Música popular

60 años de música sinfónica en Dominicana (5) 'La muerte de Cristo'

Antonio Gómez Sotolongo
miércoles, 11 de abril de 2001
0,0001369 El 7 de abril de 1939, Viernes Santo, se estrenó en la Catedral Primada de América el oratorio La Muerte de Cristo, de José de Jesús Ravelo Castro, una obra que entonces recibió el aplauso del público y los parabienes de la crítica de la época, y que en los años por venir se convirtió en toda una tradición. Fue esta la obra sacra que se interpretó durante muchos años en esa fecha y en ese lugar.Ravelo, había nacido el 21 de marzo de 1876 y siendo muy joven, se le comenzó a conocer por su constante actividad en el naciente medio musical dominicano. En 1904, cuando el siglo XX alboreaba, fundó con sus hermanos y un grupo de amigos amantes de la música, el Octeto del Casino de la Juventud, institución que se convirtió en 1932 en la Orquesta de la Sociedad de Conciertos. Desde su fundación, Ravelo fue el director de estas agrupaciones, que contribuyeron grandemente al desarrollo de la cultura musical dominicana pues dieron a conocer, sin costo alguno para el público, las obras de los grandes maestros de la música.En el año 1928, Ravelo fue presidente del Primer Congreso Dominicano de Música; en 1931 fue Director Artístico de la estación radiodifusora oficial HIX, y en 1934 publicó un interesante ensayo titulado Historia de los himnos dominicanos. En su incansable labor musical, tanto en el terreno pedagógico, como en la creación y la interpretación, el Maestro José de Jesús Ravelo ocupó el cargo de Director de la Banda Municipal y también el de Director del Liceo Musical, esta última institución estuvo bajo su égida desde que fuera fundada en 1908 y hasta 1942, fecha en la cual se convirtió en Conservatorio Nacional de Música y Declamación. Durante sus 34 años de labor en esa academia de música, realizó una obra cuyos frutos estuvieron representados en muchos compositores e intérpretes que ocuparon puestos importantes en el devenir musical de la Nación en los años por venir.Como compositor, siguió la tradición de los clásicos y se dedicó principalmente a escribir música religiosa, aunque su vasta producción musical comprende obras de todos los géneros, incluidas tandas de valses, romanzas para canto y piano, música de cámara, música para banda, para orquesta, motetes, misas y oratorios, pero sin dudas su obra más exitosa y más comentada por la crítica nacional y extranjera ha sido el oratorio La muerte de Cristo, cuya partitura fue impresa en New York, en 1941, por la Casa Schirmer Press.Comentarios sobre el oratorioEn el periódico Listín Diario, de fecha 10 de abril de 1939, el Critico Musical Enrique de Marchena escribió refiriéndose al estreno de La muerte de Cristo: "Al analizar la composición en sí ésta tiene trascendentales momentos en los cuales el autor ha dejado correr su creación para caer en largos éxitos. El Oratorio, dentro de una perfecta instrumentación, de un sentido orquestal realizable sólo en quienes pueden tener la maestría, es sencillamente triunfal".Ese, fue el criterio de uno de los más reputados intelectuales dominicanos de su época. Años después, refiriéndose a la misma obra, el Crítico Musical Alfredo Mantilla escribió en el Listín Diario del 15 de julio de 1941: "Creo, después de haberlo oído y visto con atención y detenimiento que el Oratorio del maestro Ravelo, cortado con un tono de sobriedad ajeno a todo efectismo fácil, es obra que merece la pena de ser destacada".Ovacionada por el público y aupada por la crítica, la obra se convertiría en pieza obligada en los conciertos sacros del Viernes Santo, en la Santa Basílica Catedral Metropolitana de Nuestra Señora Santa María de la Encarnación, donde se escuchó en más de treinta ocasiones durante el pasado siglo XX, y fue interpretada por los más destacados cantantes nacionales a través de los años, entre ellos Rafael Sánchez Cestero, Julieta Otero de Sánchez, Belisa Otero Damirón, Salvador Martí Otero, y Rafael Félix Gimbernard quienes estrenaron la obra junto a una orquesta de 40 músicos y un coro de 100 voces, todos bajo la dirección del autor quien estuvo en el podio todos los años hasta el 1951. En lo sucesivo, ateniéndonos a la cronología de presentaciones del oratorio registrada por Julio Ravelo de la Fuente, la obra fue interpretada además por importantes cantantes como Olga Azar, Ada Lugo, Rómulo Sosa, Guarionex Martínez, José del Monte, Henry Ely, Gladsys Pérez, Fausto Cepeda, Ivonne Haza, Frank Lendor, Mayra Peguero, Marianela Sánchez, Arístides Incháustegui, Belkis Hernández, y Diómedes Ogando entre otros. La obra fue dirigida, a partir del Viernes Santo de 1951 por los Maestros Rafael Félix Gimbernard, Manuel Simó, José del Monte, Julio de Windt, Carlos Piantini, Rafael Villanueva, Caonex Peguero, José Antonio Molina y François Bahuaud.Es a partir de 1942, que la recién fundada Orquesta Sinfónica Nacional, comenzó a tomar parte en tan importante acontecimiento musical, y así lo hizo hasta que en 1990 surgió la posibilidad de crear nuevas agrupaciones que realizaran el trabajo. Aparecieron la Orquesta Sinfónica Quinto Centenario, la Orquesta Especial, la Orquesta Sinfónica Juvenil 'Juan Pablo Duarte' y finalmente, en 1996, se constituyó la Orquesta de la Catedral Primada de América, institución que, el 10 de abril de 1998, en Viernes Santo, tuvo la responsabilidad de interpretar por última vez, en el siglo XX, la trascendental obra.José de Jesús Ravelo, dejó de existir el 2 de diciembre de 1951, por lo que se cumplirán en este año medio siglo de su desaparición; sin embargo, sus enseñanzas aun viven en las nuevas generaciones de músicos, y su obra sirve aun de referencia a quienes en la República Dominicana dedican buena parte de su vida a la creación y al disfrute musical.
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