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Ucrania

Alemania debe prepararse para la guerra

Juan Carlos Tellechea
sábado, 17 de febrero de 2024
Avance de tropas rusas a 15 de febrero de 2024 © 2024 by RTVE Avance de tropas rusas a 15 de febrero de 2024 © 2024 by RTVE
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Las Fuerzas Armadas de Alemania deben estar preparadas para la guerra en un plazo de cinco años, según el inspector general de la Bundeswehr, Carsten Breuer. El objetivo es disuadir a Rusia, y concretamente al presidente Vladimir Putin, de que emprender una guerra contra Alemania (y la OTAN) estaría condenada al fracaso y que significaría su autodestrucción.

Por primera vez desde el final de la Guerra Fría, una posible guerra está siendo predeterminada desde el exterior de Alemania. Si se sigue a los analistas y se ve el potencial de amenaza militar que supone Rusia, eso significa un término de preparación de entre cinco y ocho años, según el inspector general Breuer:

Por eso tenemos que estar preparados para la guerra en cinco años. Esto no significa que vaya a haber una conflagración bélica entonces, pero es posible. Al fin y al cabo, se trata de poder defenderse y de hacer así que el riesgo sea tan alto para el adversario, que decida no atacar. Eso es la disuasión.

La UE debe cambiar la normativa para estimular a los inversores privados a financiar la expansión de la industria de defensa. Es necesario un esfuerzo de toda la sociedad para mejorar la resistencia contra la guerra híbrida, y un impulso de toda Europa, incluidos el Reino Unido, Noruega y Suiza, para renovar la infraestructura europea de refuerzos militares. Esto haría de la defensa una auténtica prioridad en toda Europa.

Muerte de Navalny

La muerte del crítico del Kremlin, Alexei Navalny, ha causado consternación internacional. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, declaró que no había duda de que la muerte de Navalny se debe a las acciones de Putin y su régimen. El canciller alemán, Olaf Scholz, expresó que Navalny ha pagado con su vida la valentía con la que enfrentó al régimen de Putin. Rusia calificó de inaceptables las declaraciones de los políticos occidentales, pese a que la investigación sobre las circunstancias de su muerte apenas han comenzado. Navalny de 47 años murió en un campo de prisioneros en la región del círculo polar ártico mientras paseaba por el patio de la prisión. Cumplía una condena de muchos años de cárcel dictada en 2021 por cargos que incluían el extremismo.

En la Conferencia sobre Seguridad de Múnich, la vicepresidenta estadounidense, Kamala Harris, reafirmó el compromiso de Estados Unidos con la OTAN. En un discurso que parecía más dirigido a la ciudadanía de su propio país, Harris declaró que:

En estos difíciles tiempos está claro que Estados Unidos no puede retirarse. Estados Unidos seguiría asumiendo el liderazgo, El aislamiento no es una solución.

La vicepresidenta se posicionaba así en contra del expresidente Donald Trump, que había cuestionado la obligación de la OTAN de prestar ayuda durante una comparecencia en la campaña electoral. Harris subrayó que:

La OTAN se basa en una premisa simple: Un ataque a un miembro es un ataque a todos. Todos los miembros de la OTAN han mantenido siempre esta promesa.

La conferencia de tres días, a la que se espera que asistan unos 50 jefes de Estado y de Gobierno en Múnich, estará dominada por las guerras de Ucrania y Oriente Próximo. El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, explicó que:

El orden mundial funciona cada vez menos. Incluso la época de la Guerra Fría fue menos peligrosa en algunos aspectos.

Columna vertebral

Acerca de los planes para emprender preparativos militares, el ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius, ya había hablado hace un par de meses de la necesidad de que Alemania esté preparada para la guerra. En las nuevas directrices presentadas por Pistorius en noviembre pasado, la capacidad bélica se describe como una prioridad máxima para la acción. En la reciente reunión de ministros de Defensa en la sede de la OTAN, en Bruselas, Pistorius también hizo hincapié en el papel de liderazgo de Alemania en la Alianza Atlántica.

