España - Andalucía

Hope se divierte en Córdoba

José Amador Morales
jueves, 20 de junio de 2024
Daniel Hope © 2023 by Daniel Waldhecke Daniel Hope © 2023 by Daniel Waldhecke
Córdoba, jueves, 6 de junio de 2024. Gran Teatro. Leonard Bernstein/Paul Bateman: West Side Story, suite para violín y orquesta de cuerda; Ariel Ramíez/Paul Bateman: Misa Criolla, versión para violín, cuarteto vocal, charango, guitarra, percusión y orquesta de cuerda; Max Richter/Antonio Vivaldi: The four seasons recomposed. Solistas del Cor de Cambra del Palau de la Música Catalana (Irene Mas, soprano; Tànit Bono; mezzosoprano; Joan Francesc Folqué, tenor; Daniel Morales, barítono). Orquesta de Córdoba. Daniel Hope, violín y dirección musical.
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El penúltimo concierto de la actual temporada de la Orquesta de Córdoba, además de llenar casi al completo el Gran Teatro (bien que en esta ocasión era el único pase en la ciudad, al viajar al día siguiente con el mismo programa e intérpretes al Festival de Música de Úbeda) adquirió categoría de excepcional. En torno al protagonismo de Daniel Hope, quien asumió tanto la dirección musical como la de violín solista, la orquesta cordobesa fue desgranando un programa que giraba en torno al concepto de “reciclaje musical”.

La primera parte se inició con la lectura de West Side Story, una suerte de suite para orquesta y violín solista en siete movimientos de la obra de Leonard Bernstein arreglada por Paul Bateman, con la que Hope se divirtió al tiempo que se metió al público en el bolsillo ya de entrada. Le siguió una hermosa Misa Criolla de Ariel Ramírez, igualmente orquestada por Bateman en la que el violín asume el protagonismo de la voz en el original y el coro es reducido a un cuarteto vocal, aquí a cargo de cuatro excelentes voces del Cor de Cambra del Palau de la Música Catalana (no sabemos muy bien por qué se utilizó la amplificación para estas -bien resuelta por otra parte- habida cuenta de la escasa densidad instrumental de la versión).

A la vuelta del descanso culminó el concierto con The Four Seasons Recomposed, el pasticcio que Max Richter cocinó sobre la celebérrima obra de Vivaldi con una presunta receta de modernidad (minimalismo, contratiempos, pedales, evocación new age, etc.). Afortunadamente la obra mantiene el virtuosismo de la partitura original y en este sentido la versión de Daniel Hope fue impresionante. El violinista británico, sin duda más exigido como tal que en las obras de la primera parte pero igualmente cómodo, mostró su técnica impecable y una atinada expresividad, dominando con naturalidad las complejas texturas sonoras y los cambios dinámicos de la obra, además de ofrecer un sonido cálido y poderoso a un tiempo de su Guarneri del Gesù de 1742. A todo ello debemos añadir la gran capacidad de Hope a la hora de comunicar con un público que acabó aclamando a los intérpretes con una ovación entusiasta y puesto en pie.

Como respuesta a los insistentes aplausos, Daniel Hope ofreció como bis una versión de la célebre “canción de cuna” (Guten Abend, gute Nacht, op. 49 nº4) de Brahms, consistente en una exposición sencilla de la melodía -aquí dotada de un legato impresionante por parte del violinista- y una posterior variación de gran virtuosismo, luciendo ahí una espectacular e impoluta técnica de bariolage

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