European Musical Heritage and Migration

La ópera y la prensa gallega en la Belle Époque

Enrique Sacau
miércoles, 28 de mayo de 2003
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0,0012106 Ante dos problemas fundamentales se enfrenta siempre el historiador. Primero es la propia selección del tipo de historia que desea hacer y segundo las fuentes para abordarla. Parece hoy en día aceptado por la mayor parte de la comunidad científica internacional, que el historiador se dedica fundamentalmente a la recepción, mientras que el analista atiende a la producción. Ambos trabajos, aunque distintos, son complementarios y pueden, o no, ser desarrollados por la misma persona. No es éste el momento ni el lugar para extenderse en consideraciones acerca de ello, puesto que hemos asumido que vamos a hablar de historia y no de análisis. Esto es, hablando en términos de teoría de la comunicación y siguiendo a Jürgen Habermas: trataremos de la '«esfera pública», zona del «discurso» en la que se exploran las ideas y se expresa «el punto de vista público.»' [Nota 1]1. La prensa como fuenteUna vez aceptado esto, el historiador debe escoger sus fuentes y entre ellas tendrá un lugar destacado, si se dedica a la música de los últimos doscientos años, la prensa. Ésta es mentirosa y veraz a un tiempo, pero no por ello menos valiosa. De hecho, el Liber Sancti Iacobi (Códice Calixtino) o la Donación de Constantino son, de un modo o de otro, textos falsificados, pero el reto del historiador y lo que los hace interesantes es el por qué de dicho esfuerzo en construir una verdad a medias o una completa falacia. Como explicó recientemente en Lugo (España) Javier Suárez-Pajares [Nota 2] si seguimos a la crítica española de los tiempos de la II República (1931-36), aceptaremos que los compositores más importantes eran precisamente aquellos que tuvieron menor repercusión, dejándose de lado a los dos fundamentales: Federico Moreno Torroba y Pablo Sorozábal. De este modo, el investigador ha podido comprobar a través de la crítica periodística la mentalidad de las elites culturales por ésta representadas, mientras que ha tenido que acudir a la taquilla del teatro para discernir lo importante de lo contingente, esto es, lo que tuvo verdadera repercusión, de lo que pasó prácticamente desapercibido a quienes disfrutaban de la música como una más entre sus formas de ocio. En otro orden de cosas, el periódico no sólo ofrece críticas, sino también crónicas, artículos descriptivos de gran valor para comprender quién estaba en los conciertos, cuánto pagaba y qué tipo de espectáculos llenaban las salas de nuestras ciudades.Hablamos, pues, de una prensa escrita que otorga gran importancia a la 'trinidad casi sagrada de información, educación y entretenimiento.' Estos dos últimos conceptos -educación y entretenimiento-, sufrieron entre los siglos XIX y XX 'más cambios que continuidades, la mayor parte de los cuales se explica en términos económicos y sociales siempre que al análisis no se incorpore la tecnología como mera acumulación de patentes, sino como actividad social que implica también personas y productos.' [Nota 3]2. La prensa en GaliciaGalicia no es ajena a este proceso. Frente al mito de la tardía llegada de los modernos medios de comunicación y del atraso económico de la región, hay nuevos estudios que relativizan dicha desventaja. Galicia está situada en el noroeste de la Península Ibérica, bañada en su mitad norte y oeste por el Atlántico y cuya frontera sur es Portugal. Durante el período que nos ocupa, la Belle Époque, dos son las ciudades que viven un mayor esplendor: la antigua Coruña, de fundación real en la Edad Media y con una tradición liberal que, aunque inflada por el coruñesismo académico, tiene base real y cuya vida musical ha sido estudiada por Luis