El objetivo, dijo, debe ser formar la columna vertebral convencional de la defensa junto con otros países. La iniciativa alemana de defensa aérea conjunta en Europa cuenta ahora con 21 miembros, tras la adhesión de Grecia y Turquía. Alemania es también el centro logístico de la OTAN. Al comienzo de la reunióm, el secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg, expresaba su preocupación por la falta de ayuda militar estadounidense a Kiev (bloqueada por el Congreso). Pero los Estados partidarios de Ucrania acordaron por su parte una alianza para suministrar un millón de drones al país agredido e invadido por Rusia.

Reino Unido

El Reino Unido, a su vez, subrayó ante una reunión de la Organización para la Seguridad y la Cooperación Europea (OSCE) que seguirá apoyando a Ucrania, mientras Rusia persista en su conquista imperial. A través del acuerdo de Cooperación en materia de Seguridad entre el Reino Unido y Ucrania, la Coalición para la Capacidad Marítima o una serie de otras iniciativas que actualmente ascienden a casi 12.000 millones de libras esterlinas en apoyo a Ucrania, el Reino Unido y sus aliados mantendrán su determinación.

El derribo de un avión de combate SU-34 Fullback sobre Luhansk Oriental el 30 de enero eleva a más de 80 el número de pérdidas de aviones de combate rusos de ala fija. Y, el 1 de febrero, la pérdida de una corbeta rusa de misiles, de la clase Ivanovets Tarantul-III, así como el 14 de febrero el hundimiento del buque de desembarco "Caesar Kunikov", de la clase Ropukha I, por drones marítimos ucranianos “Magura V 5”, frente a la ocupada península de Crimea, no lejos de la ciudad de Alupka, proporcionaron nuevas pruebas de la continua vulnerabilidad de los buques de guerra rusos que operan en el Mar Negro,

El representante británico en la conferencia afirmó que Rusia abandona la posición de potencia mundial responsable al romper las sanciones que antes apoyaba y recurrir a Irán y a la República Popular Democrática de Corea en busca de apoyo militar.

La reciente payasada escenificada por Vladimir Putin y el presentador (e idiota útil) estadounidense Tucker Carlson no salió como pensaba el presidente ruso. El espectáculo fue sintomático: la guerra de Ucrania y sus terribles consecuencias han empujado a Rusia a un punto muerto ideológico con Occidente, y han convencido al Kremlin de que está inmerso en una lucha existencial. En un contexto más amplio, incluso un diálogo entre la Rusia de Putin y unos Estados Unidos conservadores será un objetivo extremadamente difícil de alcanzar.

Estados Unidos

Gabinetes estratégicos de Estados Unidos que asesoran en Washington al gobierno y al Congreso, como la Rand Corporation, estiman que mientras la ayuda militar estadounidense a Ucrania se enfrenta a la oposición en el Congreso de Estados Unidos y los países de la UE sean cada vez más conscientes de que el futuro de Ucrania puede acabar recayendo únicamente sobre sus hombros, queda al descubierto la vieja asignatura pendiente de la defensa europea.

Con la creciente posibilidad de que el ex presidente Donald Trump vuelva a la Casa Blanca en noviembre, una nueva conciencia entre los europeos golpea más hondo con el temor de que la seguridad a largo plazo de Europa pueda estar en juego. No cabe duda de que esta llamada de atención se extiende a toda la UE. Pero concluir que la seguridad es ahora la máxima prioridad para todos los miembros de la UE sería descabellado.

Como ocurre con demasiada frecuencia en la UE, los hechos van por detrás de las palabras. Más de la mitad de los Estados miembros siguen sin alcanzar el objetivo del 2% del producto interior bruto, y los numerosos llamamientos a las industrias europeas de defensa para que se pongan en modo de guerra aún no han dado los resultados esperados.

Esta comprobación de la realidad solo pone de relieve que, para que Europa haga de la defensa su máxima prioridad, debe instalarse una mentalidad estratégica completamente nueva en la que tanto las instituciones de Bruselas como los Estados miembros movilicen y coordinen sus esfuerzos y persuadan a los ciudadanos de la UE de que una Europa más orientada a la seguridad debe tener ahora prioridad sobre otras tareas de la Unión.

