Discos

¡Bendita ambición!

Maruxa Baliñas
lunes, 19 de enero de 2004
Hic est Chorus. Música litúrgica de las catedrales del Reyno de Galicia. ANÓNIMO, Venite Omnes; O Lux et decus; Ad Significationem Sepulchri; Stephanus Autem; Misa de ferias del 'Libro V de polifonía de la catedral de Santiago'; Media Vita; Gloria Laus; Tenebrae Factae Sunct; Resurrexi; Alleluia Pascha Nostrum; Vidi Aquem; Stabant Iusta Crucem; Recordare Virgo; Confitebor Tibi; Spiritus Domini; Sonata del 'Libro de tecla de la catedral de Tui'. Diego VERDUGO, Stabat Mater. Diego de MUELAS, Interrogabam Autem; Dixerunt Autem; Inter Vestibulum; Ductus Est; Hic est Filius; Erat Ihesus; Dicebat Ihesus. Buono CHIODI, Veni Creator. José PACHECO, Crudelis Herodes. MARTÍNEZ POSSE, Adjuvanos Deus. Coro Ultreia. Fernando Olbés Durán, director. Un disco compacto DDD de 75 minutos grabado en marzo y abril de 2002 en el Monasterio de Santa Cristina de Ribas de Sil (ES). Pablo Barreiro Rivas, técnico de sonido. Grabación de la Radio Galega. Producción harmonia mundi ibèrica s. a., 2003. HMI 987043
0,0001221 Fundado en 1985, el coro pontevedrés Ultreia -no profesional- ha dedicado sus esfuerzos sobre todo al canto gregoriano, que interpreta regularmente dentro de la liturgia habitual del monasterio de San Juan de Poio (situado a pocos kilómetros de la ciudad), además de dar anualmente un número reducido de conciertos.Sin embargo con este disco se ha planteado un reto importante: el de dar a conocer algunas de las obras del amplísimo y casi totalmente inédito repertorio de las catedrales gallegas, sin limitarse a la música medieval que había sido su principal dedicación hasta ese momento. Un proyecto quizá demasiado ambicioso para las posibilidades reales de sus componentes, pero ¡bendita ambición! que permite descubrir una serie de obras totalmente desconocidas fuera de un reducido ámbito de musicólogos y especialistas, dotando así de una personalidad real a compositores que se quedaban para la mayoría en meros datos o nombres: Pacheco, Muelas, Verdugo, e incluso Buono Chiodi, el más conocido de ellos.Para completar esta función difusora o pedagógica, el disco se acompaña de unas interesantes notas de Pilar Alén y Manuel Rey Olleros sobre las obras recogidas en el disco y en general sobre la función de estas piezas y la historia musical de las catedrales gallegas, especialmente la catedral de Santiago, que es la que habitualmente marca el estilo del resto.Sin embargo al disco le falta una identificación clara de las obras: no se citan claramente los manuscritos de dónde están tomadas las piezas, y sólo se dice -de una forma general- que las transcripciones fueron realizadas por López-Calo, Villanueva, Trillo, Alén y Rey Olleros, sin especificar ni las autorías concretas de cada uno, ni la fecha de transcripción o edición de cada una de las piezas. No es una tarea muy complicada y sin embargo contribuiría a dotar al disco de una mayor seriedad, además de dar la opción a otros músicos de acercarse a las piezas aquí recogidas, otra tarea importante para un disco de esta categoría, que no pretende ser una versión definitiva del repertorio interpretado, sino más bien dar a conocer obras nuevas, no grabadas anteriormente.Existen además ciertas incoherencias en el folleto del disco que contribuyen a esa impresión de falta de rigor, por ejemplo se dice que el disco fue grabado en el monasterio de Santa Cristina de Ribas de Sil (situado cerca de la ciudad de Orense), pero que los órganos empleados son los de los monasterios de San Salvador de Celanova (del siglo XVIII) y de San Juan de Poio (del siglo XX), junto al de la Universidad de Santiago (también del siglo XVIII y recién restaurado). O se presenta el motete Stephanus autem como anónimo, pero luego en sus notas Rey Olleros lo atribuye sin ningún género de duda al italiano Francisco de Layole (1492-1540).Metiéndose en asuntos puramente musicológicos, es discutible también la consideración de autor anónimo a la Sonata del Libro de tecla conservado en la catedral de Tui, cuando parece bastante probable la atribución a Gaspar Smith. No se cita a Hilarión Eslava, editor de varios motetes de Diego de Muelas, entre ellos los de tiempo de cuaresma. Al no citarse datos concretos de ediciones o manuscritos, se plantea la duda de si entre los interpretados están éstos.La interpretación, según ya se apuntaba arriba, resulta a menudo históricamente desinformada, poco ajustada a la época y estética de las piezas interpretadas. Diego de Muelas debe concebirse de una forma mucho más transparente y atendiendo a su retórica manifiestamente iluminista. La Sonata de la catedral de Tui, aunque no se haga una datación exacta de ella, se ve claramente por su estilo una obra clásico-romántica, con lo que ello implica también de interpretación animada y contrstante, y desde luego no tan mortecina como la plantea Mariano Vázquez Tur. Esta falta de brillo es aun más evidente en la pieza de Martínez Posse, casi un fabordón creado al amparo del Motu propio, que debería responder a la retórica grandiosa de una Iglesia en crisis.
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