Reportajes

Castilla: mística y austera

Juan Luis Montaña Conchiña
viernes, 1 de mayo de 1998
0,0005019 "Y desta diferencia parte es causa la disposición de los oyentes y parte la mesma compostura de la música, que ora de graves ora de ligeras figuras es compuesta, y unas vezes con apresurado otras con espacioso compás se canta1/4 Los músicos de nuestro tiempo excelentísimamente han repartido poniendo en los templos la música grave y triste dexando para las canciones alegres la más alegre y ligera compostura vistiendo el espíritu de la letra1/4 " (Juan Vázquez, Prólogo, Recopilación de sonetos y villancicos a quatro y a cinco, Sevilla, 1560)En el anterior artículo intentábamos un acercamiento tanto a los lugares más importantes de creación musical más representativos de la Castilla occidental como de las líneas musicales, formas locales y elementos comunes de la música sacra practicada en la totalidad de estos centros.En nuestro recorrido por otras ciudades no podemos por menos que comprobar situaciones similares. Bien es cierto que la riqueza y el interés de los clérigos de cada localidad por mantener capillas bien dotadas de cantores e instrumentistas fueron precedentes de la importancia musical de cada lugar. Un síntoma de esta realidad puede detectarse a través de las noticias del movimiento de maestros de capilla, continuos traslados e incluso el paso de muchos ellos por los mismos lugares de trabajo, así como la tradicional contratación de músicos instrumentistas, compra de partituras, atención y cuidado de las colecciones musicales.Los casos a los que nos podríamos referir son muchos pero quizá como ejemplos y, siguiendo la línea del anterior trabajo, nos centraremos en algunos lugares de los que más información contamos tanto de sus prácticas musicales como de sus capillas y casi podríamos hablar de costumbres locales. Tendremos oportunidad, en esta ocasión, de prestar más atención a aquellos lugares menos conocidos para completar la visión y añadir nuevos argumentos a favor de los centros eclesiásticos como verdaderos precursores de un renacimiento musical sin precedentes.La música en las catedrales: músicas y prácticasEfectivamente la música en el resto de centros de relevancia, catedrales, colegiatas y conventos, siguió unas normas similares. Esta va a ser la tónica general para esta época y para esta zona, la Castilla centro-occidental, aunque no por general deja de ser brillante. Un ejemplo de ello lo tenemos en las importantes ediciones musicales que surgen de este entorno y este período muchas de las cuales están dedicadas a la polifonía exequial, es decir, las misas y oficios de difuntos. Tras la misa pro defunctis de Basurto (quizá una de las primeras compuestas por un maestro español), siguieron las de Morales, Escobar, Juan Vázquez y los grandes polifonistas de la segunda mitad de siglo: Francisco Guerrero y Tomás Luis de Victoria.Pero esta imbricación de misticismo y austeridad ante la muerte no es óbice para el desarrollo de otras prácticas musicales no sólo interesantes sino excepcionales que marcan el contrapunto a lo conocido hasta el momento. Gracias a una documentación excepcional conservada en la catedral de Plasencia, estudiada por el padre José López-Calo en un magnífico trabajo sobre la música en esta catedral, sabemos de una serie de costumbres en ciertos ritos que quizá no debamos generalizar para otros lugares de la Castilla occidental, pero que tampoco (debido a la ausencia de fuentes) podemos negar tajantemente.Según las actas capitulares del siglo XVI, tenemos noticias de la representación de breves entremeses y autos en la procesión que se celebraba en el día del Corpus. Los datos nos llegan de una fecha tan temprana como 1504. Sólo un año después se hace alusión a la representación de varios entremeses. A estos entremeses aderezados con numerosos grupos de instrumentistas se le suman una serie de danzas. Éstas son conocidas por primera vez en 1533 y eran conocidas como danzas de los guineos, prohibidas en 1541 y sustituidas por danzas nuevas acompañadas de gigantes, grandes y pequeños, guineos, segadores y judíos: No sacase las