Posguerra

Esos laboratorios de ideas estadounidenses ya están reflexionando sobre el período posterior a la guerra en Ucrania. No está claro cómo ni cuando terminará esta agresión rusa. Pero una vez que ocurra, Rusia seguirá siendo una amenaza, tanto para Ucrania como para los intereses de Estados Unidos y sus aliados.

La Rand está cavilando sobre la futura estrategia de Estados Unidos hacia Rusia. En un informe analítico de este gabinete se expresa que es fundamental empezar a pensar ahora en la estrategia de posguerra de Estados Unidos, ya que las decisiones tomadas inmediatamente después de las guerras pueden tener importantes consecuencias a largo plazo. En el caso de Ucrania, estas decisiones podrían ayudar a reducir el riesgo de futuras agresiones rusas.

Prepararse para las secuelas

Independientemente de cuándo termine la fase caliente de la guerra actual, Rusia seguirá siendo una amenaza tanto para Ucrania como para los intereses de Estados Unidos y sus aliados. ¿Cómo debe entonces tratar Estados Unidos a Rusia después de la guerra? ¿Cómo deberían afectar las consideraciones de posguerra a la política en tiempo de guerra?

Cuando concluya el conflicto, la forma en que Estados Unidos aborde su relación con Rusia afectará a sus intereses en Europa y, probablemente, en todo el mundo. Teniendo en cuenta lo que está en juego, los estrategas estadounidenses deben planificar ya la posguerra.

Las respuestas a estas preguntas tienen una enorme importancia. Verbigracia, los acuerdos que pusieron fin a la Primera y Segunda Guerras Mundiales reconfiguraron las naciones, las sociedades y el orden internacional de formas que todavía se dejan sentir hoy en día.

Los análisis del gabinete estratégico Rand han demostrado que las hipótesis de los responsables políticos sobre la trayectoria de las grandes guerras -por ejemplo, cuánto durarán y cómo será el entorno de posguerra- a menudo resultan erróneas, lo que complica la planificación de su posguerra.

Aunque la guerra entre Rusia y Ucrania no es un conflicto entre grandes potencias como la Primera y la Segunda Guerra Mundial, enfrenta a una gran potencia con un gran Estado vecino que cuenta con el apoyo de otra gran potencia, Estados Unidos, y sus aliados.

Cuando termine el conflicto, la forma en que Estados Unidos aborde su relación con Rusia afectará a los intereses estadounidenses en Europa y, probablemente, en todo el mundo. El primer paso para diseñar esta estrategia consiste en identificar los posibles planteamientos políticos de Estados Unidos y evaluar su posible impacto.

Imaginar posibles futuros

La planificación de la posguerra está plagada de grandes incertidumbres: Los estrategas desconocen la trayectoria del conflicto, cuándo cesarán los combates o cómo cambiará el entorno internacional como consecuencia de ello. Dada esta incertidumbre, las implicaciones de las decisiones estratégicas de Estados Unidos deben explorarse en diferentes contextos.

Se pueden imaginar infinidad de contextos. Para hacer factible el análisis, los investigadores del Rand construyeron dos mundos (A y B, así como cuatro futuros) de posguerra de tipo ideal - una combinación del resultado de la guerra y la naturaleza del entorno internacional cuando ésta llegue a su fin.

El futuro 1 prevé una década de posguerra de inestabilidad a muchos niveles: sobre el terreno en Ucrania, entre Rusia y la OTAN en Europa, y a nivel estratégico entre Estados Unidos y sus dos principales rivales nucleares, Rusia y China.

La situación en Ucrania sigue siendo un polvorín: ambos bandos violan el alto el fuego y se preparan para una segunda guerra. Las relaciones políticas entre la OTAN y Rusia son peores que antes de la guerra. La política estadounidense alimenta una carrera armamentística nuclear con Rusia y China, y ambos rivales cooperan para socavar los intereses de Estados Unidos más profundamente que nunca. Las altas tensiones aceleran la fragmentación económica mundial e inhiben el crecimiento de Europa, factores que arrastran modestamente a la economía estadounidense.

Menos favorable

La guerra termina con un resultado menos favorable (Mundo A), y Estados Unidos adopta una política de línea dura hacia Rusia para imponer costes a Moscú, disuadir de otra invasión de Ucrania y enviar el mensaje a todos los rivales de Estados Unidos de que la agresión no compensa.