Iglesias de Souza [Nota 4], Margarita Soto-Viso [Nota 5] y Xoán M. Carreira [Nota 6], entre otros; y Vigo, un pueblo de pescadores que arroja cifras de crecimiento económico y demográfico entre 1884 y 1924 -fecha de la quiebra del Banco de Vigo- que no tienen parangón en otras ciudades de la Península Ibérica [Nota 7].Ambas muy especialmente, aunque también otras villas como Ourense, Lugo, Ferrol, Tui, Betanzos o Vilagarcía de Arousa, tuvieron una intensa actividad periodística que careció, a menudo, de la estabilidad necesaria para la fundación de publicaciones duraderas entre las que hay, obviamente, excepciones como la de Faro de Vigo -rotativo de la ciudad del sur de Galicia que se edita ininterrumpidamente desde 1853, convirtiéndose así en el más antiguo periódico aún en activo de la prensa española. [Nota 8]El tratamiento de la cultura -entendida ésta en claves tardo-decimonónicas, ajenas por tanto al relativismo cultural en que hoy vivimos- es diverso y cambia según estemos ante un diario, un semanario político o una gaceta. Igualmente importante es en este proceso la tendencia política del medio presentado. Al final de esta breve comunicación trataremos varios casos concretos, aunque haremos antes un acercamiento a las fuentes y unas generalizaciones previas.En primer lugar, debe lamentarse profundamente la falta de trabajos de historia social del periodismo y la prensa en Galicia. El rastreo de bibliografía para la elaboración de esta comunicación arrojó, en ese sentido, resultados poco halagüeños: apenas algunos listados de periódicos y escasez de análisis de los mismos. De este modo, es difícil saber quién leía cada medio y cuáles eran realmente las tendencias de los mismos. Parece una cuestión que, incomprensiblemente, no ha interesado lo bastante a los directores de tesis de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de Santiago de Compostela, a pesar de los espléndidos resultados que dan estos estudios como demostró, entre otros muchos, Miroslav Hroch en su referencial capítulo dedicado a Bohemia en Social Preconditions of National Revival in Europe, [Nota 9] en el que hace un fenomenal análisis de los suscriptores de las publicaciones patrióticas en la Chequia del siglo XIX, que permite enfocar más claramente algunos asuntos relacionados con los estudios sobre el nacionalismo.De esta manera, Luis Celeiro [Nota 10] ofrece en sus 'Apuntes sobre a prensa comarcal en Galicia' un listado de publicaciones y una sola afirmación analítica, que no por ser solitaria, es menos interesante: 'el período de consolidación da prensa comarcal coincide coa época da restauración.' [Nota 11] Según este autor, había en Galicia entre 1876 y 1900 un total de 267 diarios; y entre 1900 y 1925 un total de 272. Debemos suponer, en cualquier caso, que la palabra diario responde a un error de impresión o a un lapsus del escritor, puesto que debe referirse a publicaciones de frecuencia variable.Espinosa Rodríguez publica en 1954 un listado de la prensa viguesa [Nota 12] con el que pretende demostrar la temprana llegada de los medios de comunicación impresos a la ciudad. Las fechas que ofrece entran en ocasiones en contradicción con las que encontramos en Apuntes para la historia de la prensa en el siglo XIX en Galicia de Fernández Pulpeiro [Nota 13] y ha tenido que ser Enrique Santos Gayoso quien, en 1990, ofreciera con su voluminosa Historia de la prensa gallega (1800-1986) los datos que hoy se aceptan como válidos. No deja de ser paradójica la obra en un aspecto: el título, historia, no parece el más adecuado para un listado de excelente factura y plagado de datos fundamentales, base por otra parte para cualquier estudio posterior, puesto que carece de ambición de serlo. Se lamenta que no se ofrezca en un apéndice un útil aparato estadístico, aunque