Estados Unidos

Disney Lang

Roberto San Juan
viernes, 26 de abril de 2024
Lang Lang © 2021 by Gregor Hohenberg Lang Lang © 2021 by Gregor Hohenberg
Miami, martes, 16 de abril de 2024. Adrienne Arsht Center, Knight Concert Hall. G. Fauré: Pavana, Op. 50; R. Schumann: Kreisleriana, Op. 16; F. Chopin: Mazurcas Op. 7, nº 3; Op. 17, nº 1, 2, 4; Op. 24, nº 2, 4; Op. 30, nº 3, 4; Op. 33, nº 3, 4, 2; Op. 59, nº 3; Polonesa en Fa # menor, Op. 44. Lang Lang, piano.
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Coincidiendo con el centenario de la fundación de una de las mayores empresas de entretenimiento del mundo, la Walt Disney Company, el fabricante de pianos Steinway & Sons ha lanzado una edición limitada de pianos cuya tapa, pintada a mano, muestra una decoración inspirada en Mickey Mouse, diseño de la artista italiana Elena Salmistraro. Uno de estos 25 exclusivos modelos de la Steinway x Mickey: Mickey Mouse Limited Edition se exhibía en el vestíbulo del Knight Concert Hall la noche del concierto y el público asistente pudo admirar el funcionamiento de la moderna tecnología Spirio con la que van equipados, que permite no sólo la reproducción de sonido, sino también la interpretación musical autónoma. 

Como viene siendo habitual, hubo una charla previa al recital que, en esta ocasión, estuvo a cargo de Jorge Mejía, presidente y director ejecutivo de Sony Music para América Latina y el mercado latino estadounidense. Mejía, quien también es pianista y compositor, realizó un breve recorrido histórico y musicológico en la presentación de las obras de un programa centrado en el período romántico. 

Me resulta difícil tratar de elaborar una reseña de un recital de Lang Lang sin caer en la mitomanía. Es innegable que este artista atrae a un nutrido grupo de fieles seguidores y parte del público acudió a ver al personaje, que fue recibido en el escenario como una auténtica celebrity. El pianista se dejó querer y saludó en todas direcciones antes de sentarse al teclado para interpretar una versión de la Pavana de Fauré con mil matices expresivos y una sensibilidad a flor de piel. 

Sin dejar casi tiempo para que concluyeran los aplausos y con el público que había llegado tarde aún entrando en la sala, Lang Lang arrancó con los agitados primeros compases de la Kreisleriana. Constituida por 8 piezas que, lamentablemente, no aparecían detalladas en el programa de mano -con la consiguiente desorientación de parte del público a la hora de los aplausos-, la obra bascula entre la contención y la exuberancia, el intimismo y la pasión desbordante, entre Eusebius (movimientos pares) y Florestán (movimientos impares). Es asombrosa la capacidad de Lang Lang para destacar la melodía en las voces intermedias y para resaltar, dentro de la complejidad de la textura, pequeños detalles de la partitura, ya sea mediante un determinado tipo de ataque o mediante una pequeña diferenciación agógica. Durante su interpretación, presenciando sus gestos y su concentración, descubrí la profunda capacidad de escucha de este pianista. Lang Lang se sitúa simultáneamente en los papeles de intérprete y de oyente y ello, unido a una extraordinaria capacidad analítica, una musicalidad exquisita y una técnica arrolladora, hace que cada una de sus interpretaciones aporte un plus de perfección difícilmente superable. 

La admiración de Schumann por Bach queda patente en esta pieza y Lang Lang se encargó de mostrarla en la ejecución del sexto movimiento -‘Sehr langsam’-, en las resonancias que creó con el uso del pedal en el séptimo -‘Sehr rasch’-, o a través de los pasajes legato en la mano izquierda marcando el soporte armónico, combinados con los picado en la derecha en el octavo movimiento -‘Schnell und spielend’-, por citar algunos ejemplos. 

La segunda parte de la velada, tras el descanso, estuvo íntegramente dedicada a Chopin, especialmente a sus Mazurcas, en un número significativo. La Op. 7, nº 3 y la Op. 17, nº 4 mostraron la habilidad del intérprete para la ejecución de pianissimos imposibles, donde la intensidad disminuye hasta el límite de lo audible y, aún así, el pianista es capaz de cantar y matizar la melodía. La Op. 24, nº 4 resultó elegante con su rubato y su ritmo con puntillo casi a modo de vals, y en la Op. 30, nº 3 la repetición de frases musicales con caracteres diferenciados aportó una musicalidad exquisita, al igual que ocurrió en la Op. 33, nº 3. 

La serie de Mazurcas dio paso a la Polonesa Op. 44, donde Lang Lang se inclinó hacia el show gestual y la extroversión, con un extraordinario despliegue técnico. El público aplaudió al artista y a la celebrity y Lang Lang regresó al escenario e interpretó -el marketing manda- dos propinas. La primera, una delicada obra que aparece en su último álbum, Saint Saëns, -creo que Romance sans paroles, la última de las 4 Pièces romantiques, Op. 30 de Charlotte Sohy- seguida de una pieza con melodías de Frozen y El Rey León, homenaje a Walt Disney. 

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