Rusia revitalizó su industria de defensa durante la guerra, afrontó algunos retos militares (como el deficiente adiestramiento) y obtuvo ayuda letal de China. Aunque la OTAN sigue siendo más fuerte que Rusia, las políticas de línea dura de Estados Unidos en la posguerra, como los acuerdos bilaterales para desplegar más fuerzas en Europa Oriental, llevan a algunos aliados (como Francia y Alemania) a considerar a Estados Unidos como un provocador. Como consecuencia, los compromisos de esos aliados con la defensa colectiva son menos sólidos. A finales de la década, sin embargo, el comportamiento beligerante de Rusia conduce a una mayor cohesión de las alianzas.

El apoyo de Estados Unidos a la integración de Ucrania en la OTAN y su mayor cooperación en materia de seguridad con otros antiguos países soviéticos chocan con la continua agenda imperialista de Rusia en la región, lo que lleva las tensiones políticas a nuevos máximos.

Posiciones de fuerza

Tanto Estados Unidos como Rusia redoblan sus posiciones de fuerza a lo largo de la frontera OTAN-Rusia. Las relaciones diplomáticas siguen siendo escasas y la percepción de las amenazas es elevada, lo que crea las condiciones propicias para una percepción errónea de las intenciones. Por tanto, el riesgo de un conflicto catastrófico es mayor que antes de la guerra de Ucrania, aunque el riesgo absoluto siga siendo bajo.

Estados Unidos se niega a participar en el control de armamentos, dado el incumplimiento de Rusia en el pasado y las atrocidades que cometió durante la guerra. Los despliegues estadounidenses de misiles de alcance intermedio y de infraestructuras BMD en Europa provocan los temores rusos sobre su capacidad de represalia asegurada. En respuesta, Rusia inicia un aumento de su capacidad nuclear y una cooperación más estrecha con China para contrarrestar las capacidades estadounidenses. Sin control de armamentos, esta dinámica alimenta una carrera armamentística nuclear. A Pekín también le inquieta la línea dura de la política nuclear estadounidense y acelera su propio desarrollo.

Y lo que es más alarmante, la preocupación de Rusia y China por su capacidad de represalia asegurada en este contexto aumenta las presiones para utilizar primero las armas nucleares en caso de crisis. Aunque la guerra nuclear no es probable, el riesgo es mayor que antes de la guerra de Ucrania.

Crecimiento económico

El fuerte impulso imperialista de Rusia continúa, por lo que utiliza el alto el fuego para prepararse para otra invasión cuando se presente la oportunidad. La concentración de Ucrania en la reconquista la lleva a seguir militarizando y centralizando el poder, erosionando su democracia y reduciendo la inversión, lo que socava el crecimiento económico.

El apoyo de Estados Unidos a la integración de Ucrania en la OTAN y su ayuda para que el ejército ucraniano tenga una orientación ofensiva aumenta la probabilidad de que Rusia ataque de forma preventiva para impedir el ingreso de Kiev en la OTAN o degradar sus capacidades. La debilidad del alto el fuego, combinada con las ambiciones de Rusia y Ucrania, significa que la guerra también podría reaparecer mediante una escalada de escaramuzas a lo largo de la línea de contacto. El aumento de la cooperación en materia de seguridad de Estados Unidos con otros antiguos Estados soviéticos no pertenecientes a la OTAN conduce a una competencia más intensa con Rusia en la región.

Inestabilidad localizada

En un mundo B, el futuro presenta una mayor estabilidad regional y estratégica, pero el riesgo de que se repita el conflicto en Ucrania sigue siendo alto. Ucrania y Rusia no se han comprometido a un alto el fuego, por lo que el riesgo de escalada a lo largo de la línea de contacto sigue siendo elevado.

Las tensiones políticas y militares entre la OTAN y Rusia, aunque siguen siendo elevadas, son menores que en el futuro 1. La dinámica nuclear con Rusia y China es más estable.

La escasa fragmentación económica mundial se traduce en menos consecuencias para la economía estadounidense.

Tras la guerra desfavorable (mundo A), Estados Unidos decide que dedicó demasiados recursos a Europa con muy poco que demostrar. Washington adopta un enfoque menos duro hacia Rusia, con la esperanza de estabilizar las relaciones y trasladar su atención a la región Indo-Pacífico.