danzas de los guineos por ser cosa muy antigua y enfadosa y que saque el día tres danzas de las nuevas (1541)1/4 Se haga un auto e hay dos danzas de las nuevas de las de ahora un año, con los vestidos que hay en la casa de la obra para ellas (1548). Todo ello nos anuncian prácticas de las que parece intuirse una sutil mezcla de ritos paganos (quizá de origen medieval), integrados en los ritos eclesiásticos más depurados y brillantes del siglo XVI. Además de la música instrumental y el baile se cantaban chanzonetas no sólo en dicha procesión sino incluso en los maitines del día de Navidad, como ocurrió en las correspondientes a 1541 y 1548. Composiciones habituales tanto en la escuela sevillana como en el zaragonaza y muy solicitadas por el público aunque prohibidas a finales del siglo XVI. En el aspecto meramente instrumental, todo ello nos indica indirectamente la presencia de grupos de instrumentistas que, como se señalan en las actas placentinas, eran denominados de forma genérica trompetas, sin duda un grupo numeroso en el que entrarían instrumentos e instrumentistas muy diversos.Algunos de los maestros de capilla más importantes del períodoDe entre los músicos y maestros de los que podemos hablar vamos referirnos a varios personajes que nos parecen representativos dentro del panorama musical que describimos. Ello, lógicamente nos obligará a prescindir de nombres señalados pero pueden identificarse con los que vamos a mencionar a continuación.Francisco Salinas, entre otros músicos y teóricos, consideraron a Bartolomé de Escobedo como uno de los compositores más importantes de su época. Es probable que naciera hacia 1500 en la provincia de Zamora. Estudió en Salamanca como cantor hasta 1536, cuando pasó a la capilla papal. En oposición con otros cantores franceses se ganó el puesto en dicha capilla y la amistad de los descontentos franceses una vez que demostró su capacidad como compositor y sus ideas como teórico. En el mismo lugar fue compañero de Cristóbal de Morales.Escobedo sucedió al frente de la capilla de las infantas a Mateo Flecha el Viejo aprovechando algunas de sus estancias temporales en España. Hacia 1562 se retira a Segovia, tal vez después de visitar nuevamente Roma, muriendo en 1564. Las pocas obras de Escobedo se conservan en la Biblioteca Vaticana y en la catedral de Toledo. Consta la lista de dos misas, una de las cuales, a seis voces se titula Missa Philippus Rex Hispaniae, y de cinco motetes.Otro de los "grandes" fue el maestro García (de) Basurto. Previo maestrazgo en Madrid, fue maestro de capilla de la catedral de Palencia hacia1521 y posteriormente de la de los Infantes en la corte de Arévalo, a la que se trasladaron todos los componentes de la capilla del arzobispo Tavera una vez muerto éste.En Plasencia conocemos el primer maestro que fue Antonio Castilbuono, al que sucedió Juan Altamirano en 1522 y el mismísimo Cristóbal de Morales en 1530. Posteriormente trabajaron en el ciudad del Jerte músicos de la altura de Diego de Bruxelas y Hernando Díaz. La riqueza de la iglesia y el interés por mantener una capilla competente les llevó a tratar en 1560 con Rodrigo Ordóñez, maestro en aquel momento de la catedral de Zamora, y posteriormente con Rodrigo de Ceballos, que lo era de la catedral de Córdoba.Sobre Coria apenas conocemos que su capilla contaba con una nutrida composición de entre los que destacaban una familia de vihuelas de Arco que, en ocasiones, participaban en los festejos celebrados en la catedral de Plasencia.En tierras extremeñas hay que mencionar un músico importante en el panorama de este momento: Juan Vázquez (Vásquez) y una obra emblemática de la polifonía española recientemente rescatada del olvido, su Agenda Defuntorum. Dicho maestro nació en Badajoz aunque no se sabe la fecha así como lo relativo a su familia (quizá hacia 1510), formación y los primeros años de su carrera. Aparece en 1530 como cantor de la capilla de su ciudad natal. Poco después se le nombraba maestro de los niños cantorcicos con la obligación de impartirles diariamente lección de canto llano, órgano y contrapunto, rutina que, como hemos señalado anteriormente, era