Discos

...de luz y de color...

Enrique Sacau
lunes, 28 de abril de 2003
Paul Hindemith, Kammermusik. Ronald Brautigam, piano. Lynn Harrell, chelo. Konstanty Kulka, violín. Kim Kashkashian, viola. Norbert Blume, viola d'amore. Leo van Doeselaar, órgano. Royal Concertgebouworkest. Riccardo Chailly, director. Andrew Cornell, productor. Simon Eadon, ingeniero de grabación. Dos compactos DDD de 138 minutos de duración grabados entre febrero y octubre de 1990 en la Grotezaal y en la Klinezaal de la Concertgebouw de Ámsterdam. Decca 473 722-2
7,6E-05 Paul Hindemith (Hanau [Hesse], 16-XI-1895 / Francfurt, 28-XII-1963) es considerado por muchos como 'mitad disidente y mitad consentidor después de 1933; y tras 1935 un emigrado fuera de Alemania, que hace comprender cuan complejo y ambiguo puede llegar a ser el problema de la oposición, como ambiguo y complejo puede ser el problema de la emigración, tanto interna como externa.' (PESTALOZZA, Luigi: 'Emigrazione come opposizione'. En VV.AA.: La musica nella Germania di Hitler. 1933-45: L'emigrazione interna Lucca: LIM, 1996. Pág. 17). La Kammermusik fue considerada por Furtwrangler y otros como pecados de juventud, que permitían separarla de su producción posterior para continuar interpretando a Hindemith durante el III Reich. Sin embargo, en el congreso de la música degenerada, Ziegler puso al músico el sambenito de anti-alemán y ahí se acabó en un principio su carrera en su país natal.Pero estamos ante música de factura impecable que se encuentra -según un buen amigo- a un paso de la emoción. Y según este mismo amigo, es por tanto ideal para la batuta de Chailly, de lo que doy fe sin vacilar. Cuenta con un grupo de espléndidos solistas y la que a mi juicio es la mejor orquesta de Europa: Concertgebouw. Se ve arropado por una grabación de calidad impecable y dirige con la disposición de mostrar la riqueza de la orquestación -exhuberante en todo momento- y la fuerza rítmica -uno de los pecados que hacen que esta música sea degenerada- como sus marcas fundamentales.De este modo, estamos ante un disco precioso ofrecido en serie media -pues pertenece a la jugosa colección de reediciones de Chailly que está llevando a cabo Decca- y plenamente recomendable. Chailly conquista desde el primer momento, llevado por la fuerza de la Kammermusik nº 1, op. 24 nº 1, plena «de luz y de color.» Tensión musical y excelencia sonora son las señas del doble compacto.
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