Aunque Estados Unidos reduce el número de fuerzas en Europa respecto a su máximo en tiempos de guerra, el equilibrio militar regional sigue favoreciendo a la OTAN. Rusia no solo ha sufrido importantes pérdidas económicas y de combate durante la guerra, sino que Moscú, al ver una amenaza menos aguda hacia su oeste, también invierte menos que en el Futuro 1 en capacidades para una lucha de alto nivel.

Otra guerra

En su lugar, con su impulso imperialista todavía fuerte, Rusia se concentra en los preparativos para otra guerra en Ucrania. Al contrario que en el Futuro 1, los miembros de la OTAN se mantienen unidos en la misión principal de defensa colectiva de la Alianza durante la década de posguerra, a pesar de algunos desacuerdos. Aliados como Alemania se sienten más cómodos con el enfoque menos duro de Estados Unidos hacia Rusia.

Aunque los aliados de Europa del Este presionan a Estados Unidos para que adopte una postura más dura, no por ello están menos comprometidos con la alianza. El enfoque menos duro hacia Rusia requiere menos recursos estadounidenses en Europa, lo que libera fondos y fuerzas para dedicarlos a la región Indo-Pacífico.

Moderación

La voluntad de Washington de volver al control bilateral de armamentos, su falta de apoyo a una mayor integración de Ucrania en la OTAN y su moderación en el compromiso con otros países ex soviéticos no pertenecientes a la OTAN reducen las tensiones políticas entre Estados Unidos y Rusia. Pese a los temores de que estas medidas pudieran envalentonar a Rusia, estas políticas menos duras no debilitan la ya fuerte capacidad disuasoria de la OTAN. Después de todo, Rusia no atacó a los Estados miembros de la OTAN durante la guerra, pese al apoyo sin precedentes de los aliados a Ucrania. Aun así, la situación sobre el terreno en Ucrania es inestable.

Las débiles disposiciones del alto el fuego no logran contener a ambas partes, que están igualmente decididas a tomar más territorio por la fuerza. Sin embargo, el riesgo de guerra en Ucrania es menor que en el futuro 1 debido a las diferencias en la política estadounidense. Con el estímulo de Washington, Kiev adopta una postura militar optimizada para la defensa -conocida como estrategia puercoespín- en lugar de centrar sus fuerzas en maniobras ofensivas.

Limitaciones a Moscú

Esta postura es más eficaz para disuadir agresiones oportunistas rusas y limita los incentivos de Moscú para atacar preventivamente a las fuerzas ucranianas. Aun así, Ucrania sigue en pie de guerra: La militarización y la centralización del poder están socavando su democracia y su economía, como en el futuro 1. La moderación estadounidense en la cooperación en materia de seguridad con otros antiguos Estados soviéticos no pertenecientes a la OTAN significa que Rusia tiene menos incentivos que antes de la guerra para utilizar la fuerza para mantener a esos países en su órbita.

Hay un futuro 3 en todos estos cálculos. En éste, las tensiones estratégicas y regionales, más que el riesgo de otro conflicto en Ucrania, crean una nueva atmósfera similar a la Guerra Fría. Las tensiones a lo largo de la línea de contacto en Ucrania se hacen menos pronunciadas, la economía ucraniana se recupera y sus instituciones democráticas se fortalecen.

Al sentirse amenazada por la postura de fuerza asertiva de Estados Unidos en Europa, una Rusia debilitada recurre más a la señalización nuclear y a las tácticas de la zona gris para defender sus intereses. Estados Unidos está inmerso en una carrera armamentística nuclear con Rusia y China.

¿Cómo se ha llegado a esta situación?

Tras el resultado bélico más favorable (mundo B), Estados Unidos adopta una política de línea dura, con la intención de dar una patada a una gran potencia rival mientras está en el suelo.

La guerra más larga debilitó a Rusia frente a la OTAN aún más que en los futuros 1 y 2, lo que llevó a algunos aliados a cuestionar la necesidad de un planteamiento de línea dura de Estados Unidos hacia Moscú. Estas divisiones continuarán a lo largo de la década, planteando dudas persistentes sobre el compromiso de los aliados con la defensa colectiva.