los adecuados apéndices hacen manejable el grueso volumen.Miguel Túñez se ocupa de estudiar las condiciones de vida de los periodistas en Galicia [Nota 14] y Xosé Ramón Quintana Garrido nos ofrece al final de su discurso de ingreso en el Instituto de Estudios Vigueses - Fundación Provigo [Nota 15] un listado de publicaciones cuyas fechas coinciden mayoritariamente con las de Santos Gayoso, aunque el autor no lo tiene en cuenta para su estudio. De hecho, a pesar de ser su discurso posterior al espléndido trabajo de Santos, Quintana Garrido utiliza en 2002 fuentes de 1920 y 1982.El único estudio específico sobre el tipo de periodismo que se hacía en torno a la música es el espléndido trabajo realizado por Benjamín Mosquera Lavado, [Nota 16] además de unas breves consideraciones con respecto a ese mismo asunto aún inéditas de mi autoría. [Nota 17]Mosquera encuentra una calidad en las críticas de Revista Gallega imposibles de comparar casi con ninguna otra ciudad española, exceptuando Cádiz. Pondremos un ejemplo de ello aparecido en el Diario de Cádiz [Nota 18] el 21 de febrero de 1875 a propósito del estreno de El barberillo de Lavapiés de Francisco Asenjo Barbieri:'El Barberillo de Lavapiés, paréceme una forma sin fondo; una burbuja de jabón, un algo, una cualquier cosa pintarrajeada y bordada por fuera, con algunos esmaltes oportunos, y algunos relumbrones de efecto. El argumento pasa en tiempos de Esquilache y Floridablanca, como podía pasar en los de Witiza o Beltrán de la Cueva; de todos modos el argumento no sale nunca, ni tenemos el gusto de verle asomar cuando se hace, ni cuando se deshace; se trata de una trama entre bastidores, se le busca bajo el tablado, se le huye por las ventanas y azoteas, y se le desbarata al tercer acto, por no desbaratarle al vigésimo tercio. Es una sombra, semi-trágica, semi-burlesca, que busca el público al mismo tiempo que los guardias Walones de los felices tiempos del rey Carlos III, y que se desvanece con menos gusto por parte de estos que de aquel. Este tal argumento o lo que sea, sirve de resorte para mover una serie de figuras hechas a capricho y que como nuestros modernos cómicos de la legua, tanto pueden servir para tramar una conspiración, como para bailar El trípili. El protagonista, es decir, el barbero, es un tipo tan necesario para que haya zarzuela, como innecesario para que haya argumento; arcano artístico que acaba de resolver el señor Larra. La deliciosa figura de Paloma, mezcla extraña de maja graciosa, de costurera traviesa y de virtud estoica, es una creación agradable, pero completamente falsa. La Marquesita, es una intrigante ambiciosa, que unas veces admira por su adhesión y lealtad, otras por su maquiavelismo y su sangre fría, y siempre por la fecundidad de su ingenio en esto de tramar complots, urdir conspiraciones, decretar secuestros y asesinatos y preparar escándalos y motines. Y su amante es un ente singular, que como los espectadores, está condenado a perseguir conspiradores sin encontrarlos nunca, a ver visiones sin atrapar la realidad y a echarla de celoso a ratos y a ratos de romántico, del modo más inofensivo y cándido del mundo. Unido a todo esto un conspirador que entra, para despertar unos celos y hacerse desafiar y luego desaparece sin cuidarse de lo uno ni de lo otro. Un Don Pedro de Monforte, personaje en Babia, que más feliz que el público, siempre tiene el hilo y jamás da con el ovillo, y un capitán de guardias que debe ser pariente de don Pedro, según es de torpe en eso de desenredar madejas de política tenebrosa. A ver si con estas figuras, no puede hacerse un Barberillo de Lavapiés, lo mismo que Un motín contra Carlos V.''El maestro compositor se ha encontrado aquí con una cosa que se deshace entre los dedos, y tratándola con suma delicadeza, le ha