España - Andalucía

La música cinematográfica como espectáculo popular llega a Córdoba

José Amador Morales
viernes, 17 de mayo de 2024
Ennio Morricone © 2020 by Wikipedia Ennio Morricone © 2020 by Wikipedia
Córdoba, sábado, 4 de mayo de 2024. Teatro de la Axerquía. Ennio Morricone y los 100 años del cine. Obras de Ennio Morricone, Max Steiner, Maurice Jarre, John Barry, Basil Poledouris, Elmer Bernstein, Miklós Ròzsa, Nino Rota, Howard Shore, Alan Silvestri, Hans Zimmer. Royal Film Concert Orchestra. Fernando Furones, dirección musical.
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En los últimos años los conciertos con música cinematográfica que suelen presentar interpretaciones en vivo de bandas sonoras de películas icónicas, se han multiplicado en nuestro país atrayendo a audiencias de todas las edades y trasfondos culturales, en lo que sin duda se ha convertido en un fenómeno de gran interés y un caladero de público muy rentable para determinadas iniciativas comerciales. Evidentemente, la música del cine tiene el poder único de evocar recuerdos y emociones asociadas con las películas y, en este sentido, conforma una suerte de memoria musical colectiva -y compartida- compuesta por  melodías y temas musicales inolvidables procedentes de las bandas sonoras de películas que han formado parte de nuestras vidas y con las que nos identificamos.

Desde el mundo de la música clásica, de un tiempo a esta parte no pocas orquestas sinfónicas han programado conciertos en los que se ofrece la experiencia -realmente fascinante y única- de contemplar una película mientras se interpreta la música en directo, con el consiguiente morbo añadido de presenciar en tiempo real el encaje entre esta con la imagen y los sonidos grabados (habitualmente las voces originales y los efectos sonoros). Por citar algunos ejemplos de gran éxito, en esta forma se han ofrecido en nuestro país las bandas sonoras procedentes de películas como El retorno del rey con música de Howard Shore (en algunos casos con un gran despliegue de medios al añadir escolanía, coro y voces solistas -insistimos, en directo- como en los casos de L’Auditori de Barcelona o del Auditorio Nacional de Madrid), West Side Story de Leonard Bernstein en la célebre versión de 1961, o la no menos mítica Fantasía de Walt Disney. Muy distinto a este formato, pero igualmente parte de este fenómeno que comentamos, también han proliferado las versiones de clásicos del cine mudo con la participación, más o menos activa según los casos, de músicos o conjuntos musicales que de alguna forma “colorean” la experiencia cinematográfica con música en directo, rememorando la que tendrían los primeros espectadores de la etapa previa al cine sonoro.

En Córdoba no podemos dejar de recordar la labor del genial Leo Brouwer, quien se hiciera cargo de la fundación y dirección de la Orquesta de Córdoba entre 1992 y 2001 y que hiciera de la música para el cine una de las señas de identidad en el diseño de los programas sinfónicos como medio de atraer público a los conciertos clásicos en una ciudad sin apenas tradición en este sentido. No olvidemos que Brouwer, además, ha tenido siempre una estrecha relación con el mundo del cine como compositor de no pocas bandas sonoras. Así, no faltaron en ninguna de aquellas memorables temporadas las referencias a la música cinematográfica, incluidas sus propias aportaciones, como la famosa Suite sinfónica de La Guerra de las Galaxias con la que el propio Leo Brouwer versionó la celebérrima banda sonora que John Williams compusiera para la película del mismo título.

El concierto que nos ocupa parte del extraordinario gancho que la música del cine tiene entre una gran masa de la población que pocas veces o nunca ha escuchado en directo una orquesta sinfónica. A ello debemos sumar la tendencia postpandémica por el consumo de experiencias sensoriales en directo por encima del de bienes materiales. Eso y probablemente mucho más estaba detrás del asombroso lleno (en torno al 80%) de un Teatro de la Axerquía, cuyo aforo total se sitúa en torno a los 3500 espectadores, a despecho de unas entradas con un coste muy por encima de la media de conciertos sinfónicos que tienen lugar en la ciudad (sin duda el gran despliegue publicitario desarrollado desde meses atrás también había logrado su cometido).

Sin duda la selección de piezas musicales procedentes de bandas sonoras de compositores tan importantes en el género como Ennio Morricone, Max Steiner, Elmer Bernstein, Hans Zimmer, Nino Rota o John Barry prometía una experiencia emocionante y variada para los asistentes. Estos compositores han dejado un legado inmortal y la oportunidad de escuchar sus obras en vivo es siempre emocionante para cualquier aficionado al buen gusto, no digamos ya los amantes del cine y de la música. Por ello sorprende por injusto, la imperdonable ausencia de todos sus nombres en el programa de mano. 

En cuanto a la Royal Film Concert Orchestra, auspiciada por la Fundación Excelentia, es una formación de jóvenes músicos que dio una convincente muestra de su buen hacer bajo la dirección de un correcto Fernando Furones. Ciertamente brillaron más las aportaciones solistas (como los excelentes oboe en La Misión o trompeta en El padrino) que a nivel de conjunto, ya que la excesiva y tosca amplificación, que primaba sobremanera la percusión y los bajos, hizo imposible apreciar cualquier asomo de planteamiento dinámico o de articulación orquestal. 

Tampoco somos conocedores de los autores de los arreglos sinfónicos en los que hubo de todo: desde los más aseados de Casablanca, Lawrence de Arabia o Novecento, o auténticos “corta-pega” como los presentados en El Señor de los Anillos, Ben-Hur o Piratas del Caribe. En términos generales podemos concluir que todas las piezas compuestas por Ennio Morricone recibieron un tratamiento más refinado e interesante, tanto en lo que respecta a los extractos elegidos como a la interpretación en sí, sin que ello impida destacar otros momentos logrados como el arranque de la segunda parte con la obertura de La gran evasión o el ya citado de El Padrino.

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