Como en el futuro 1, Estados Unidos adopta una política nuclear menos comedida y aumenta el despliegue de fuerzas convencionales en Europa del Este. En este futuro, Rusia dispone de menos recursos para responder con una acumulación de fuerzas convencionales. Por lo tanto, Moscú confía en las actividades de la zona gris (por ejemplo, interferencias electorales, operaciones de información y desinformación) y, lo que es más preocupante, en la señalización nuclear. El riesgo de conflicto nuclear es, por tanto, elevado en comparación con los otros futuros.

Competición estratégica

Las tensiones políticas también aumentan a medida que el apoyo de Estados Unidos al ingreso de Ucrania en la OTAN y la mayor cooperación en materia de seguridad con otros antiguos Estados soviéticos no pertenecientes a la OTAN provocan una competencia más intensa entre Estados Unidos y Rusia.

Rusia trata de contrarrestar la influencia estadounidense en la región, lo que conlleva un mayor riesgo de conflicto en estos países que en el futuro 2. Pero el riesgo es menor que en el futuro 1, porque la perspectiva menos imperialista de Moscú en este futuro le lleva a preservar sus limitados recursos para la competición estratégica con Estados Unidos.

El riesgo de que se reanude el conflicto a lo largo de la línea de contacto en Ucrania es menor que en los futuros 1 y 2, gracias a la moderación de ambas partes y al sólido alto el fuego, que incluye mecanismos como una zona desmilitarizada y procesos para abordar las disputas. El respeto del alto el fuego y la atención prestada por Ucrania a la recuperación y la reforma traen consigo un mayor apoyo de la Unión Europea (UE), el regreso de los refugiados y más inversión privada, todo lo cual impulsa su economía.

Reconquista territorial

Al dejar de centrarse en la reconquista territorial, Ucrania se militariza menos y reduce sus poderes de emergencia en tiempos de guerra, lo que fortalece su democracia. Sin embargo, la política estadounidense de apoyo a la capacidad de maniobra ofensiva de Ucrania y a su integración en la OTAN podría llevar a Rusia a atacar de forma preventiva.

La estrategia de línea dura de Estados Unidos y la competencia más intensa entre Estados Unidos y Rusia exigen importantes recursos en Europa, lo que limita la capacidad para la región Indo-Pacífico. Además, la intensa competición nuclear de posguerra incentiva a Rusia y China a participar en transferencias de tecnología y desarrollo conjunto para contrarrestar la búsqueda estadounidense de superioridad nuclear.

Aunque la economía europea está mejor en este futuro -creando así menos efectos dominó para Estados Unidos que en el futuro 1- las tensiones con Rusia y China siguen alimentando la fragmentación económica mundial, lastrando el crecimiento estadounidense.

Paz fría

Aunque la guerra entre Rusia y Ucrania ha transformado permanentemente el panorama de la seguridad, este futuro número 4 se define por una mayor estabilidad -estratégica, regional y local- que los demás.

Las tensiones nucleares entre Estados Unidos, Rusia y China son menores que en los otros futuros.

Las relaciones entre la OTAN y Rusia son más tensas que antes de la guerra, pero es menos probable que desemboquen en un enfrentamiento directo que en los otros futuros.

El alto el fuego en Ucrania se ha mantenido y es más probable que se mantenga indefinidamente que en los otros tres escenarios. Ucrania se está integrando en la UE, consolidando su democracia y construyendo una fuerte disuasión independiente contra futuras agresiones rusas.

Menos duro

Tras el resultado bélico más favorable (mundo B), Estados Unidos adopta un enfoque menos duro para reducir las tensiones políticas y militares en Europa. Como resultado, el Kremlin está menos preocupado por las amenazas percibidas de Occidente y dedica menos recursos a la defensa en este escenario.

La moderación militar de Estados Unidos y su voluntad de negociar los conflictos de intereses provocan menos tensiones que en los otros futuros. Las dos partes siguen siendo rivales con aún más desconfianza que antes de la guerra. Pero el riesgo de un conflicto OTAN-Rusia derivado de una escalada de la competencia y de una percepción errónea de las intenciones es menor que en cualquiera de los otros futuros.

