Italia

Brillante recreación de Purcell

Jorge Binaghi
jueves, 11 de julio de 2024
Merzouki, The fairy queen © 2024 by Brescia y Amisano Merzouki, The fairy queen © 2024 by Brescia y Amisano
Milán, domingo, 30 de junio de 2024. Teatro alla Scala. The fairy queen (2 de mayo de 1692, Queen’s Theatre, Dorset Garden) libreto anónimo sobre Shakespeare, y música de H. Purcell. Versión semiescénica. Puesta en escena y coreografía: Mourad Merzouki. Asistente a la coreografía: Rémi Autechaud. Iluminación: Fabrice Sarcy. Vestuario: Claire Schirck. Intérpretes: Paulina Francisco (soprano), Georgia Burashko, Rebecca Leaggett, Juliette Mey (mezzos), Ilja Aksionov y Rodrigo Carreto (tenores), Hugo Herman-Wilson (barítono), y Benjamín Schilperoort (bajobarítono). Bailarines de la Compañía Käfig (Baptiste Coppin, Samuel Florimond, Anahi Passi, Alary.Youra Ravin, Daniel Saad, y Timothée Zig). Les Arts Florissants. Dirección: William Christie.
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Qué pena. Una sola función dentro de un abono de conciertos para la undécima edición del Jardín des Voix, o sea la Academia de Les Arts Florissants para jóvenes cantantes. Nada menos que con uno de los trabajos mayores de Purcell, y uno de los caballos de batalla de Christie y su conjunto. Se podría escribir “memorable” y terminar aquí. Pero ya se sabe que no, que no es posible.

El foso de la Scala lo ocupa la relativamente pequeña formación: cada instrumentista un solista y un colega en el arte de hacer música, como pasará en el escenario con la ‘troupe’ de ocho cantantes y seis bailarines que se desdoblarán, se sumarán, los cantantes harán al unísono de coro, terminarán bailando mientras los bailarines si hace falta cantarán y, en ocasiones, los instrumentistas subirán del foso al escenario.

¿Quién dijo que esta forma ‘semiescénica’ es menos interesante que la complicada puesta de, por ejemplo, la Turandot que acabo de ver el día anterior y seguirá hasta pasado mediados de mes? Es, sí, más simple (y barata), pero en el fondo quizá más completa y se adhiere mejor al texto anónimo sobre El sueño de una noche de verano (con sus variaciones, y a lo mejor no es tan anónimo porque algunos señalan a Thomas Betterton, otras veces colaborador del compositor).

‘The fairy queen’ de H. Purcell. Dirección musical, William Christie. Puesta en escena, Mourad Merzouki. Milán, Teatro alla Scala, junio 2024. © 2024 by Brescia y Amisano / Teatro alla Scala.‘The fairy queen’ de H. Purcell. Dirección musical, William Christie. Puesta en escena, Mourad Merzouki. Milán, Teatro alla Scala, junio 2024. © 2024 by Brescia y Amisano / Teatro alla Scala.

Ver evolucionar a estos jóvenes cantantes y bailarines en los cinco breves actos (un solo intervalo y escasas dos horas de duración) sin ningún diálogo o recitativo en momentos patéticos, dramáticos, líricos, melancólicos, cómicos (el cambio de estaciones, el brillo del Sol, el descenso de los dioses, las hadas pícaras que atormentan a un pobre poeta borracho -una escena magistral que recreará a su modo y probablemente sin conocer ésta casi con las mismas palabras pero sus propias notas el anciano Verdi en su última fatiga lírica-, los amores felices, los mal avenidos, y el no correspondido en ese lamento maravilloso del quinto acto que tanto recuerda a la despedida de la reina Dido escrito poco antes, y que sigue siendo el fragmento más conocido, ‘O let me weep’), vaya, la historia de nosotros, mortales adorables y detestables, fue un auténtico placer no exento de punzadas.

Y cómo recrean voces y orquesta -y hacen evidente los bailarines- ese estilo basado en la insistencia y fijación en una palabra o una frase (ese ‘pinch’ tan de Purcell cuando las hadas castigan y pellizcan al poeta). ¿Tiene sentido decir qué cantante es mejor o tiene mejor voz o mejor técnica, qué bailarín es más atlético o más expresivo? No lo tiene porque todos cumplen, independientemente de que a algunos les toque algún caramelo más goloso o logren ponerse más de relieve, o que la articulación sea más clara (de todos modos, extraordinaria tarea la de Sophie Daneman, la asesora o consejera lingüística).

‘The fairy queen’ de H. Purcell. Dirección musical, William Christie. Puesta en escena, Mourad Merzouki. Milán, Teatro alla Scala, junio 2024. © 2024 by Brescia y Amisano / Teatro alla Scala.‘The fairy queen’ de H. Purcell. Dirección musical, William Christie. Puesta en escena, Mourad Merzouki. Milán, Teatro alla Scala, junio 2024. © 2024 by Brescia y Amisano / Teatro alla Scala.

¿Y qué decir del jovencito Christie, cada vez más joven y entusiasta, capaz de subirse al escenario no sólo a saludar sino también a cantar y bailar? Porque el público que se mantuvo atentísimo (y colmaba la sala del Piermarini en su totalidad) no dejó de marcar su satisfacción en algún momento de ambas partes, y si ya aplaudió mucho al final de la primera parte, se desató literalmente en ovaciones y bravos que duraron su buen cuarto de hora o más y obligó -con gran placer de los solicitados y su director- a la repetición de dos números acogidos si cabe con más delirio, tanto que al final el jovial Christie nos mostró el reloj.

Recuerdo siempre el irónico final de Contrapunto, del gran Aldous Huxley, que dice (cito de memoria, y hace demasiado calor como para ponerme a controlar, de modo que si baila alguna preposición me disculpo por anticipado) con esa ironía tan suya: ‘Of such is the kingdom of heaven’. Bueno, esta vez lo habría dicho (o tendríamos que apropiárnoslo) sin el menor asomo de sarcasmo o crítica, porque de veras gracias a todos estos artistas pasamos una velada paradisíaca, con o sin evangelio de por medio. 

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