España - Murcia

Jóvenes, capaces e ilusionados: buena combinación

Maruxa Baliñas
miércoles, 16 de abril de 2003
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Murcia, domingo, 13 de abril de 2003. Auditorio y Centro de Congresos. L. van Beethoven, Sinfonía nº 3 opus 55 'Heroica'. Domenico Scarlatti, Iste confessor. Johann Adolph Hasse, Magnificat en fa mayor. Sol Sancho, mezzosoprano. Antonio Lozano, tenor. José Simón Millán, bajo. Orquesta de Jóvenes de la Región de Murcia. Coral Universitaria de Murcia. Emilio Cano, director del coro. César Álvarez, director. XXII Festival Internacional de Orquestas Jóvenes de Murcia
0,000178 Con un pequeño recuerdo al trágicamente fallecido violonchelista Miguel Ángel Clarés, muy vinculado a este Festival (1º premio en el Concurso de violonchelo del FIOJ, miembro de la Orquesta de Jóvenes de la Región de Murcia y de la Orquesta Internacional del FIOJ, etc.), en el que precisamente tenía que haber participado en esta edición como solista, comenzó el concierto de la Orquesta de Jóvenes de la Región de Murcia, acompañados en la segunda parte por la Coral Universitaria de Murcia. Su programa era bastante comprometido, sobre todo en la primera parte, dedicada integramente a la 3ª Sinfonía 'Heroica' de Beethoven, una obra sobradamente conocida por el público, lo que siempre marca un 'referente discográfico' en el público que no es fácil de mantener cuando se toca en directo.La primera sorpresa fue la colocación de las cuerdas en la Heroica de Beethoven, siguiendo el modelo habitual de la época: los violines primeros enfrentados a los segundos, y en la parte central los chelos a la izquierda y las violas a la derecha.La segunda sorpresa, la calidad de la orquesta, capaz de medirse perfectamente con las mejores de las agrupaciones escuchadas este año en el Festival. No es muy grande, y se notaba claramente la falta de cuerdas, especialmente de primeros violines -dieron el concierto con sólo cinco- un número claramente insuficiente para las exigencias de la Heroica, sin que valga la excusa de que tampoco las orquestas en época de Beethoven eran mucho más numerosas, porque sí lo eran (de hecho la Heroica, se estrenó con los 58 músicos que componían la plantilla habitual de la orquesta de la Sociedad Filarmónica de Viena) y además el público tiene en la actualidad unas exigencias tanto de volumen de sonido como de calidad, muy superiores a las de la época de Beethoven. A esto se suma el hecho de que las exigencias de la Sinfonía en lo que respecta a los vientos se cumplen exactamente, con lo que queda una orquesta ligeramente desequilibrada, algo que se corrigió bastante bien a lo largo de la interpretación. Sólo el 4º movimiento de la Sinfonía 'Heroica' se quedó escaso, falto de grandiosidad, aunque con un buen equilibrio entre los diversos grupos orquestales y una dinámica bien graduada que compensó en parte el problema.En general los murcianos se quejan siempre de sus dificultades para formar músicos de cuerda, mientras consideran que la cantera de vientos está sobradamente surtida gracias a las bandas de música. Sin embargo esta situación parece estar cambiando, acaso precisamente por los más de veinte años de funcionamiento de esta Orquesta de Jóvenes de Murcia, a la que se ha unido desde 1986 una segunda orquesta de 'Aspirantes', exclusivamente de cuerdas (cuando necesitan vientos los llaman como 'refuerzo') y sin edad mínima de ingreso, que sirve de cantera a esta. En este concierto se han escuchado unas cuerdas que tomadas en conjunto responden mejor que los vientos, sobre todo los metales (también es cierto que los instrumentos de metal son mucho más 'delicados', especialmente las trompas, y no se les puede exigir igual, sobre todo tratándose aun de estudiantes).Este éxito de la orquesta se debe en buena medida a la calidad de su director, César Álvarez (1973), formado principalmente en Moscú y con un curriculum interesante a pesar de su relativa juventud, que consigue buenos resultados musicales con un material no siempre óptimo. Sólo sería deseable un mayor sentido lírico en los pasajes melódicos -el segundo movimiento de la Sinfonía nº 3 se le 'caía' un poco- y una mayor exigencia en los detalles, que es el principal defecto de la orquesta.En la segunda parte el programa se centró en el Barroco y en el acompañamiento a la Coral Universitaria de Murcia, labor que la Orquesta de Jóvenes desempeñó también perfectamente. La primera obra elegida fue el motete Iste confessor, atribuido en el programa a Alessandro Scarlatti pero obra de su hijo Domenico (1685-1757), para soprano y coro, donde la orquesta se redujo a los instrumentos de cuerda y el clave, con una función marcadamente camerística. Como solista Sol Sancho Gómez, una mezzosoprano correcta, bien afinada y con gusto, pero cuyo registro agudo necesita ser bastante trabajado.A continuación el Magnificat en fa mayor de Johann Adolph Hasse (1699-1783) para soprano (en este caso mezzo), tenor y barítono, que fue la obra menos lograda entre las que integraban el programa. César Álvarez marcó en algunas de las partes del Magnificat un tempo demasiado rápido que la orquesta mantuvo a costa de cierta pérdida de calidad. El coro en cambio, amparado en su amplio número (eran unas 40 voces), llevó con más soltura sus intervenciones, aunque se echó de menos una mayor variedad dinámica (el concitato o agitato de la parte 5 fue realizado sólo por la orquesta) y una frases finales menos cortadas. Sin embargo, y considerando que la Coral Universitaria es un coro de aficionados, su rendimiento fue alto. Mientras la mayoría de los coros de este estilo se dedican a programas sencillos y populares, la Coral Universitaria se atreve con obras de cierta envergadura como las de esta noche.Entre los solistas Sol Sancho fue la mejor, estaba más a gusto con las exigencias vocales de esta pieza -en un registro medio y sin grandes saltos- y cantó su parte con buen gusto. José Simón Lozano tiene una voz bastante bonita, pero le falta técnica. Antonio Lozano canta mejor que su compañero, con más potencia y atención a la dinámica, pero el papel también le quedaba algo grande.Por supuesto, al tratarse de la orquesta 'local' y además el Coro Universitario, la asistencia de público al Auditorio fue la más numerosa de todos los conciertos hasta ese momento celebrados. Un público además entusiasta, que aplaudió abundantemente incluso entre los movimientos de la obra, aunque no consiguió nungún 'bis' de la orquesta ni coro.Finalmente añadir que tanto el motete Iste confessor como el Magnificat de Hasse fueron publicados por el Festival en su edición de este año, al igual que el Concierto para guitarra de Medina y la Sinfonía en mi menor de Manrique de Lara (autores ambos murcianos).
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