confeccionado un ropaje musical tan ligero como una gasa, y tan sencillo como las flores silvestres. El señor Barbieri es un cantor popular, un eterno glosador de las armonías nacionales, un fecundísimo transformador de ese lirismo del pueblo. Se apodera del eco popular, lo diversifica hasta el infinito, lo transtorna dejándolo percibir íntegro en el fondo de las variantes con que lo adorna, y aparece siempre original sin dejar de ser reproductor: ha dado al fin con el secreto de repetir siempre, sin dejar de ser nuevo nunca. Tal vez sea éste el misterio de la lírica zarzuelesca: es lo cierto que el señor Barbieri siempre halaga y siempre hace aplaudir. Tropezó con El Barberillo, le halló hueco, (los maestros compositores deben estar muy acostumbrados a esto) y prescindiendo del fondo, y desatendiendo las situaciones, y prescindiendo del intento dramático (y en todo ello hizo bien, porque tampoco pudo hacer otra cosa) se agarró al personaje, se inspiró en su propio pensamiento, obedeció a su particular propósito, y escribió una música llena de gracia y viveza, con la que poetizó los tipos que se la ofrecían, los embelleció grandemente, contribuyó a caracterizarlos mejor, y sacó triunfante su fama de compositor popular, tras de la cual se vinieron los frenéticos aplausos que se han concedido al autor del libreto. Sirva de ejemplo, en el primer acto, la preciosa canción de Paloma (Como está mi ventana / cerca del cielo) y la música juguetona del terceto entre ésta, la Marquesita y Lamparilla que empieza: Por no sé qué aventurilla; en el segundo, la tirana a dos voces entre el Barbero y Paloma (No hay que quitar los hilvanes), y las seguidillas de aquel (En el templo de Marte vive Cupido), y en el tercero: la dancita del camisón, el dúo de tiples (Ende que te he conocío), y las caleseras en dos por cuatro, con cascabeles y contratiempo de látigo (En entrando una maja / en San Lorenzo …).''Preciso es confesar que en la esfera artística que el señor Barbieri se ha trazado, si bien es cierto que su ingenio dispone de poca diafaneidad, y que puede temerse ver al fin sofocada su inventiva, no lo es menos que hasta hoy nadie ha podido competir con él., que posee el don admirable de agrandar lo pequeño y amenizar lo insulso, que hace chispeante y juguetón lo que parecía monótono e inflexible, y que cada vez, como siempre hasta hoy, ha producido un vistoso ramillete de flores de sencilla composición, pero de delicioso perfume.'3. Faro de Vigo [Nota 19]Lamentablemente, la calidad de las críticas de la prensa musical española en la Belle Époque no alcanzaba tan excelsa categoría. Más bien al contrario. No olvidemos aquel articulista de El Noroeste de Gijón que escribía, insistentemente, Lohemgrin (utilizando una 'm' en vez de la 'n' correspondiente), a pesar de haber disfrutado en varias ocasiones de la ópera de Wagner. [Nota 20] En Faro de Vigo leemos el miércoles 18 de octubre de 1882 que la señorita Mantilla cantó Il trovatore, pero no acierta el escritor a especificar si se ocupó de Azucena o Leonora; el jueves 19 de octubre de 1882 da a entender que se encargó la misma soprano de interpretar a Maffio y a Lucrezia en Lucrezia Borgia de Donizetti; ignorancia reconocida por el redactor cuando escribe, a propósito de otra representación: '¿Qué nuevos juicios hemos de emitir en favor de la misma, si eso está hecho ya antes de ahora con superabundancia y con justicia por críticos musicales más autorizados, por públicos inmensos de inteligencias superiores en el divino arte? ¿Basta nuestra insuficiencia para contribuir también á sostener en el mundo artístico el merecido renombre que alcanzó la ilustre tiple por sus facultades de primer órden?' (Faro de Vigo, 8-XI-1887).Los articulistas del medio carecían de la delicadeza necesaria para su cometido, gracias