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Teatro Real

Una ‘casualidad’ para un 24 de marzo

Jorge Binaghi
viernes, 29 de marzo de 2024
Pountney, La pasajera © 2024 by Javier del Real Pountney, La pasajera © 2024 by Javier del Real
Madrid, domingo, 24 de marzo de 2024. La pasajera /Die Passagerin (Moscú, Auditorio Internacional, 25 de diciembre de 2006 en versión semiescénica; Bregenz, Festival, 21 de julio de 2010 en versión escénica). Libreto de Alexander Medvedev sobre la novela homónima (1962) de Zofia Posmysz, y música de M. Weinberg. Puesta en escena: David Pountney. Escenografía: Johan Engels. Vestuario: Marie-Jeanne Lecca. Luces: Fabrice Kebour. Intérpretes: Amanda Majeski (Marta), Gyula Orendt (Tadeusz), Anna Gorbachyova-Ogilvie (Katja), Lídia Vinyes-Curtis (Krzystyna), Marta Fontanals-Simmons (Vlastal), Nadezhda Karyazina (Hannah), Olivia Doray (Yvette), Helen Field (Vieja), Liuba Sokolova (Bronka), Daveda Karanas (Lisa), Nikolai Schukoff (Walter), Graeme Danby (roles hablados), Géraldine Dulex (Guardiana/Kapo), Hrólfur Saemundsson (Primer SS), Marcell Bkonyi (Segundo SS9, Albert Casals (Tercer SS), y otros. Orquesta y coro del Teatro (maestro de coro: José Luis Basso). Dirección: Mirga Grazinytè-Tyla. (En el décimo aniversario de la muerte de Gerard Mortier)
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Para muchos el 24 de marzo no quiere decir nada. Para quien esto firma -y para muchos más (además de treinta mil que no pueden hablar)- hace 48 años se convirtió en una fecha clave en su vida y la de su país. No es lugar para decir más, pero me resultó simbólicamente ‘no casual’ elegir semejante día para presenciar por primera vez semejante ópera. Si habéis leído la reseña de la misma obra en Múnich aparecida hace un par de días y firmada por Esteban Hernández no tengo necesidad de explicar el ‘descubrimiento’ tardío de esta ópera, las vicisitudes de su autor (y eso que contaba con la protección de todo un Rostropovich, que de todos modos tenía él también sus problemas), y su estreno póstumo con el consiguiente asombro de público y crítica. 

Una obra fundamental de lenguaje ecléctico pero bien propio, que explora todos los recursos y formas musicales sin desdeñar ni el canto lírico ‘normal’ (la canción de la protagonista en el segundo acto) ni lo ‘popular’ (la canción de la rusa Katja poco antes de ser llevada a alimentar la chimenea de Auschwitz).

‘La pasajera’ de Weinberg. Dirección musical: Mirga Grazinytè-Tyla. Puesta en escena: David Pountney. Madrid, Teatro Real, marzo de 2024. © 2024 by Javier del Real / Teatro Real.‘La pasajera’ de Weinberg. Dirección musical: Mirga Grazinytè-Tyla. Puesta en escena: David Pountney. Madrid, Teatro Real, marzo de 2024. © 2024 by Javier del Real / Teatro Real.

Es notable la forma en que la acción va y viene de la cubierta del barco donde la ex guardiana de las SS cree ver a su ex prisionera preferida (y odiada al mismo tiempo) mientras su marido se preocupa por el futuro de su carrera diplomática en la República Federal Alemana. El ambiente sofisticado e inmaculadamente blanco de la cubierta y el camarote y salón de baile del transatlántico que se dirige a Brasil contrasta con el mundo oscuro, ferruginoso, de mujeres harapientas (y ocasionalmente algún preso en las mismas situaciones, como el prometido de Marta, Tadeusz), deshumanizado por los administradores del campo, pero mucho más humano que el de arriba (en especial la solidaridad de las mujeres entre sí, con sus diversas angustias, fobias, y limitaciones): de allí que aunque la obra sea en alemán -el lenguaje de los opresores, como ha pasado muchas veces- presente frases en polaco, ruso, francés, inglés, castellano y supongo que más.