Además, la disminución de las tensiones políticas y los progresos en el control de armamentos reducen la preocupación de Rusia respecto a sus capacidades de represalia aseguradas, mitigando las presiones de primer uso. Aunque continúa la nueva competición estratégica armamentística con China, la postura nuclear más comedida de Estados Unidos no añade más leña al fuego.

Menor fragmentación

Las menores tensiones entre grandes potencias en este futuro conducen a una menor fragmentación económica mundial. Mientras tanto, la guerra más corta y la mayor estabilidad de posguerra dejan a las economías europeas relativamente más fuertes. En consecuencia, la geopolítica no afecta tanto a la economía estadounidense en este futuro como en los demás.

Ucrania se centra en el desarrollo económico y la integración en la UE y adopta una postura defensiva. El sólido alto el fuego reduce el riesgo de que se recrudezcan los incidentes a lo largo de la línea de contacto. Las dos partes están lejos de alcanzar un acuerdo de paz, pero avanzan en cuestiones más limitadas, como el intercambio de prisioneros y la libertad de movimiento de los civiles a través de la línea de conflicto.

Como el gobierno ucraniano está centrado en las reformas y el riesgo de guerra es bajo, su economía va comparativamente bien en este futuro. La moderación estadounidense en otros antiguos Estados soviéticos no pertenecientes a la OTAN, combinada con el imperialismo menos pronunciado de Moscú, reduce el riesgo de conflicto regional.

Comparación de los futuros

El futuro 1 es uniformemente peor para los intereses estadounidenses, mientras que el futuro 4 es el más positivo. En todos los futuros, Estados Unidos se enfrenta a un mayor riesgo de conflicto entre grandes potencias que antes de la guerra, pero el riesgo de tal conflicto es menor en el futuro 4.

En cada dimensión, los futuros se clasifican desde el más favorable para Estados Unidos hasta el menos favorable. En el informe completo se analizan las hipótesis e incertidumbres asociadas a estas evaluaciones. Todas las evaluaciones se comparan con el statu quo anterior a la guerra, excepto la seguridad y prosperidad de Ucrania, que se compara entre los futuros.

Este análisis de futuros alternativos para la década posterior a la guerra entre Rusia y Ucrania pone de relieve importantes consideraciones y equilibrios para los responsables políticos estadounidenses. Estas observaciones adicionales surgieron del ejercicio de futuros alternativos:

Una guerra más larga y violenta tendría consecuencias adversas para los intereses de Estados Unidos. Una guerra más prolongada podría lastrar las economías de Estados Unidos y sus aliados y socavar significativamente la recuperación de Ucrania tras la guerra.

Influencia

Las decisiones que se tomen inmediatamente después de la guerra pueden tener efectos dominó sobre muchos intereses estadounidenses a largo plazo. Estos efectos no son sencillos. Por lo tanto, los responsables políticos deben tomarse mucho tiempo antes de que termine la guerra para considerar estas opciones.

La política estadounidense durante y después de la guerra puede reducir el riesgo de que se repita el conflicto entre Rusia y Ucrania. Estados Unidos dispone de instrumentos para aumentar la probabilidad de que cualquier paz perdure, como incentivar a las partes para que adopten un acuerdo de alto el fuego más sólido durante posibles negociaciones futuras.

Estados Unidos tiene opciones políticas para influir en el resultado del conflicto y promover sus intereses a largo plazo en la posguerra. Mas no puede determinar por sí solo el resultado de la guerra; sus decisiones nunca tendrán el mismo impacto que las de los dos combatientes. Pero Washington tiene ascendiente y podría utilizarlo para influir en la trayectoria del conflicto.

Aumentar la presión militar sobre Rusia en Europa después de la guerra podría suponer más riesgos que beneficios. La guerra ha debilitado a Rusia y ha demostrado que la OTAN tiene un fuerte poder disuasorio contra los ataques rusos a sus aliados. Es probable que no sean necesarios nuevos despliegues avanzados y otras mejoras de la posición de fuerzas en Europa para disuadir de una agresión rusa oportunista, pero pueden hacer que la guerra sea más probable debido a una percepción errónea.

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