italiana que la francesa), y en el que sólo en algún momento se pudo observar un timbre menos esmaltado que el suyo habitual (el año pasado lo escuché en la misma parte en la Scala). Obtuvo él también un merecido triunfo en su aria de la prisión y sus dúos con barítono y soprano.

Esta última ha sido también asidua (relativamente a las veces en que se canta el título) intérprete de ese rompecabezas que es la duquesa Elena. Agresta salió airosa de las cosas imposibles que Verdi parece pedirle, pero es cierto que estuvo mucho más cómoda en los momentos líricos (aria y dúo de la prisión) que en los momentos dramáticos de fuerza (aria de salida, en particular la cabaletta, y los números de conjunto en los que se oyó, pero con un color poco grato y sin el empuje necesario) o en los virtuosismos del ‘bolero’ del quinto acto que fue cantado muy correctamente, pero con poco despliegue de virtuosismo.

Debutaba como Procida Esposito, en su lenta pero segura apropiación de los papeles serios verdianos. Cantó muy bien su aria y cabaletta de salida, se lo escuchó cómodo en la tesitura y el volumen, y como es un actor consumado dio la mayor variedad posible de matices a un personaje que en general es monolítico con un fraseo muy intenso.

Nánási es un director bueno … en otro repertorio. Así como su Tosca de la temporada anterior en el Liceu defraudó, aquí estuvimos en algo parecido. Destacó en los momentos líricos (y en este sentido casi todo el cuarto acto fue el mejor), pero siempre con lentitud, y la lectura de la obertura fue francamente anémica, mientras en las grandes explosiones más bien hubo volumen y no tensión (es cierto que algunos sectores de la orquesta son menos interesantes que otros).

Tampoco el coro, que parece haber conseguido por fin un director estable, se ha recuperado del todo tras la marcha de Basso, y la parte femenina es decididamente más débil que la masculina (pero esta última, que estuvo en general bien, se dedicó a gritar en el coro inicial del quinto acto).

Y a menos que se reponga pronto en Madrid (que coproduce este espectáculo teóricamente) no sé si he dicho adiós a esta obra verdiana al menos en teatro. No me gustaría, pero mejor no hacerse ilusiones.

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