España - Murcia

Marcando el nivel

Maruxa Baliñas
lunes, 14 de abril de 2003
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Murcia, jueves, 10 de abril de 2003. Auditorio y Centro de Congresos. Carl Maria von Weber, Obertura 'Preciosa'; Camille Saint-Saëns, '3º Concierto para violín y orquesta en si menor' Opus 61; Tylman Susato, Siete danzas de 'Dancerye'; Peter Benoit, 'In de Velden' para oboe y cuerda; L. Beawaeys, Dalí's Dream?; Ludwig van Beethoven, Danzas alemanas WoO8, Nº 1, 8, 10 y 12. Miriam Olga Pastor, oboe. Antimo Miravete Fernández, violín. Orquesta Sinfónica Junior de Amberes (Bélgica). Alex van Beveren, director. XXII Festival Internacional de Orquestas Jóvenes de Murcia FIOJ 2003
0,0001744 Primer concierto en Murcia del XXII Festival Internacional de Orquestas Jóvenes de Murcia y primer éxito. La Orquesta Sinfónica Junior de Amberes (Bélgica) marcó un nivel casi profesional en su actuación, demostrando que las diferencias con una orquesta de adultos -menor edad y madurez, menor intensidad de trabajo- no tienen por qué afectar a la calidad artística de un concierto si este está bien diseñado y ensayado, como era el caso.Pero además el concierto del pasado 10 de abril dio la posibilidad a dos intérpretes locales para tocar con orquesta y bien acompañados, oportunidad que ambos supieron aprovechar, sobre todo Antimo Miravete con su versión del Concierto en si menor de Saint-Saëns.El tercer atractivo, y no el menor, del concierto estuvo en el programa, muy variado y donde no sólo la orquesta podía mostrar sus posibilidades, sino también el público ser encandilado tanto por la pieza -supongo que estreno en España- de Breawaeys, como por la infrecuente Obertura 'Preciosa' de von Weber o el no demasiado habitual Concierto en si menor de Saint-Saëns.La Obertura 'Preciosa' con la que se inició el programa dio ya una buena medida de las posibilidades de la orquesta. Es una orquesta numerosa, más de sesenta intérpretes, que incluye niños aunque predominen los adolescentes (con la estatura de los 'ambereños' los había de casi 2 metros de altura), con unas cuerdas y maderas muy correctas y unos metales realmente buenos. En la percusión es muy bueno el timbalero y más que correctos los otros dos. Con semejante material se consigue un sonido muy compacto y potente, ayudado por la acústica del Auditorio de Murcia, una sala bastante bien diseñada. Se nota además que la orquesta está bien ensayada y responde muy bien al director, aunque ocasionalmente se puedan presentar ciertas desigualdades en los ataques de las cuerdas, como le pasó en la segunda parte de la Obertura 'Preciosa'.Tras esta Obertura se escuchó el Concierto para violín y orquesta nº 3 opus 61 de Saint-Saëns, con Antimo Miravete como solista. Se trata de un violinista local bastante joven (Murcia, 1984), que todavía está terminando el grado medio en el Conservatorio de Murcia, pero capaz ya de meterse con una obra relativamente complicada como es este Concierto de Saint-Saëns. Comenzó el primer movimiento un poco descentrado, con una afinación un poco más grave que la de la orquesta y un sonido escaso y algo seco en el grave, pero mostrando ya agilidad, buen fraseo y un interesante lirismo. Luego, en el segundo y tercer movimiento del Concierto, mejoró mucho su rendimiento. Hizo un movimiento lento muy bonito, bien fraseado y lírico. En el cuarto movimiento demostró francamente que es un violinista con posibilidades, y mostró la decisión -e incluso el genio en algunos finales de frase- que le habían faltado en el primer movimiento.La orquesta acompañó bien, aunque en ocasiones poco dúctil e incluso tapando ocasionalmente al violinista. No es una obra sencilla, y posiblemente no habían tenido demasiadas ocasiones de ensayar con el violinista, lo que se notó claramente en la distinta concepción del final del Concierto: Miravete hizo su frase final todavía lírica, mientras la orquesta enfocaba la coda con una gran ligereza, por no decir con un marcado aire de charanga. Nuevamente se notó un rendimiento superior en los metales que en las cuerdas y maderas.En respuesta a los numerosos aplausos recibidos, Miravete tocó una pequeña danza de una de las Partitas de Bach, ágil y bien afinado, pero con una dinámica plana que convirtió la pieza en algo repetitiva.Tras el descando interpretaron una selección de danzas de la colección de Danserye de Susato en una orquestación claramente reciente, que no me convenció demasiado, aunque dio oportunidad de lucirse a diversos instrumentos de la orquesta, especilamente en las maderas.Venía a continuación una de las obras más esperadas, In de Velden [En los campos] para oboe y orquesta, donde se presentaba la joven oboísta Miriam Pastor (Cartagena, 1987), la segunda solista local de la noche. Poco puedo decir de ella, la pieza fue tan breve que casi no dio tiempo a enterarse. Por lo que pude ver tiene un sonido bueno aunque algo escaso, un buen control de las dinámicas y una respiración perfectamente controlada (o sea, no se nota que respire). En el 'debe' anotar que se puso demasiado nerviosa y no acabó de acertar con los accelerandi y rallentandi.La tercera obra de esta segunda parte me conquistó totalmente, como le pasó también a buena parte del público. Se trataba de Dali's Dream?, una pieza compuesta especialmente para la orquesta por Luc Breawaeys (Mortsel, Bélgica, 1959), un alumno de Donatoni y Ferneyhough (y en cierta medida de Xenakis).Según su propia explicación de la obra: "La idea central es la de una orquesta de niños que juegan con sus juguetes, mientras que ciertos instrumentos 'normales' están presentes. Los instrumentos reproducen juegos rítmicos, mientras que, poco a poco, determinados músicos ocupan sus sitios. Los acordes se basan en el 'espectro', como, por otra parte, en toda mi música. Hacia la mitad de la obra, unos pitos hacen su aparición -de alguna manera inesperada- y la orquesta toca un adagio un tanto aleatorio -pero controlado- para finalizar en un crescendo implacable".El resultado es una obra muy ingeniosa, con unos juegos tímbricos muy logrados -junto a otros bastante tópicos-, atractiva para el público, pero sobre todo muy adecuada para la orquesta.Para finalizar, cuatro de las Danzas alemanas WoO8 de Beethoven donde hubo algunos problemas de exactitud en los violines y de unidad del sonido de las cuerdas en la primera danza, corregidos en las siguientes, y un excelente solista de trompeta en la nº 12, la última de las que tocaron. Pero ya se notaba el cansancio tanto en la orquesta como en el público, por cierto muy escaso respecto a la amplitud de la sala. Muchos aplausos, una propina barroca, y más aplausos aun para la orquesta mientras se retiraba.En resumen, una apertura del Festival excelente y que marca un nivel muy alto para el resto de las orquesta participantes.
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