España - Andalucía

Vuelve “La traviata” a Jerez

José Amador Morales
lunes, 17 de junio de 2024
López, La Traviata © 2024 by Esteban Abión López, La Traviata © 2024 by Esteban Abión
Jerez de la Frontera, domingo, 2 de junio de 2024. Teatro Villamarta. Giuseppe Verdi: La traviata. Francisco López, dirección escénica. Producción del Teatro Villamarta de Jerez. Sabina Puértolas (Violeta), Antonio Gandía (Alfredo Germont), José Antonio López (Giorgio Germont), Susana Nadejde (Flora Bervoix), Luis Pacetti (Gastone), Ángel Rodríguez (Barón Douphol), Javier Povedano (Marqués d'Obigny), Cristian Díaz (Doctor Grenvil), Alejandra González (Annina), Juanma Montero (Giuseppe), Andrés de los Ríos (Mensajero) y Francisco Díaz (Sirviente). Coro del Teatro Villamarta de Jerez. Orquesta de Córdoba. Manuel Busto, dirección musical.
0,00025

La recta final de la presente temporada lírica del Teatro Villamarta de Jerez de la Frontera ha traído consigo, tras conmemorar el año Puccini con la puesta en escena de una Madama Butterfly protagonizada por Ainhoa Arteta el pasado mes de enero, la sexta reposición de La traviata de Verdi en la conocida producción de Francisco López que se estrenó en este mismo escenario en 1998. Una apuesta segura a la hora de llenar un teatro con conocidos problemas presupuestarios y habida cuenta de su solvencia dramática, respeto hacia la obra verdiana y aceptación por el público.

Tras meritorias encarnaciones jerezanas de Violeta protagonizadas por sopranos como Ángeles Blancas (1998), Ainhoa Arteta (2001), Cristina Gallardo-Domás (2004), María Ercolano (2010) o Raquél Lojendio (2017), ahora le tocó el turno a una Sabina Puértolas que hizo lo propio con una Violeta sensual con la que derrochó musicalidad (su mejor baza), aseada técnica y desenvoltura escénica si bien con afectaciones un tanto a la antigua. La soprano navarro-aragonesa mostró solidez en el registro agudo a despecho de algún sobreagudo tirante y estrangulado (no fue así en el conclusivo de su “Sempre libera” que se proyectó pleno y descollante por toda la sala) y su habitual materia prima de timbre multicolor y no siempre grato.

A partir del segundo acto Puértolas compensó de forma inteligente la falta evidente de una mayor anchura vocal con una expresividad inherente a la línea de canto, que cinceló con reguladores y detalles de buen gusto particularmente en sus réplicas del segundo acto. Sin embargo, en el tercero abusó de exabruptos veristas en ataques y finales de frase que afearon un tanto y restaron elegancia a su recreación.

‘La traviata’ de Verdi. Manuel Busto, dirección musical. Francisco López, dirección escénica. Jerez de la Frontera, Teatro Villamarta, junio de 2024. © 2024 by Esteban Abión / Teatro Villamarta.‘La traviata’ de Verdi. Manuel Busto, dirección musical. Francisco López, dirección escénica. Jerez de la Frontera, Teatro Villamarta, junio de 2024. © 2024 by Esteban Abión / Teatro Villamarta.

Por su parte Antonio Gandía compuso un Alfredo correcto en términos generales que resultó globalmente demasiado insulso en lo expresivo, sucumbiendo con una línea de canto superficial y una caracterización vacía que no logró levantar el vuelo ni en su aria y cabaletta, ni en la escena de la casa de Flora.

No fue el caso de un José Antonio López a quien tan solo días antes habíamos escuchado como plausible Fritz Kothner en el Teatro Real, cuya presencia escénica de entrada dotó de empaque a un Giorgio Germont imponente en lo meramente vocal aunque de fraseo poco contrastado y monótono.

Excelente el resto del reparto, entre quienes podemos destacar las estupendas actuaciones de Luis Pacetti como Gastone o Javier Povedano como Marqués d'Obigny.

‘La traviata’ de Verdi. Manuel Busto, dirección musical. Francisco López, dirección escénica. Jerez de la Frontera, Teatro Villamarta, junio de 2024. © 2024 by Esteban Abión / Teatro Villamarta.‘La traviata’ de Verdi. Manuel Busto, dirección musical. Francisco López, dirección escénica. Jerez de la Frontera, Teatro Villamarta, junio de 2024. © 2024 by Esteban Abión / Teatro Villamarta.

Manuel Busto sorprendió muy gratamente con una dirección musical intensísima, de gran agilidad narrativa y atentísima a las voces. La batuta del sevillano logró resaltar los contrastes y claroscuros de la partitura verdiana con una atención minuciosa a cada detalle. Bajo su dirección la Orquesta de Córdoba ofreció una prestación memorable, con un sonido brillante e intenso, destacando la calidez de las cuerdas -bellísimo el solo del concertino al principio del tercer acto- y la suntuosidad de las maderas. El coro jerezano tuvo una notable actuación, a un nivel bastante superior al demostrado en la última Madama Butterfly

Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.