obligación de los maestros de capilla. Se tienen noticias de su presencia como cantor en la catedral de Plasencia, donde también trabajo durante dos años Cristóbal de Morales.Marchándose de su ciudad natal lo veremos en la catedral de Palencia como cantor el año 1539 y allí permanecerá hasta 1541. Es probable que ese mismo año acudiera a Madrid a llamamiento de García Basurto, quien lo había conocido tras su estancia en Palencia. Precisamente su estancia por el centro peninsular le permitió tomar contacto con las capillas castellanas y con los músicos de las casas de los nobles razón por la que vihuelistas importantes, por ejemplo, interpretaban y adaptaban sus obras para repertorios de vihuela, recordemos la hermosísima pieza Con qué la lavaré.En 1545 vuelve a Badajoz como maestro de capilla sucediendo a Luis de Quiñones. Sólo unos años después lo vemos asentado en Andalucía para servir en la casa de Antonio de Zúñiga. En Andalucía tuvo la suerte de editar tres libros de música. A pesar de ser sacerdote no tuvo inconveniente en publicar obras profanas de corte amoroso como es la Recopilación de sonetos y villancicos a cuatro y cinco voces, publicados en Sevilla el año de 1560. Allí moriría hacia 1575.Pero la obra emblemática es su Agenda deffunctorum, verdadero monumento musical a la muerte, sintetiza una parte de los esfuerzos así como intenciones y estética de los maestros compositores de aquella época en lo que se refiere a la polifonía exequial.Una obra emblemática: La agenda deffunctorum de Juan VázquezGrave, austera, profunda, podrían ser los términos con que podríamos identificar dicha composición integrada por un oficio de difuntos dividido en: In I nocturno, In II nocturno, In III nocturno, In Laudibus, más la Missa Pro Difunctis. Esta obra, en cierto sentido, guarda un parecido con las pautas previamente marcadas por Cristóbal de Morales ya recogidas por fray Juan Bermundo en su tratado musical El Libro llamado declaración de instrumentos musicales, manual entre los compositores hispanos del momento. Ambos oficios y misas de difuntos no son comparables en la forma pero sí en el fondo: ambos desprenden un profundo recogimiento, austeridad, humildad y respeto ante la idea de la muerte.La obra de Vázquez, publicada en Sevilla en 1556, contiene una carga polifónica superior a la de las obras precedentes tanto de Basurto como de Morales. Podría considerare como el punto de llegada de una serie de composiciones que se realizaron hasta el momento, pero sobre todo es el punto de partida o modelo a seguir para futuras composiciones del mismo género. Fue una obra conocida y ademirada tanto por Guerrero como por Victoria.Compuesta utilizando la notación blanca alterna el canto polifónico con secuencias gregorianas que proceden del repertorio gregoriano tradicional, fue concebida para ser interpretada en un continuo diálogo como hilo conductor de la composición y de la idea que encierra, de ahí su sobriedad en la ornamentación. Piezas de la Agenda como de De morte aeterna, in obscura tenebrarum locum, no requieren dicha ornamentación, siendo un modelo y demostración de proporciones equilibradas y líneas severas. De otra forma, la Agenda Defuntorum nos aventura una polifonía limpia y transparente, ajena a cualquier artificio que pudiera distraer del objetivo principal, y una difícil sencillez sin precedentes que luego, varios años después, será el patrón surgido de la reforma tridentina. En este sentido Vázquez y su Agenda Defunctorum pueden considerarse verdaderos precursores de una tradición musical más tarde universal.A continuación reproduzco las Disposiciones del cabildo de la catedral de Badajoz sobre la enseñanza de los mozos de coro y salario de Juan Vázquez.A cinco de marzo de 1534.En este día vino al cabildo el magnífico señor frey Alonso de Guzmán, obispo de Trujillo, visitador de este obispado, y los señores obispo, deán y cabildo. Dijeron que viendo la necesidad que hay en esta iglesia de personas que enseñen a cantar tanto a los beneficiados como a los simple clérigos y mozos de coro de la iglesia, que mandaban que de este momento en adelante todos los