a lo que podemos leer frases como las siguientes: 'Ayer viernes fue vigilia con abstinencia de... teatro y por consiguiente nos hemos aburrido por ahí los dilletanti. ¡Lo que hacen las costumbres! Afortunadamente hoy se representará la ópera de Verdi Traviata y veremos morir tísica a la Bellincioni, de chanzas, por supuesto. Y se oirá aquello de 'Traviata / levanta la pata / y verás debajo / al Sr. Sagasta' (Faro de Vigo, 28-X-1882); o 'Allí, donde hace poco cantaba la diva, relincha ahora el caballo' (Faro de Vigo, 13-III-1888), haciendo referencia a la condición de teatro y circo del coliseo principal de la ciudad en este momento: el Tamberlick.Lo que parece claro es que al diario gallego le faltaba sistematicidad en su tratamiento de las noticias culturales y además de detectarse más de una mano en la redacción de las mismas -normal, por otra parte, si tenemos en cuenta el largo período al que nos referimos- comprobamos que el conocimiento musical de casi todas ellas es menor. No obstante, Faro de Vigo se preocupa por publicar noticias de ópera de otros lugares, especialmente A Coruña, Madrid, Porto y Lisboa, aunque también de otros enclaves musicalmente menores como Albacete, Pontevedra, Valladolid o Santander.4. Vida Gallega [Nota 21]Cecilio Aurelio López Piñeiro ha trabajado sobre el cine en la revista Vida Gallega [Nota 22] y los resultados de su investigación salpican directamente a la ópera. Parece probado que el auge del cine en Vigo es determinante para la decadencia de las representaciones operísticas, aunque no parece que éstas tuviesen menor espacio en la prensa. Al parecer 'Vigo era nesa época, con moito, o epicentro das preocupacións e das actividades cinematográficas de Galicia,' [Nota 23] una región en la que según Emilio C. García Fernández (cuyo libro sobre historia del cine en Galicia es citado por López Piñeiro) las clases altas dieron la espalda al cine. [Nota 24]Por la propia ideología del periódico, Vida Gallega defiende en mayo de 1909 el estreno de una compañía teatral en Vigo cuyos miembros 'se defendieron heróicamente [sic] contra el imperio del Cine, que es lo único que priva en los tiempos actuales' [Nota 25]; se refieren a un cine que Jaime Solá -director del semanario- considera inmoral, opone la ópera, aunque lamenta que algunas compañías '«no pueden venir [al Teatro-Circo Tamberlick] porque el viejo coliseo no tiene telón metálico y no sabemos si algunas cosas más que impiden ciertos espectáculos»' [Nota 26] Solá se refiere al cine en los siguientes términos: '«Apenas hemos oído media docena de palabras en condenación del cine. Y con asombro hemos venido presenciando cómo por el lienzo de las proyecciones están desfilando las más estupendas inmoralidades sin que se haya alzado contra ellas ninguna voz. Lo cual hace suponer que, cuando menos en Vigo, que es de donde podemos hablar, las autoridades eclesiásticas -que nos parecen las más llamadas a velar por el orden moral- no ponen los piés [sic] en el cine ni tienen quien les diga lo que pasa en él»' [Nota 27]Así, por la prensa sabemos que, en comparación con el cine -y en ello está también de acuerdo Uría en su estudio sobre el ocio en Asturias, citado en nota 20-, ha desplazado a la ópera, pero las publicaciones periódicas, elitistas como son -tal como las describió Javier Suárez-Pajares-, continúan atendiendo los requerimientos del espectáculo lírico muy por encima de un cine que consideran incluso peligroso. No en vano, Burke y Briggs aseveran que 'las denuncias de los nuevos medios adoptan una pauta semejante, ya se trate de la televisión o de internet. Nos retrotraen a los debates del siglo XVIII o incluso del XVI acerca de los desgraciados efectos de las novelas en sus lectores y de las piezas teatrales en sus espectadores por el estímulo de