Una jirafa en Copenhague

Entrevista intrapersonal confrontada:Omar Jerez con Yolanda Garay Martínez

Omar Jerez
miércoles, 12 de junio de 2024
Y grité © 2024 by Con M de Mujer Y grité © 2024 by Con M de Mujer
0,000478

 Yolanda Garay Martínez es de las pocas escritoras con las que puedo mantener ciertas conversaciones sin que los prejuicios y el sectarismo imperante de lo políticamente correcto interrumpa lo que pensamos siendo coto de caza en la esfera social.

Yolanda Garay Martínez es de la pocas autoras con la capacidad de abordar temas que todos evaluamos en el proceso del pensamiento silencioso pero que ella dice en voz alta sin una barrera de blanqueamiento ante los demás.

Yolanda Garay Martínez es de las pocas personas a la que le contaría un hecho inusual porque su mente analítica lo procesaría entendiendo los mecanismos y el instinto que mueven a nuestra especie.

Yolanda Garay Martínez es de las pocas mentes que he conocido que ha nacido antes de tiempo porque este ejercicio contemporáneo en el que vivimos se le ha quedado pequeño para todo el maremoto de preguntas que le han sido contestadas en esta era.

Yolanda Garay Martínez tiene una obra literaria que hace de neurona espejo con la realidad, no hay efectos especiales colocando un atrezzo para la comodidad del espectador, es cruda, es asfixiante con el oxigeno justo para que puedas respirar en ciertos tramos de la existencia.

Ella, Yolanda Garay Martínez

Entrevista intrapersonal confrontada:Omar Jerez con Yolanda Garay Martínez

¿Qué fue lo primero que escribiste?

Una historia muy larga en hojas cuadriculadas de cuaderno. Era muy pequeña, tendría 8 o 9 años. La tengo que leer porque la ojeé hace un tiempo y me pregunté cómo una niña tan pequeña pudo escribir algo tan tétrico. Triángulo amoroso, enfermedad, engaños y venganza.

¿De qué van tus narraciones?

En mi primera novela Y grité el tema es la violencia de género, en mi último manuscrito la ausencia de libertad, alienación del ser humano, maldad y perversión en un entorno rural. Lo más bonito que he escrito es el relato La refracción de la luz, de temática LGTBI, que forma parte de una antología. Es muy emocionante y se palpa el amor aunque no tenga un final feliz.

¿Por qué sólo escribes argumentos negativos y oscuros?

Creo que es necesario. Parece que porque nos engendraron, parieron, criaron y todo lo demás estemos obligados a decir que la vida es bella y emocionante para bien.

Es mentira.

La vida tiene algo de eso, pero es lo que es. Es una putada muchas veces y para mucha gente. No suele cubrir nuestras expectativas y casi siempre suceden los acontecimientos de manera distinta a cómo imaginas, aunque hay que tener ya cierta edad para saberlo. A mí siempre que me da algo bueno, me castiga por otro lado. Casi prefiero que no me pase nada extraordinario, aunque me aburra. Virgencita, virgencita…

¿Por qué crees que tus protagonistas son masculinos?

Me gusta crearlos. Bueno, me salen solos, en realidad. Me parecen más fáciles de redondear, menos complicados. No me siento cómoda con los femeninos. No tengo mucha afinidad con las mujeres, me suelen aburrir sus conversaciones y hábitos.

Hay mucho feminismo pero a veces me pregunto si realmente se quiere la igualdad. Por ejemplo, no he escuchado a ninguna mujer que prefiera ocuparse de mantener económicamente a la familia mientras el padre de su bebé —con un trabajo a tiempo parcial, una excedencia, o incluso dejando de trabajar— se dedica al cuidado del mismo y de la casa como en muchos casos ha hecho la mujer.

¿Qué te resulta más curioso del mundo literario?

Las coincidencias. Hermanos que ganan diferentes concursos literarios, amigos de amigos, mucha gente se conoce, el amiguismo para entrar en eventos promocionales. Siempre comparo este mundo con otros cerrados, como el de los bares de barrio, los prostíbulos o los locales liberales cuyos clientes son siempre los mismos yendo de unos a otros. Y no doy nombres.

Las publicaciones y publicaciones en redes sociales asegurando los muchos libros que venden, firman, y lo encantados que están sus lectores. Si realmente fuese así, quizá ni tendrían tiempo de escribirlo ellos mismos. Y no doy nombres.

El tema de los profesores de talleres. Lo reacios que son a acudir a eventos de ex alumnos, como si les fuesen a pedir alguna influencia o favor, los que te dicen que muchos certámenes no son limpios pero ellos los ganan o resultan finalistas misteriosamente. Y vuelvo a no dar nombres.

¿Qué es lo que menos te gusta de este mundo?

Que es una especie de secta. Normalmente de ellas es difícil salir pero no entrar. Aquí es difícil entrar y eso que mi perfil es bajo, no pretendo ni mucho menos vivir de ello, y a pesar de eso, ya me he encontrado con varias zancadillas.

