Ópera y Teatro musical

Gré Brouwenstijn: ein engel Leonoren

Paco Bocanegra
jueves, 22 de mayo de 2003
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0,0002401 En el fecundo panorama lírico de los años cincuenta, tan abundante en grandes personalidades de la escena, la soprano holandesa Gré van Swol (Den Helder, 1915-Amsterdam, 1999) despuntó con una importante carrera forjada sobre un repertorio lírico-dramático donde reinaban voces germánicas del calibre de Rysanek, Varnay, Nilsson, Borkh o Mödl.Una ilustre desatendida de la discografíaDe nombre artístico Gré Brouwenstijn, su desaparición en diciembre de 1999 apenas tuvo trascendencia excepto en las publicaciones especializadas. La escasez y mala distribución de sus testimonios sonoros oficiales o privados y su talante discreto hacía tiempo que habían relegado a un segundo plano la memoria de esta cantante de primer orden retirada desde comienzos de los setenta.Formada en el Liceo de Amsterdam, debutó con veinticinco años en 1940 como la ‘Primera Dama' de Die Zauberflöte, pero su carrera no comenzó a despegar sino con el final de la Segunda Guerra Mundial a raíz de su presentación en esta ciudad como ‘Giulietta' de Les Contes d'Hoffmann en 1946, cuando afrontó también con gran éxito ‘Tosca' y pasó a formar parte de la compañía estable de ópera.Brouwenstijn poseía una bella voz de lírica muy luminosa, bien timbrada y dotada de un discreto y muy expresivo vibrato que le confería una cualidad brillante en toda la extensión. Sin ser especialmente grande ni potente afrontaba papeles spinto con naturalidad, hecho que por entonces le valió ser recibida como una de las mejores promesas entre las voces dramáticas jóvenes, y en poco tiempo llegó a abarcar un registro muy variado, de ‘Agathe' en Der Freischütz y ‘Rezia de Oberon a las dos ‘Leonora', ‘Amelia', ‘Aida' o ‘Desdemona' verdianas, ‘Donna Anna' de Le nozze di Figaro, ‘Martha', ‘Tatyana' en Ievgeni Onegin, ‘Chrysothemis' en Elektra, Leonore de Fidelio o ‘Jenufa'.Una fugaz diva para BayreuthGiuseppe Verdi ocupó un lugar importante en su salto a la fama. Fue su compositor predilecto en Covent Garden, un teatro visitado con asiduidad hasta 1964. Allí acometió ‘Aida' (1951), ‘Elisabetta' (1958, en unas funciones preservadas junto a Vickers, Christoff, Gobbi y Barbieri bajo la batuta de Giulini) o las dos ‘Leonora' para confirmarse como una cálida y distinguida intérprete verdiana, de notables presencia escénica y belleza física comparadas por entonces a las de Ingrid Bergman.En palabras de J. B. Steane, “sus arias de La forza del destino y Trovatore tienen preciosos matices personales, y “Tu che la vanità” en Don Carlo es un exquisito recuerdo de su intensamente conmovedor retrato de Elisabeth de Valois: hay sentimiento tanto para la grandeza como para la ansiedad humana, y un brioso, pero bien emitido y controlado color, sin desbordamientos o vibrato en los momentos de clímax”.Su proyección alcanzó rápidamente una dimensión internacional y se convirtió en una habitual en los festivales de Glyndebourne y Holanda. Pero su consagración definitiva sobrevino con sus triunfos en Bayreuth entre 1954 y 1956, donde se reveló como una formidable wagneriana encarnando a ‘Senta', ‘Elizabeth', ‘Sieglinde', ‘Freia', ‘Eva' y ‘Gutrune'. Unas veladas en parte conservadas en disco como aquellas en que fue dirigida por Keilberth y Cluytens en sendos Tanhäuser en 1954 y 1955, por Knappertsbusch en el Anillo de 1956 o de nuevo por Cluytens en Die Meistersinger von Nürnberg, asimismo en 1956.Su ‘Elisabeth' fue especialmente celebrada: delicada y virginal, aunque penetrante, en “Dich, teure Halle” y de una inteligente evolución hacia un tono más maduro en la plegaria. En Die Meistersinger dio vida a una tierna y entrañable ‘Eva' muy apreciada. Por otra parte, en la Walküre de Leinsforf en estudio como ‘Sieglinde' junto a Vickers y Nilsson, hace