las pasiones que provocaban. San Carlos Borromeo (1538-1584), arzobispo de Milán, describió las piezas teatrales como «liturgia del diablo», mientras que el primer capítulo de Four Arguments for the Elimination of Television, de Dennis y Merrill, se titulaba «El vientre de la bestia.»' [Nota 28]5. La Coruña: una excepción gallegaLuis Iglesias de Souza y Bejamín Mosquera nos han informado de la actividad periodística relacionada con la ópera en la ciudad más importante de Galicia durante este período. Se desprende de sus trabajos que los críticos coruñeses tenían una calidad muy superior a los de otros medios de la región, de lo que es buena prueba la cobertura que El centinela de Galicia [Nota 29] ofrece de la temporada 1842-43, o el Diario de La Coruña [Nota 30] de la de mayo de 1857. En ninguno de los medios se ofrece el nombre del crítico.En El Domingo [Nota 31], José Millán Astray (Santiago, 1850 / Madrid, 1923), que firma como «P.P.», publica sus espléndidos comentarios en verso en los que queda probada su competencia en el campo operístico. Revista Gallega, [Nota 32] dirigida por Galo Salinas, tiene un crítico que firma como «Orsino» o «Nelusko» del mismo nivel que Millán Astray. No en vano, La Coruña es la ciudad gallega con programación operística más estable y antigua de Galicia. [Nota 33]Notas[Nota 1] BRIGGS, Asa y BURKE, Peter: De Gutenberg a internet. Una historia social de los medios de comunicación. Madrid: Taurus Historia, 2002. (A Social History of the Media. From Gutenberg to Internet. London, 2002. Traducido por Marco Aurelio Galmarini). Pág. 12[Nota 2] Jornadas sobre Bal y Gay, Lugo, 9-10 de mayo de 2003. Actas en prensa.[Nota 3] Briggs y Burke, op. cit., pp. 213-214.[Nota 4] IGLESIAS DE SOUZA, Luis: 'Algunas referencias a la ópera en La Coruña en el siglo XIX.' En: Abrente. La Coruña: Real Academia de Bellas Artes Nuestra Señora del Rosario, 1981-1982-1983. Pp. 73-110.[Nota 5] SOTO-VISO, Margarita: 'La biblioteca de Adalid hasta 1827. Recepción de la música instrumental en A Coruña en el primer cuarto del siglo XIX.' En: Revista de Musicología Vol. XVI, 1993, nº 6: «Actas del XV Congreso de la Sociedad Internacional de Musicología: 'Culturas musicales del Mediterráneo y sus ramificaciones. Madrid / 3-10 / IV / 1992. Vol. 6'». Pp. 3488-3509. A este estudio de biblioteca debe añadirse el vaciado del archivo musical de Sebastián Canuto Berea: LIAÑO PEDREIRA, María Dolores: Catálogo de partituras del archivo Canuto Berea en la Biblioteca de la Diputación de A Coruña. Dos volúmenes. A Coruña: Diputación Provincial de A Coruña, 1998.[Nota 6] Carreira ha trabajado sobre compositores locales -de los que ha hecho ediciones críticas, además de artículos históricos-, modos productivos, historia de la ópera, la prensa y los teatros. Es el autor de la voz 'La Coruña' en The New Grove Dictionary of Music and Musicians.[Nota 7] SOUTO GONZÁLEZ, Xosé M.: Vigo. Cen anos de historia urbana (1880-1980). Xerais. Vigo, 1990.[Nota 8] Faro de Vigo «Periódico Mercantil, agrícola e industrial», aparece el 3 de noviembre de 1853 con periodicidad bisemanal (jueves y domingos); desde el 2 de enero de 1875 pasa a miércoles y sábados; trisemanal desde el 1 de abril de 1875 (martes, jueves y sábados); y diario desde el 7 de julio de 1879. Desde el 19 de julio de 1884 cambia su subtítulo por «Diario Decano de la Prensa de Galicia», lo que 'trae consigo una gran polémica pues «El Correo Gallego» desde su fundación (1-VIII-1878) fue diario, mientras que FARO DE VIGO lo fue el 7-VII-1879; lo que no obsta para que éste sea el periódico más antiguo de Galicia.' SANTOS GAYOSO, Enrique: Historia de la prensa gallega (1800-1986). Sada: Ed. do Castro, 1990. Pág. 111.