Discos

Esperando la normalización

Maruxa Baliñas
viernes, 13 de diciembre de 2002
Coplas y romances. TORRE DE ARENA, Llabrés, Sarmiento y Gordillo (orquestación de B. Lauret); ROMANCE DE LA MINA, J. León Delestal(orquestación de R. Ibarbia); LAS COSITAS DEL QUERER, Quintero, León y Quiroga (orquestación de A. Serrano); LA NIÑA DE PUERTA OSCURA, Quintero, León y Quiroga (orquestación de J. Muñiz); OJOS VERDES, Valverde, León y Quiroga (orquestación de J. Muñiz); SOY ASTURIANO, J. Pérez Fuertes (orquestación de R. Ibarbia); LA LIRIO, León, Ochaíta y Quiroga (orquestación de J. Muñiz); TATUAJE, Valerio, León y Quiroga (orquestación de J. Muñiz); LA SALVAORA, Quintero, León y Quiroga (orquestación de J. Muñiz); COPLAS DE LUIS CANDELAS, León y Quiroga (orquestación de J. Muñiz); CAMPANINES DE MI ALDEA, R. Moro Collar (orquestación de B. Lauret; MARIA DE LA O, Valverde, León y Quiroga (orquestación de J. Muñiz); LA ZARZAMORA, Quintero, León y Quiroga (orquestación de J. Muñiz); LA NIÑA DE FUEGO, Quintero, León y Quiroga (orquestación de J. Muñiz); ROMANCE DE VALENTIA, Quintero, León y Quiroga (orquestación de J. Muñiz). Joaquín Pixán, tenor. María Vidal, artista invitada. Orquesta Sinfónica Ciudad de Oviedo. Benito Lauret, director. Un disco compacto DDD de 70 minutos grabado en la Sala Principal del Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo en octubre de 2001. José Luis Temes, productor musical. Pablo Barreiro, ingeniero de sonido. Joaquín Pérez Fuertes, productor. Producción de Columna Música, 2002. Ref.: 1CM0088
0,000162 Hay países que interpretan y graban continuamente su repertorio musical, de tal forma que nunca llega a desaparecer de la memoria colectiva. En cambio el cuplé español -en menor medida la copla- no ha conseguido aun librarse de las etiquetas peyorativas que se le impusieron tras la Guerra Civil, y sigue siendo un repertorio prácticamente desconocido. Por eso es tan importante la aportación de Joaquín Pixan, grabando este disco que se convierte en excepcional dentro del panorama español y haciéndolo además con una voluntad clara de respeto al cuplé y a la copla, así como a la canción asturiana.Pixán tiene clara la forma de interpretar correctamente este tipo de música. Un género que con demasiada frecuencia se caricaturiza, haciéndola como una especie de aria de zarzuela o -lo que aun resulta peor- exagerando los estilemas andaluces e incluso recurriendo al flamenco, algo que resultaba bien en el estilo muy personal de Lola Flores, pero ha quedado casi como la única posibilidad, cuando el estilo correcto es mucho más delicado. Alvaro Retana, posiblemente el mejor conocedor de la canción española, escribió -refiriéndose a Juanita Reina- toda una declaración de principios sobre la interpretación de la copla que Pixán parece haberse aplicado: "La tonadilla no requiere grandes voces ni gritos desaforados, por mucha y buena voz que se tenga. Es cuestión, tan sólo, de saber decir, de expresar suavemente. Juanita [Reina] confunde el género con la zarzuela, cosa grave. Vale más la expresión honda, que el grito pelado; la congoja suave y medida, el movimiento garboso, que la desorbitación de lo pequeño, de lo ínfimo". Pixán aprovecha bien sus cualidades vocales, consiguiendo que incluso pequeñas deficiencias vocales -el canto asturiano es realmente 'matador' para cualquier voz- parezcan integrarse en la interpretación.Marisa Vidal, de la que no se dan apenas datos en el interior del disco -excepto el de su participación en el espectáculo Azabache que se realizó coincidiendo con la Exposición Universal de Sevilla en 1992, y que fue uno de los pocos intentos de los últimos veinte años de acercarse seriamente al mundo de la copla y el cuplé, aunque centrándose excesivamente en lo andaluz- canta también con un gran respeto, imitando correctamente el estilo original en que se hicieron estas obras. Su intervención en Las cositas del querer no desmerece de las grandes tonadilleras, aunque en Tatuaje no acaba de definir su estilo, parece basarse en Concha Piquer pero con ciertos toques de la expresividad más exagerada de Juanita Reina (con quien coincidió en Azabache), sin que llegue a definir nada concreto. En todo caso, no hay duda de que es una de las cantantes de copla andaluza más interesantes de la actualidad.Más discutible es la aportación de la Orquesta Sinfónica Ciudad de Oviedo y de Benito Lauret, quien es responsable además de las orquestaciones de Torre de arena y Campanines de mi aldea. Algunas canciones están bien acompañadas, es el caso de La zarzamora, Romance de la mina o Torre de arena. Pero en algunos de los números, entre ellos las famosas Tatuaje y Maria de la O, mientras Pixán se esfuerza por ser delicado, cuidar el fraseo y el estilo vocal, la orquesta suena prácticamente como una charanga ruidosa, burda y descuidada. Las intervenciones solísticas de la orquesta suelen ser planas, sin apenas cuidado del fraseo, lo que en comparación con la delicadeza de Pixán, resulta doblemente contrastante.Sin embargo lo peor del disco, a mi entender, está en el 'Análisis histórico' a cargo de Antonio Zoido, un amplio artículo que con un estilo inconcreto y cargado de citas y referencias que en realidad no explican nada, recoge toda la historia mítica y los tópicos de la copla andaluza: su origen en la tonadilla escénica del XVIII y en el alma andaluza, que es en realidad el alma española, etc.. Y en cambio olvida citar la canción asturiana, a la que Pixán dedica algunos de los mejores cortes de esta grabación. De hecho, sólo Carlos Herrera, que conoce bien el tema, menciona en su breve introducción laudatorio el repertorio asturiano y su curiosa relación con el estilo de la copla andaluza.
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