Alemania

Una prisionera con tapujos

Esteban Hernández
lunes, 25 de marzo de 2024
Kratzer, Die Passagierin © 2024 by W. Hoesl / Bayerische Staatsoper Kratzer, Die Passagierin © 2024 by W. Hoesl / Bayerische Staatsoper
Múnich, sábado, 16 de marzo de 2024. Bayerisches Staatsoper. Weinberg: Die Passagierin. Director de escena: Tobias Kratzer. Escenografía y vestuario: Rainer Sellmaier. Iluminación: Michael Bauer. Vídeo: Manuel Braun y Jonas Dahl. Lucia Ashton, Serena Sáenz. Lord Enrico Ashton, Andrzek Filończyk. Sir Edgardo, Xabier Anduaga. Lord Arturo, Granit Musliu. Raimondo Bidebent, Christian Van Horn. Alisa, Emily Sierra. Normanno, Aleksey Kursanov. Coro de la Bayerische Staatsoper. Bayerisches Staatsorchester. Director musical: Vladimir Jurowski.
0,0004917

Concluida en 1968, la ópera del compositor judío polaco Mieczysław Weinberg ha enfrentado numerosos obstáculos a lo largo de su breve historia, empezando por la censura soviética (a donde Weinberg escapó del nacionalsocialismo), hasta su programación en el Festival de Bregenz, 42 años después.

El argumento, extraído de la autobiografía de Zofia Posmysz (Pasażerka, 1962), versa sobre una antigua guardia de Auschwitz quien, pocos años después, coincide en un transatlántico con una de sus prisioneras. Lisa, la guardiana, ve cómo la receta del olvido que viene cocinando a fuego lento desde el fin de la guerra resulta violentamente modificada a través del brusco encuentro con su pasado, evocado a través de recurrentes flashbacks.

Ciertamente proponer en Múnich una puesta en escena donde se atisbase el horror de los campos de concentración (tenemos uno a la vuelta de la esquina) hubiese sido un tiro en el pie, por lo que Tobias Kratzer (Landshut, 1980) hace girar toda su creación en torno a la memoria. El nuevo hijo predilecto bávaro de la escenografía empezó así a perfilar su trabajo junto a Vladimir Jurowski cercenando además todo aquello que Weinberg tuvo que añadir -un ingenioso comunista por ejemplo- en aras de apaciguar a los censores rusos.

Weinberg: Die Passagierin. Director musical: Vladimir Jurowski. Director de escena: Tobias Kratzer. Múnich, Bayerisches Staatsoper, marzo de 2024. © 2024 by M. Braun y J. Dahl / Bayerisches Staatsoper.Weinberg: Die Passagierin. Director musical: Vladimir Jurowski. Director de escena: Tobias Kratzer. Múnich, Bayerisches Staatsoper, marzo de 2024. © 2024 by M. Braun y J. Dahl / Bayerisches Staatsoper.

Los espejismos del pasado que turban a la carcelera y a Marta, la exprisionera, se dan en el propio barco, sin apenas adendas. Contemporáneamente, el alter ego envejecido de Lisa deambula por la habitación, en un suplicio continuo que le llevará al suicidio al concluir el primer acto, una lectura que a mí me perturba, como si los cargos de conciencia hubiesen tardado lustros en emerger. 

Poco o nada hay en la puesta en escena que recuerde a un Konzentrationslager, o a sus prisioneros, salvo el sencillo vestido de Marta, que se repite a modo de uniforme en las compañeras que su atormentada memoria aflora continuamente. Echen un vistazo a la puesta en escena que estos mismos días David Pountney presenta en el Teatro Real y juzguen por sí mismos: en Madrid no hay lugar a los tapujos.

Weinberg: Die Passagierin. Director musical: Vladimir Jurowski. Director de escena: Tobias Kratzer. Múnich, Bayerisches Staatsoper, marzo de 2024. © 2024 by W. Hoesl / Bayerisches Staatsoper .Weinberg: Die Passagierin. Director musical: Vladimir Jurowski. Director de escena: Tobias Kratzer. Múnich, Bayerisches Staatsoper, marzo de 2024. © 2024 by W. Hoesl / Bayerisches Staatsoper .

Es evidente que la propia ciudad ha ejercido como un gran condicionante, y el resultado es el que es. Era evidente que una lectura bávara (teatro y regidor) de esta historia iba a partir con el freno de mano, algo diametralmente opuesto a lo que acontece en teatros como el Real o incluso en la pequeña pantalla, donde series como Masters of the Air (Apple TV+, 2024) continúan proponiendo una visión cruda y explícita de lo acontecido en suelo alemán.

En Múnich se apuesta por no olvidar, pero se ponen obstáculos a rememorar por miedo a representar el horror de un pasado (quizás hasta demasiado  familiar para parte del público, por lo vetusto de la platea del teatro), sin apenas valorar hasta donde se podía tirar de la cuerda. Todo está condicionado desde el principio y así, con semejantes riendas, es difícil juzgar el resultado, pues confieso que tampoco soy capaz de intuir cómo se ven los toros desde el otro lado.

Weinberg: Die Passagierin. Director musical: Vladimir Jurowski. Director de escena: Tobias Kratzer. Múnich, Bayerisches Staatsoper, marzo de 2024. © 2024 by W. Hoesl / Bayerisches Staatsoper.Weinberg: Die Passagierin. Director musical: Vladimir Jurowski. Director de escena: Tobias Kratzer. Múnich, Bayerisches Staatsoper, marzo de 2024. © 2024 by W. Hoesl / Bayerisches Staatsoper.

Jurowski hizo fluir en música aquello que presentó obstáculos en escena. Sophie Koch (Lisa) y Elena Tsallagova (Marta) mantuvieron los dos primeros papeles de forma convincente y la música fue todo lo expresiva que Weinberg pretendió con su partitura. El mensaje fue enviado, de eso no hay duda, y la audiencia no podía sino aplaudir, aunque fuese solo este el motivo. Difícil en todo caso saberlo, ya que estamos ante la puesta en escena de una historia que quien la escribió, desde el lado equivocado, recuerda y vilipendia, con la única salvedad de que en según qué cuestiones una imagen no vale más que mil palabras.   

Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.