[Nota 9] HROCH, Miroslav: Social preconditions of national revival in Europe. A Comparative Analysis of the Social Composition of Patriotic Groups among the Smaller European Nations. Cambridge: University Press, 1985. Traducido al inglés por Ben Fowkes.[Nota 10] CELEIRO, Luis: 'Apuntes sobre a prensa comarcal en Galicia.' En Miscelánea de Estudios Históricos das Terras do Ortegal. Ponencias difundidas na Primeira Edición da Universidade Popular de Ortigueira, 1989. Pp. 19-24.[Nota 11] Celeiro, op. cit, p. 21.[Nota 12] ESPINOSA RODRÍGUEZ, José: 'La prensa viguesa.' En Anuario de Vigo, 1953-54. Dos páginas.[Nota 13] FERNÁNDEZ PULPEIRO, Juan Carlos: Apuntes para la historia de la prensa en el siglo XIX en Galicia. Sada: Ed. do Castro, 1981.[Nota 14] TÚÑEZ, Miguel: '200 anos de espera. O papel dos xornalistas nos dous séculos de historia da prensa galega.' En Estudios de Comunicación, nº 0, xuño de 2001. Pp. 117-130.[Nota 15] QUINTANA GARRIDO, Xosé Ramón: Diario da empresa e xornalismo cívico. O Galicia. Diario de Vigo (1922-1926). Vigo: Instituto de Estudios Vigueses - Fundación Provigo, 2002.[Nota 16] MOSQUERA LAVADO, Benjamín: 'Revista Gallega (1895-1907). Un ejemplo de tratamiento de la información musical en una publicación de ámbito local.' En: CASARES, FERNÁNDEZ DE LA CUESTA y LÓPEZ-CALO (eds.): Actas del Congreso Internacional de Musicología 'España en la Música de Occidente.' Madrid: INAEM, 1987. Vol. 2. Pp. 443-456.[Nota 17] Un acercamiento a ese texto sin publicar puede hallarse en esta comunicación bajo el epígrafe La Coruña: una excepción gallega[Nota 18] CASARES, Emilio: Francisco Asenjo Barbieri. Madrid: ICMu, 1996[Nota 19] Un artículo monográfico sobre la ópera en la Belle Époque en Vigo, del que se extraen los datos aportados sobre Faro de Vigo, ha sido preparado por SACAU, Enrique: La ópera en Vigo: fruta exótica para el cambio de siglo. Actas del I Congreso Internacional de Musicología de Vigo. Vigo: Instituto de Estudios Vigueses / IMLA, 2003 (En prensa) Los datos básicos sobre el medio pueden encontrarse en nota 8.[Nota 20] URÍA GONZÁLEZ, Jorge: Una historia social del ocio: Asturias 1898-1914. Madrid: Comisión Ejecutiva Confederal de la Unión General de Trabajadores, 1996.[Nota 21] Vida Gallega «Ilustración regional». Aparece en enero de 1909 y se publica semanalmente sin interrupción hasta 1938. Luego desaparece y vuelve a aparecer en dos ocasiones. Santos Gayoso, op. cit., pág. 440.[Nota 22] LÓPEZ PIÑEIRO, Cecilio Aurelio: O cine na revista Vida Gallega (1919-1938). Santiago: Xunta de Galicia, 1995.[Nota 23] López Piñeiro, op. cit., p. 17.[Nota 24] López Piñeiro, op. cit., p. 22.[Nota 25] López Piñeiro, op. cit., p. 25[Nota 26] López Piñeiro, op. cit., p. 77[Nota 27] López Piñeiro, op. cit., p. 39[Nota 28] Briggs y Burke, op. cit., pp. 12-13.[Nota 29] El centinela de Galicia. «Periódico político, literario e industrial». Aparece el 28 de octubre de 1843 o el 1 de noviembre del mismo año, según las fuentes consultadas. Cesa el 24 de abril de 1844. Santos Gayoso, op. cit., p. 86.[Nota 30] Es de suponer que se refiere al diario nacido en mayo de 1857 y que cesa en julio del mismo año, puesto que hay un Diario de La Coruña que surge en 1850 -además de otro que surge en 1808 y cesa en 1814-, pero del que Santos Gayoso no ofrece fecha de cierre. Suponemos que no hay dos diarios a la vez en la ciudad que llevan el mismo nombre. Véase: Santos Gayoso, op. cit., pp. 103 y 125-6. La falta de voluntad analítica del libro de Santos Gayoso impide aclara cuestiones de este tipo.[Nota 31] Domingo. «Semanario ilustrado» que aparece en enero de 1881. Fue fundado y dirigido por José Millán Astray y puso todo su empeño en la parte artística. Santos Gayoso, op. cit., p. 231.[Nota 32] Revista Gallega. «Semanario de Literatura e intereses regionales.» Aparece el domingo 17 de marzo de 1895 y cesa el 30 de junio de 1907. Santos Gayoso, op. cit., p. 328.