Alemania

Concierto del Schumann Quartett en la Filarmónica de Essen

Juan Carlos Tellechea
viernes, 9 de febrero de 2024
Schumann Quartett © 2024 by Harald Hoffmann Schumann Quartett © 2024 by Harald Hoffmann
Essen, sábado, 3 de febrero de 2024. Sala de conciertos de cámara de la Filarmónica de Essen. Schumann Quartett (Erik Schumann, Ken Schumann, violines; Veit Hertenstein, viola; Mark Schumann, violonchelo). Felix Mendelssohn Bartholdy, Cuarteto de cuerda nº 4 en mi menor, op. 44 nº 2. Robert Schumann, Cuarteto de cuerda nº 1 en la menor op 41 nº 1. Johannes Brahms, Cuarteto de cuerda nº 3 en si bemol mayor op 67. 100% del aforo.
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El Schumann Quartett, uno de los cuartetos de cuerdas más importantes de Alemania, ofreció un brillante y aclamado concierto esta tarde en la sala de música de cámara de la Filarmónica de Essen, antes de partir en una nueva gira por los Estados Unidos. Formado por el violinista Erik Schumann (primer violín) y sus hermanos Ken (segundo violín) y Mark (violonchelo), el Schumann Quartett se ha convertido en un conjunto de cámara consolidado en Europa. Nuevo miembro del grupo es el violista Veit Hertenstein, profesor de la Academia de Música de Detmold.

Quizás las virtudes de su toque, la impetuosidad de su interpretación, pero también la nota lírica y alegre se revelan mejor en el Cuarteto de cuerda nº 4 en mi menor op 44 nº 2 de Felix Mendelssohn Bartholdy, con el que abrieron la velada.

Basados en una técnica perfecta, los cuatro músicos parecen haber crecido juntos en una única comunidad conspirativa en términos de interpretación. De tono brillante y nítido, el Schumann Quartett celebra una asombrosa riqueza de matices en el Allegro assai appassionato, rastrea las vides musicales en el Scherzo: Allegro di molto, así como su tejido en el Andante, y explora los límites del tempo y la dinámica en el Presto agitato con una agilidad y una visión valiente sin igual.

Instrumentos

Erik Schumann toca en un Giuseppe Guarneri filius Andrea de 1690 (cedido por la Fundación Guadagnini de Stuttgart); Ken Schumann un violín italiano de mediados del siglo XVIII (prestado por un coleccionista particular); Veit Hertenstein una viola de Pietro Giovanni Mantegazza de 1767 (también cedido por una persona privada); y Mark Schumann un violonchelo de Giovanni y Francesco Grancino de 1680 (cedido por MERITO Sit de Viena).

En estos 15 años transcurridos desde su fundación, los cuatro integrantes del Schumann Quartett se han convertido en músicos muy maduros, con muchos escenarios recorridos, tanto en Estados Unidos como en Europa, con varios discos grabados, así como muchos premios y galardones merecidamente otorgados.

Robert Schumann

Quienquiera que escuche material temático de la Novena de Beethoven en el Adagio del Cuarteto para cuerda en la menor op 41 nº 1 de Robert Schumann no se equivoca. Joseph Haydn y Mozart también han dejado su huella en el novedoso enfoque del compositor en esta pieza. El tono del Schumann Quartett es de una gran ligereza y una melancólica fluidez romántica, desde la Introduzione: Andante espressivo - Allegro.

Las oscilaciones dinámicas son también pronunciadas en el Presto agitato. Mientras que la elegancia fluida y el detalle rítmico parecen ser los principios dominantes en el Scherzo: Presto – Intermezzo, la aproximación del grupo al cosmos camerístico de Robert Schumann es más dramática, más biográfica, por decirlo de alguna forma.

Su interpretación se caracteriza por una cultura del rubato musicalmente flexible, enraizada en la tradición clásica vienesa. El Schumann Quartett consigue ejecuciones fascinantes a la altura de su tiempo, es decir, con un alto grado de audibilidad y una interacción fina e igualmente armoniosa entre las voces individuales, sin parecer apodícticas.

Johannes Brahms

Las cualidades "canoras" de los solistas están sin duda igualmente bien repartidas. En el Andante del Cuarteto de cuerda nº 3 en si bemol mayor op 67 de Johannes Brahms el conjunto suena maravillosamente poético, lírico. Los pianos, el estilo y la cultura sonora del grupo son ejemplares. Brahms terminó este Cuarteto en 1875. La atmósfera es aquí "ligera", vienesa; refinada en cualquier caso en la presente interpretación del Schumann Quartett que no admite ser meramente romántica.

El Vivace marca la pauta con su tema de apertura en forma de fanfarria, que recuerda al cuarteto "La caza" de Mozart. Todo el movimiento está lleno de contrastes en esta lectura, que alterna momentos de pura felicidad con momentos de sombra y duda, como en los pasajes sotto voce tocados muy suavemente y pianissimo. El desarrollo ilustra un tratamiento extremadamente libre.

El cómodo Andante, casi adagio al principio, se beneficia del sonido soberano y etéreo de Erik Schumann en la larga cantilena del violín I. Hay aquí una especie de romanticismo recogido, y todo termina en la mayor serenidad.

Transparencia

El bello instrumento de Veit Hertenstein brilla en el Agitato, donde la viola es tratada a menudo como solista acompañada por las otras tres voces en sordina. Se trata más de un intermezzo que de un scherzo, primero agitado y luego elegíaco, de inspiración rapsódica y popular.

La sección del Trío vuelve a dar protagonismo a la viola. El Poco Allegretto con Variazioni finale ve retomado el tema por Hertenstein, quien resalta su carácter sencillo de Volkslied (canción popular). Las ocho variaciones están encadenadas con un raro sentido de la continuidad y atención al contrapunto. Se trata de una interpretación extremadamente bien pensada y de gran refinamiento, a la que la superlativa calidad de los instrumentistas del Schumann Quartett dota de un aura de diáfana transparencia.

Para aplacar en parte las ovaciones del público, el conjunto interpretó un fragmento del raramente escuchado Cuarteto de cuerda nº 2 en fa sostenido menor de Leó Weiner, el Mendelssohn húngaro, como se le llamaba en la década de 1920.

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