Entrevista Intrapersonal Confrontada (O cómo responder y después preguntar)

Oficialmente el género periodístico que creé en el año 2013 ya es científico y académico por parte del periodista Rubén Villalba Jiménez que presentó su TFG en la Universidad Rey Juan Carlos bajo el amparo de su tutora Marina Santín Durán con una nota media de 9,75 con el título: La autoentrevista como género periodístico: El caso de la Entrevista Intrapersonal Confrontada.

La entrevista es un género periodístico fundamental. De hecho, se podría considerar su piedra angular, porque permite al periodista confirmar, acceder y conocer los hechos de manera directa, sin intermediarios, hablando con la fuente y estableciendo un diálogo con los protagonistas.

Lamentablemente, y salvo honrosísimas excepciones, la entrevista, ese momento excepcional que combina conversación, reto y seducción, se ha convertido en un acto seco, forzado, en el que demasiado a menudo el entrevistado no quiere responder y al entrevistador le da lo mismo que no quiera. El momento sublime que permite al periodista ejercer su derecho a preguntar se transforma en un trámite, una penitencia o directamente un combate tosco y sin ningún vencedor.

En otras ocasiones, los entrevistados han tenido una clase por parte de sus asesores para evitar, rodear o directamente eliminar preguntas incómodas, que suelen ser precisamente las que el periodismo debe y puede hacer. El resultado, nuevamente, queda en un limbo de medias verdades y frases insulsas. Por no hablar de las entrevistas promocionales asociadas a algún producto cultural, tipo cine, literatura y música, donde la superficialidad es tan apabullante que se podrían mantener las preguntas hechas años antes y tendríamos la certeza de encontrar las mismas respuestas.

Ante este panorama, desolador y habitual en demasía, el artista y creador Omar Jerez propone una nueva fórmula, una nueva aproximación al género que exige una complicidad de ambas partes (tomando como inspiración las entrevistas noveladas que hizo durante años Milan Kundera) para generar un contenido atractivo, valiente, que enriquezca al lector y que suponga una aventura donde ni el camino ni el destino queda prefijado.

El nuevo concepto se llama Entrevista Intrapersonal Confrontada, (EIC), y tiene como cimiento inamovible la siguiente premisa: el entrevistado genera un discurso a priori, provocado y sugerido (o no) por el entrevistador, y posteriormente el periodista edita y da forma periodística a ese contenido. Se crea una arcilla pura que será moldeada por las manos expertas del entrevistador, a posteriori.

A continuación se exponen los 10 puntos que definirán cualquier EIC que se haga a partir de ahora, y que creemos supone una innegable revolución en este género. Es tan sencillo como invertir el orden para recuperar la pureza que nunca debió perder.

Decálogo para una Entrevista Intrapersonal Confrontada (EIC)
  1. Cualquier persona, tenga o no relevancia pública, podrá solicitar a un periodista la realización de una EIC. Igualmente, cualquier periodista podrá solicitar la realización de una EIC a cualquier persona o personaje.
  2. Cualquier EIC tiene como base fundamental la relación que se establece entre el periodista y el entrevistado, así como la reinterpretación del concepto de entrevista para el siglo XXI.
  3. Una vez aceptada la realización de la EIC, se propondrá, por cualquiera de las partes, un tema sobre el que girará la narración, así como su extensión. Igualmente podrá ser de libre elección si así se decide de mutuo acuerdo.
  4. El entrevistado construirá libremente una narración sobre la temática escogida, que podrá ser creada en cualquier formato: texto, audio, vídeo, ilustración, así como cualquier combinación entre estos. El periodista no intervendrá nunca en esta parte del proceso.
  5. El periodista recibirá esa narración y a partir de ahí construirá una EIC en la que se compromete a mantener el sentido del texto original, y podrá modificar, eliminar, ampliar o extender la entrevista para tratar de llegar a la naturaleza real del entrevistado. Podrá solicitar más información al entrevistado, así como convertirla a otro formato.
  6. Bajo ningún concepto el periodista podrá utilizar la información en bruto para difamar o menoscabar la figura o reputación del entrevistado.
  7. El periodista deberá entregar una copia de la EIC antes de su difusión al entrevistado para que la confronte y certifique que se ha mantenido el sentido original, no entrando éste en consideraciones de estilo y forma.
  8. El periodista puede declarar la EIC nula si percibe que está falseada o que el entrevistado se aleja del objetivo principal, que es un ejercicio de honestidad consigo mismo.
  9. El espectador, para poder completar la experiencia, debería tener acceso al discurso en bruto enviado por el entrevistado y la EIC  definitiva, para comparar y enriquecer la lectura/visionado/escucha del proceso.
  10. Al contrario que en la entrevista clásica, en cualquier EIC la búsqueda de la verdad queda supeditada a la experiencia compartida, confrontada y colaborativa entre las dos partes.

Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.