[Nota 33] Antecedentes dieciochescos fueron estudiados por CARREIRA, Xoán M: 'El teatro de ópera en la Península Ibérica ca. 1750-1775' En: CASARES, Emilio y VILLANUEVA, Carlos (eds.): De Musica Hispana et aliis. Miscelánea en honor al Prof. Dr. José López-Calo, S.J., en su 65º cumpleaños. Santiago de Compostela: Universidad, 1990. Vol. 2. Pp. 27-117.Bibliografía- BRIGGS, Asa y BURKE, Peter: De Gutenberg a internet. Una historia social de los medios de comunicación. Madrid: Taurus Historia, 2002. (A Social History of the Media. From Gutenberg to Internet. London, 2002. Traducido por Marco Aurelio Galmarini).- CARREIRA, Xoán M.: 'El teatro de ópera en la Península Ibérica ca. 1750-1775' En: CASARES, Emilio y VILLANUEVA, Carlos (eds.): De Musica Hispana et aliis. Miscelánea en honor al Prof. Dr. José López-Calo, S.J., en su 65º cumpleaños. Santiago de Compostela: Universidad, 1990. Vol. 2. Pp. 27-117.- CASARES, Emilio: Francisco Asenjo Barbieri. Madrid: ICMu, 1996- CELEIRO, Luis: 'Apuntes sobre a prensa comarcal en Galicia.' En Miscelánea de Estudios Históricos das Terras do Ortegal. Ponencias difundidas na Primeira Edición da Universidade Popular de Ortigueira, 1989.- ESPINOSA RODRÍGUEZ, José: 'La prensa viguesa.' En Anuario de Vigo, 1953-54. Dos páginas.- FERNÁNDEZ PULPEIRO, Juan Carlos: Apuntes para la historia de la prensa en el siglo XIX en Galicia. Sada: Ed. do Castro, 1981.- HROCH, Miroslav: Social preconditions of national revival in Europe. A Comparative Analysis of the Social Composition of Patriotic Groups among the Smaller European Nations. Cambridge: University Press, 1985. Traducido al inglés por Ben Fowkes.- IGLESIAS DE SOUZA, Luis: 'Algunas referencias a la ópera en La Coruña en el siglo XIX.' En: Abrente. La Coruña: Real Academia de Bellas Artes Nuestra Señora del Rosario, 1981-1982-1983. Pp. 73-110.- LIAÑO PEDREIRA, María Dolores: Catálogo de partituras del archivo Canuto Berea en la Biblioteca de la Diputación de A Coruña. Dos volúmenes. A Coruña: Diputación Provincial de A Coruña, 1998.- LÓPEZ PIÑEIRO, Cecilio Aurelio: O cine na revista Vida Gallega (1919-1938). Santiago: Xunta de Galicia, 1995.- MOSQUERA LAVADO, Benjamín: 'Revista Gallega (1895-1907). Un ejemplo de tratamiento de la información musical en una publicación de ámbito local.' En: CASARES, FERNÁNDEZ DE LA CUESTA y LÓPEZ-CALO (eds.): Actas del Congreso Internacional de Musicología 'España en la Música de Occidente.' Madrid: INAEM, 1987. Vol. 2. Pp. 443-456.- QUINTANA GARRIDO, Xosé Ramón: Diario da empresa e xornalismo cívico. O Galicia. Diario de Vigo (1922-1926). Vigo: Instituto de Estudios Vigueses - Fundación Provigo, 2002.- SACAU, Enrique: La ópera en Vigo: fruta exótica para el cambio de siglo. Actas del I Congreso Internacional de Musicología de Vigo. Vigo: Instituto de Estudios Vigueses / IMLA, 2003 (En prensa)- SANTOS GAYOSO, Enrique: Historia de la prensa gallega (1800-1986). Sada: Ed. do Castro, 1990.- SOTO-VISO, Margarita: 'La biblioteca de Adalid hasta 1827. Recepción de la música instrumental en A Coruña en el primer cuarto del siglo XIX.' En: Revista de Musicología Vol. XVI, 1993, nº 6: «Actas del XV Congreso de la Sociedad Internacional de Musicología: 'Culturas musicales del Mediterráneo y sus ramificaciones. Madrid / 3-10 / IV / 1992. Vol. 6'». Pp. 3488-3509.- SOUTO GONZÁLEZ, Xosé M.: Vigo. Cen anos de historia urbana (1880-1980). Xerais. Vigo, 1990.- TÚÑEZ, Miguel: '200 anos de espera. O papel dos xornalistas nos dous séculos de historia da prensa galega.' En Estudios de Comunicación, nº 0, xuño de 2001. Pp. 117-130.- URÍA GONZÁLEZ, Jorge: Una historia social del ocio: Asturias 1898-1914. Madrid: Comisión Ejecutiva Confederal de la Unión General de Trabajadores, 1996.
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