canónigos y beneficiados, que ahora son Baltasar Calderón y el canónigo Vasco Núñez, racionero que son mancebos. Y que, tanto los mancebos como los canónigos beneficiados una vez acabada la misa y las Vísperas, reciban lección de canto para lo cual el maestro, exceptuando las fiestas de guardar, esté siempre disponible en el altar de San Juan para dar la lección. Y si alguno faltara no teniendo excusa por enfermedad, o por día de descanso, que por cada lección a la que falte le sea descontado de su prebenda un quartillo de plata que son ocho maravedis y medio destinados a la fábrica de la iglesia, lo cual se aplica ahora para el salario del maestro que ha de enseñar de tal forma que el mayordomo de la fábrica, recibida las sumas, pague el salario al maestro.El salario del maestro debe salir de lo destinado al mantenimiento de la iglesia (fábrica) y son en total 6.000 maravedis anuales y otros 2.000 del salario que se le da al sochantre de la iglesia, que hace pocos días que se le aumento con motivo de la enseñanza según la constitución y que haya de salario de cada mozo del coro de esta iglesia por año 200 maravedis conforme a la constitución, el cual dicho salario se señala a Juan Vázquez, cantor, para que cumpla con lo dicho anteriormente tanto en el canto llano como en el canto de órgano, y por cada vez que faltara a la dicha lección después de misa o Vísperas, no alegando enfermedad, sea apuntado por medio real el cual sea descontado del salario. Si está enfermo no salga de casa, y si sale es para dar la lección o sea apuntado como se ha señalado. Y que sea obligado a venir a cantar las primeras vísperas, misa y segundas vísperas, los domingos y fiestas de guardar y por cada falta sea apuntado como se ha señalado.Los dichos señores dijeron que lo mandaban dar ahora y para siempre en adelante en la manera que ya se ha indicado y así lo mandaron firmar los beneficiados y el maestro y el mayordormo de la fábrica de la iglesia, y así también lo firmaron el obispo y tres capitulares en nombre del cabildo.Yo, Alfonso Pérez, legitimo dicho auto y asiento con el mayordomo de la fábrica Diego Sánchez, los canónigos referidos y Juan Vázquez.(ACB, Lib. 1, reg. 41, fols. 24v y 25r.)Fuentes-Archivo de la catedral de Plasencia (ACP, Actas capitulares, años 1501-1600)-Archivo de la catedral de Badajoz (ACB, Actas capitulares y cuentas de fábrica)-Fray Juan Bermudo: El Libro llamado declaración de instrumentos musicales, Osuna, 1555.Ediciones- Juan Vázquez: Agenda Defuntorum, Sevilla, 1556, Transcripción por Samuel Rubio, Madrid, 1975.Bibliografía orientativa- Santiago M. Kastner: La música en la catedral de Badajoz, Anuario Musical, Vols. XII, XV y XVIII, (1957-1960-1966).-Román Gómez Guillén: Juan Vázquez en la catedral de Plasencia, Revista de Estudios Extremeños, Badajoz, T. III, (1973), ISSN 0210-2854.-Carmelo Solís Rodríguez: Juan Vázquez en la catedral de Badajoz, Revista de Estudios Extremeños, T. I, (1974), ISSN 0210-2854.- José López-Calo: La polifonía española del Renacimiento, en Emilio Casares (ed.): La música en el Renacimiento, Oviedo, Universidad, 1975, págs. 25-34.- José López-Calo: La música en la catedral de Palencia, Vol. I, Palencia: Institución "Tello Téllez de Meneses, 1980. ISBN 84-500-4039-6- Pablo López de Osaba (ed.): Historia de la música española,Vol. 2: Samuel Rubio: Desde el Ars Nova hasta 1600, Madrid, Alianza Editorial, 1983. ISBN 84-206-8502-2.-Pilar Barrios Manzano: El Archivo Musical de la catedral de Coria, en El Patrimonio musical de Extremadura, Trujillo (1993) pp. 103-108.-José López-Calo: La música en la catedral de Plasencia, Madrid: Ediciones de la Coria, 1995, ISBN 84-88611-02-1.Discografía-Bartolomé de Escobedo: Missa Philippus Rex Hispania. A sei Voci. Les sacqueboutiers de Toulouse. Choeur Philippus Rex Hipania. Bernard Fabre-Garrus. Auvidis Astrée E 8640, 1998-Juan Vázquez: Ad Missam de la Agenda Defunctorum. La música en la era del descubrimiento, Vol IV. Tayer Ziryab. Dial Discos, S.A., M. 549491-Juan Vázquez: Agenda Defuntorum. Capilla Peña Florida. Josep Cabré, Almaviva, 1998.
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