El trabajo de Pountney ha sido extraordinario y se ha ‘limitado’ a exponer con claridad el libreto y a trabajar notablemente con los cantantes/actores (al punto de que el excelente Tadeusz del conocido barítono Orendt cuando tiene que tocar ante el comandante del campo un vals verdaderamente infernal que se repite varias veces en la partitura es sustituido por un verdadero violinista, un magnífico Stephen Waarts no sólo como músico sino también como actor, que toca en cambio ese Bach que es su condena de muerte). 

Destacan la dignidad, los diversos ‘no’, la impotencia de los guardianes que no entienden por qué todos los detestan, las mezquindades, los castigos inútiles, los intentos de comprar fidelidades. Y las superficialidades y corrupciones de la vida ‘normal’ después de la guerra.

Esta era la última función y todo parecía estar rodado hasta el último detalle, buen desquite para un estreno que tuvo que ser aplazado, y mucho, por la dichosa pandemia (la mala suerte parece perseguir al autor incluso tras su muerte). El Teatro estaba rebosante aunque muy cerca de mí algunas personas -maduras, pero más jóvenes que yo- abandonaron tras la pausa con algún comentario digno de la Alemania de los 40 (¿o debo decir de la España de los 40 en adelante?).

Amanda Majeski (Marta), Daveda Karanas (Lisa) en ‘La pasajera’ de Weinberg. Dirección musical: Mirga Grazinytè-Tyla. Puesta en escena: David Pountney. Madrid, Teatro Real, marzo de 2024. © 2024 by Javier del Real / Teatro Real.Amanda Majeski (Marta), Daveda Karanas (Lisa) en ‘La pasajera’ de Weinberg. Dirección musical: Mirga Grazinytè-Tyla. Puesta en escena: David Pountney. Madrid, Teatro Real, marzo de 2024. © 2024 by Javier del Real / Teatro Real.

Pero la inmensa mayoría aplaudió convencida y al final decretó un gran éxito para todos, desde la excelente responsable musical, Mirga Grazinytè-Tyla, a quien yo no conocía pero que exhibió una energía y conocimiento notables para compaginar tanto elemento complejo y no perder de vista a los cantantes, a ese coro que murmura y sólo pocas veces se anima a cantar fuerte (otro soberbio trabajo de Basso), pasando por los papeles ‘secundarios’ (sobre todo porque son episódicos) hasta los principales, que no son nada fáciles y no porque los cantantes deban gritar (sólo en algún que otro momento, y siempre justificadamente).

Majeski estuvo soberbia y su voz de lírica plena pareció ideal para esa pasajera que no sabemos si es o no es la temida prisionera, pero no se quedó atrás la Lise de la notable mezzosoprano Karanas (un ejemplo perfecto de la ‘banalidad del mal’ que acuñó Hannah Arendt durante su seguimiento del juicio a Eichmann en Israel) ni tampoco ese Walter untuoso, superficial e interesado que presentó Schukoff convertido casi en un tenor característico.

Vinyes-Curtis (Krystina), Gorbachyova (Katja), Fontanals-Simmons (Vlasta) y Coro Titular del Teatro Real en ‘La pasajera’ de Weinberg. Dirección musical: Mirga Grazinytè-Tyla. Puesta en escena: David Pountney. Madrid, Teatro Real, marzo de 2024. © 2024 by Javier del Real / Teatro Real.Vinyes-Curtis (Krystina), Gorbachyova (Katja), Fontanals-Simmons (Vlasta) y Coro Titular del Teatro Real en ‘La pasajera’ de Weinberg. Dirección musical: Mirga Grazinytè-Tyla. Puesta en escena: David Pountney. Madrid, Teatro Real, marzo de 2024. © 2024 by Javier del Real / Teatro Real.

Del grupo de mujeres no voy a citar a todas pero destacaron la ya mencionada Katja de Gorbachyova-Ogilvie (justamente ovacionada), la Yvette de Doray y la vieja aterrada y enloquecida de Fields.

No he podido encontrar el libreto, pero entre otras frases memorables quedó flotando en mi mente la del diálogo entre Tadeusz y Lisa cuando ésta le ofrece la posibilidad de volver a verse con Marta y él se niega. Le dice, no para explicarle nada porque ella no puede entenderlo, que en ese otro mundo en el que se conocieron cuando eran libres el amor sí era posible. Y sin duda alguna eso es la verdadera libertad que avanza (para usar un slogan que desvirtúa lo mismo que dice). Sin agregar luego ninguna palabra más malsonante como hace cierto patético presidente de un país latinoamericano de cuyo nombre no quiero acordarme. 

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