España - Madrid

La modernidad de Medea

Lola Segarra
viernes, 28 de marzo de 2003
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Madrid, sábado, 15 de marzo de 2003. Teatro Real. Compañía: Ballet Nacional de España (BNE). ‘Danza y Tronío’; ‘Mi camino’; ‘Guajira’; ‘ Sólo Flamenco’; ‘Medea’. Coreógrafos: Mariemma; Manolete; Isabel Bayón; El Guito; José Granero. Músicas: Antonio Soler, L. Boccherini, A. García Abril; B. García; A. Amaya, E. Bermúdez, P. Ontiveros, M. Palacín; J. Serrano, J. Santiago; Manolo Sanlucar. Iluminación: F. Gerlache; D. You; F. Sánchez, C. Guerrero, R. Yunta; D. You; F. Gerlache. Escenografía y figurines: J. Gutierrez Reynolds; A. Gómez, C. García; M. Narros, A. D´Odorico. Conmemoración del 25º aniversario del Ballet Nacional de España.
0,0002594 En estas fechas tan poco afortunadas, el BNE ha celebrado su 25º aniversario con un nuevo espectáculo presentado en el Teatro Real de Madrid. Si hacemos un breve repaso a su trayectoria, que comenzó en 1978, nos encontraremos con nombres tan sugerentes como Antonio Gades, Antonio, María de Ávila, José Antonio, Aurora Pons, Victoria Eugenia, Nana Lorca y Aída Gómez, todos ellos directores de la compañía que han precedido a Elvira Andrés. Esto es solo un pequeño ejemplo, ya que el BNE es una compañía por la que han pasado muchos artistas de renombre, y me extraña no haber visto más caras conocidas en un evento de esta naturaleza.Uno de los mayores aciertos de este aniversario es, desde mi punto de vista, la recuperación de Danza y Tronío de Mariemma, una suite de danzas en la que la artista consigue tener al espectador encandilado con un juego de tensiones y distensiones que va in crescendo hasta el final. Ver su obra es como abrir el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, un compendio de los recursos académicos de la danza española y un referente virtuosístico y coreográfico de su correcta utilización. Comienza con un cuadro bolero que no posee escenificación, si bien es cierto que con la vistosidad de los trajes y la complejidad técnica del baile ya hay suficiente espectáculo. En la escena de las damas, pura danza española estilizada, consigue recrear la elegancia y el misterio que envuelve a la mujer española de mantilla, además, es fundamental para entender otra de las peculiaridades de Mariemma: las castañuelas. Ella siempre les otorga bastante protagonismo en sus obras, pero en este cuadro consigue que la emotividad de las castañuelas supere a la del movimiento, es decir, las hace protagonistas del romance y del diálogo entre los enamorados, y el resultado es bellísimo. El resto de los cuadros tienen una dimensión más picaresca, con movimientos más cercanos al flamenco, pero obviamente con el sello estilístico de Mariemma. En resumen, una coreografía maravillosa que alcanza las cotas más altas en los cuadros conjuntos del final. Si para bailar estas obras de repertorio es necesario ese nivel de virtuosismo técnico y esa riqueza de vestuario, creo que comienzo a comprender por qué no se baila más repertorio de danza española en nuestro país. Animo al BNE a que siga deleitando de vez en cuando a su público con estas joyas históricas.La Guajira de Isabel Bayón, junto con el flamenco tradicional de las alegrías de Manolete y las soleas de El Güito, maestros consagrados con sus peculiares estilos, sirvieron de colofón a la primera parte de la función. Al flamenco, como conjunto, le faltó espectación, quedó ensombrecido por las obras de Mariemma y Granero. Creo que era buena idea que hubiera algún solo en el espectáculo y que se contara para ello con la colaboración de importantes artistas, pero habría que haber seleccionado mejor las obras y haber incorporado algo más de variedad, por ejemplo, yo eché en falta una primera figura femenina flamenca. De esta manera, ni coreografía, ni música, ni escenografía, lograron evitar la monotonía.Tras una suite, dos solos y una pieza breve, faltaba una pieza dramática para completar el espectáculo. La elegida fue Medea, una estupenda adaptación del drama clásico realizada por Miguel Narros, con coreografía de José Granero. De Granero destacaré su humanización del lenguaje coreográfico, es decir, la introducción de elementos de expresión corporal ajenos a la danza española académica para conseguir transmitir mejor los sentimientos y las emociones. El ejemplo extremo son los dos espíritus de Medea, que bailan danza contemporanea en vez de flamenco, y sin los cuales la obra no sería la misma. No obstante, Medea está bien equilibrada y posee momentos de protagonismo técnico, focalizados sobre todo en el zapateado. Este equilibrio es un gran mérito, ya que los recursos expresivos son tan atrayentes que es fácil hacer un uso excesivo de ellos en detrimento de la danza propiamente dicha. Si a esta historia tan pasional le añadimos la excepcional música de Manolo Sanlúcar, es obvio que Medea no debía faltar en el aniversario.A nivel interpretativo destacaré a Kira Gimeno en Danza y Tronío porque es muy difícil ejecutar las exigencias técnicas de Mariemma con esa limpieza. ¡Qué manera de batir, de girar, de mantener los destaques y los equilibrios hasta el último momento!¡Qué expresividad tan apropiada para el estilo bolero!... brillante. En relación a la limpieza de ejecución, no quiero dejar de nombrar a Sergio García. Las interpretaciones de Juan Mata, Creonte, Francisco Velasco, Jasón, y de Maribel Gallardo, Medea, merecen mención especial, sobre todo la de ésta última, que demostró estar en otro plano, con una madurez interpretativa muy superior. Medea no se puede bailar con la sonrisa estandar de bailarina española, hay que tener sangre de actriz para poder expresar y transmitir tantos sentimientos sin utilizar la palabra, y Maribel Gallardo baila con su cuerpo, con su gesto y con su alma, lo da todo. Estuvo imponente, majestuosa, fuera de serie.En conclusión, asistimos a un espectáculo de calidad aunque un tanto discreto para la ocasión. Felicitaciones al BNE, y que cumpla muchos más...
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