gala de un canto radiante y musical, delicado y de profunda humanidad, completando un trío electrizante.No obstante, a pesar del prestigio ganado en Bayreuth gracias al entusiasmo del sus admiradores, su paso por la Colina -exceptuando una reaparición en 1965 de nuevo como ‘Elisabeth'- se limitó a tres ediciones a causa de unas desavenencias con la dirección por motivos de agenda o, como dejaba entrever Ángel-Fernando Mayo en su necrológica, por no ceder ante determinadas insinuaciones de Wieland Wagner.LeonoreLa ruptura con Bayreuth no alteró su trayectoria ascendente, jalonada a continuación de nuevos hitos en Viena, donde fue acogida favorablemente por Karajan, o Norteamérica desde su aparición como ‘Jenufa' en Chicago en 1959.El principal mérito de Gré Brouwenstijn radicaba probablemente en un genuino instinto dramático de gran intuición estilística y al servicio de una expresión siempre noble, elegante, ajena a toda afectación melodramática.Su canto sobrio y aristocrático poseía un poderoso poder de seducción para muchos de sus roles femeninos entre los más pasivos o sacrificados, que aparecían envueltos en una digna y elocuente reserva e imbuidos de un aura de misteriosa feminidad. Este recurso actuaba como un mecanismo de sublimación y caracterizaba de modo ideal algunos de sus personajes más frecuentados: ‘Elisabeth', ‘Senta', ‘Elsa', ‘Sieglinde' y ‘Desdemona' o sus tres ‘Leonora', de las cuales la de Fidelio se convirtió justamente en su caballo de batalla.La heroína de Beethoven la acompañó desde 1949 hasta su última representación escénica de 1971 y había sido su principal reclamo para Wieland Wagner y la subsiguiente invitación a Bayreuth. La cantó tanto en alemán como en italiano bajo Leitner, Kemplerer, Knappertsbusch o Gui y en los más diversos escenarios, de Covent Garden y Glyndebourne a Berlín, Viena, Paris, Roma, Buenos Aires o los Estados Unidos. Con el tiempo devino en una identificación con su personalidad artística por encima del resto de sus papeles, pues Gré Brouwenstijn hacía de su ‘Leonore' una creación referencial en la que la virtud del amor inquebrantable, la abnegación y pureza de espíritu, pero también una efusión y apasionamiento ya románticos, se conjugaban en perfectas dosis.Sus versiones del aria más exigente de ‘Leonore' “Abscheulicher!” (Amsterdam, 1956) o “Ah, perfido” (Roma, 1952) resultan esclarecedoras a este respecto porque enriquecen sutilmente la visión que de la dama sevillana pudiese tener quien no la conociera anteriormente. Por fortuna esta interpretación ha perdurado a través de trasmisiones radiofónicas de muy reciente publicación, toda vez que una prometedora grabación en estudio prevista con Bruno Walter se frustró con el fallecimiento del director.Discografía seleccionadaGré Brouwenstijn - Opera Arias (Beethoven, von Weber, Wagner, Verdi). PhilipsBeethoven - Fidelio (Gui 1952, vivo en italiano/Berdini, Sciutti, Bruscantini, Manca Serra). OsteríaVerdi - Don Carlo (Giulini 1958 vivo/Vickers, Gobbi, Barbieri, Christoff, Langdon). MytoVerdi - La Forza del destino (Erede 1962 live/Peerce, Capecchi, van der Bilt). OsteriaVerdi - Il Trovatore (Cordone 1953 live/van der Zalm, Delorie, Holthaus). Ostería.Wagner - Der Ring des Nibelungen (Knappertsbusch 1956 vivo/Hotter, Suthaus, Neidlinger, Kuen, Greindl, van Mill, Traxel, von Milinkovic, Windgassen, Varnay, Neidlinger, Madeira, Hollweg). Golden MelodramWagner - Die Meistersinger von Nürnberg (Cluytens 1956 live/Hotter, Windgassen, Schmitt-Walter, Greindl, Stolze, von Milinkovic). Music & ArtsWagner - Tannhäuser (Keilberth 1954 vivo/Vinay, Wilfert, Fischer-Dieskau, Greindl)Living StageWagner - Tannhäuser (Cluytens 1955 vivo/Windgassen, Wilfert, Fischer-Dieskau, Greindl) . Golden MelodramWagner - Die Walküre (Leinsdorf 1961/London, Vickers, Ward, Nilsson, Gorr). Decca
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