Francia

Una decepción y un éxito

Francisco Leonarte
miércoles, 27 de marzo de 2024
Galienne, Pulcinella © 2024 by Stefan Brion Galienne, Pulcinella © 2024 by Stefan Brion
París, miércoles, 13 de marzo de 2024. Théâtre National de l'Opéra-Comique. Programa doble: Pulcinella de Stravinsky, y L'heure espagnole de Ravel. Dirección de escena, Guillaume Galienne. Coreografía, Clairemarie Osta. Dramaturgia y colaboración a la puesta en escena, Marie Lambert-Le-Bihan. Decorados, Sylvie Olivé. Luces, John Torres. Pulcinella, ballet con canto en un acto. Música de Igor Stravinsky a partir de partituras del siglo XVIII atribuidas a Pergolesi. Con Oscar Salomonsson (Pulcinella), Alice Renavand (la fiancée), Iván Delgado del Río (un homme), Manon Dubourdeaux (une femme), Anna Guillermin (une femme), Stoyan Zmarzlik (un homme), Camille Chopin (soprano), Abel Zamora (ténor) y François Lis (basse). L'heure espagnole, comédie musicale en un acte. Libreto de Franc-Nohain. Música de Maurice Ravel. Con Stéphanie d'Oustrac (Consuelo), Philippe Talbot (Torquemada), Jean Sébastien Bou (Ramiro), Benoît Rameau (Gonzalve) , Nicolas Cavallier (don Iñigo Gómez). Orchestre des Champs-Élysées. Dirección musical, Louis Langrée
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La Orquesta des Champs-Élysées es una buena orquesta con instrumentos de época. Hemos tenido ocasión de asistir a sus más que notables interpretaciones (así a bote pronto me viene a la memoria una Canción de la Tierra de Mahler dirigida por Herreweghe con Michèle Losier, bastante mágica). Sin embargo en Pulcinella no suena bien. ¿Han intentado un sonido siglo XVIII que aquí no tiene lugar puesto que se trata de una partitura de Stravinsky a partir de temas dieciochescos (en su día se pensaba que eran todos de Pergolesi pero ahora se sabe que se trata de varios autores distintos)? ¿Ha habido otro problema? El caso es que falta empaste y el sonido es un punto agrio (independientemente, por supuesto, de las coqueterías disonantes de Stravinsky).

Por otra parte Langrée tampoco consigue dar variedad a los distintos temas ni pone invención al servicio de la partitura. Como si la cosa debiera ser blanda y monótona.

Y verdad es que la coreografía no ayuda, porque, para blando y monótono, el desarrollo del libreto y los movimientos impuestos a los bailarines. Desde el punto de vista de la acción, no hay evolución ninguna, y los afectos o desafectos llegan sin que se comprenda por qué. De suerte que todo queda desencarnado y sin gracia, bobalicón.

‘Pulcinella’ de Stravinsky. Dirección musical, Louis Langrée. Dirección de escena, Guillaume Galienne. París, Théâtre National de l'Opéra-Comique, marzo de 2024. © 2024 by Stefan Brion.‘Pulcinella’ de Stravinsky. Dirección musical, Louis Langrée. Dirección de escena, Guillaume Galienne. París, Théâtre National de l'Opéra-Comique, marzo de 2024. © 2024 by Stefan Brion.

Desde el punto de vista del vocabulario coreográfico, está la cosa entre las desinencias del ballet clásico de toda la vida y los movimientos típicos del musical americano de los años 50 que tanto acierto interpretó en su día Cyd Charisse, pero sin nadie de su categoría, claro está. Algo así como una gaseosa desventada, una tortilla con patata hervida y sin sal.

Para levantar el listón, no cuenten ustedes con un decorado simplón ni con unos trajes tipo película-hollywood-de-los-años-50-ambientada-en-París.

Stravinsky y su Pulcinella, que tanto escandalizó en su día a los puristas, merecían más … o simplemente mejor.

Harina de otro costal

Cuando le toca el turno a Ravel sin embargo, la orquesta parece otra. Todo armonía, todo el empaste reencontrado. Y ahí están los detalles numerosos (el abundante instrumentario de percusión ha debido ser alojado en dos palcos contiguos a la escena porque no cabían en el pequeño foso), los comentarios orquestales ingeniosos e incisivos,

Langrée también parece otro. Aquí está cómodo. Esta música tan francesa sí la entiende, no la del ruso emigrado ése que no hay por dónde cogerlo (la cita no es suya, es totalmente imaginaria).

En cuanto a Stéphanie d'Oustrac, el papel de Consuelo le va como anillo al dedo a esta mezzosoprano de buena dicción, buena conocedora del estilo, con temperamento y con mucho sentido del humor. Su monólogo de despecho y rabia resulta sabrosísimo. Sin por ello tender al verismo ni desmelenarse, con un cuidado del canto importante.

‘Pulcinella’ de Stravinsky. Dirección musical, Louis Langrée. Dirección de escena, Guillaume Galienne. París, Théâtre National de l'Opéra-Comique, marzo de 2024. © 2024 by Stefan Brion.‘Pulcinella’ de Stravinsky. Dirección musical, Louis Langrée. Dirección de escena, Guillaume Galienne. París, Théâtre National de l'Opéra-Comique, marzo de 2024. © 2024 by Stefan Brion.

Otro tanto puede decirse del siempre inteligente Jean Sébastien Bou, con una inteligibilidad a prueba de balas, con un refinamiento canoro y un sentido teatral que hacen de él uno de los intérpretes favoritos para el repertorio francés de la época.

Talbot también sabe dar sentido del humor e inteligibilidad como Torquemada, el cornudo astuto. Bonita voz la de Benoìt Rameau, un punto falto de volumen comparado a sus compañeros de reparto. Siempre sólido -y divertido- Nicolas Cavallier.

Guillaume Galienne tiene la elegancia de ceñirse a la obra a la hora de poner en escena (el libreto de Franc-Nohain es tan divertido, la música de Ravel se integra a él tan estupendamente, que hubiera sido perfectamente estúpido no ceñirse a la obra). Con una buena dirección de actores, sobra y basta. Los movimientos ya están indicados por libreto y mùsica.

Se toma solamente una clara libertad, Galienne, y mete hasta el fondo la pata tomándosela: En vez de dejarnos escuchar a telón cerrado el maravilloso preludio orquestal que evoca la quietud de una ciudad de provincias española, al director de escena se le ha ocurrido hacer que multitud de figurantes (entre los cuales los bailarines de Pulcinella) se pasen el preludio bajando y subiendo escaleras. Total, que el ruido de los pasos hace completamente inaudible a la orquesta, y el preludio se convierte en una escena de pasos sin interés ninguno.

En fin, cosas de los directores de escena, ¿verdad?

Eso sí, si alguno de ustedes funda un club en defensa de los preludios y oberturas operísticos para que sean interpretados como se concibieron, a telón cerrado, yo seré el primero en apuntarme.

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