Reportajes

Burgos, corazón musical de Castilla

Ignacio Fernández de Mata
viernes, 3 de agosto de 2001
0,0002848 Con motivo de la celebración del II Estío Musical Burgalés, joven festival de importante factura, presentamos en el siguiente reportaje la vida e historia musical de la ciudad de Burgos, localidad del norte español, que participa con protagonismo del resurgir musical que recorre toda la Península Ibérica.De la ciudad y la música. La historia.Burgos es una pequeña ciudad situada en el corazón del antiguo reino de Castilla (hoy comunidad autónoma de Castilla y León), del que fue fundadora y capital como recuerda aún la leyenda de su escudo: caput castellae, prima voce et FIDE.Con una población de 170.000 habitantes, la que fuera emporio mercantil de la lana durante los siglos XV y XVI, es hoy una recoleta ciudad magníficamente comunicada y con una industria pujante, llena de rincones de gran sabor histórico que recuerdan a los héroes de los cantares de gesta y leyendas --los condes, reyes y nobles castellanos, el Cid Campeador, etc.--, rebosante de monumentos incomparables como el monasterio de las Huelgas Reales, la magnífica Catedral gótica --Patrimonio de la Humanidad--, la Cartuja de Miraflores, el castillo, el Hospital del Rey --fundado en el medievo para atención de los peregrinos que iban a Compostela y hoy Rectorado de la Universidad de Burgos--, multitud de iglesias llenas de tesoros, arcos, murallas, etc.; amén de un extenso conjunto de paseos y parques que la convierten en una de las ciudades más arboladas y verdes de España. La prehistoria ha hecho mundialmente famosa a Burgos, con sus yacimientos de Atapuerca, a 12 km. de la ciudad, hogar del 'primer europeo', el homo antecesor; también declarados este mismo año Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.La vida musical de Burgos hunde sus raíces en su propia historia, junto a las orillas del río Arlanzón, donde juglares y trovadores declamaron y tañeron sus instrumentos. Del monasterio cisterciense de las Huelgas --fundado en 1187-- procede uno de los más importantes documentos musicales del mundo medieval hispano: el Codex Huelgas, polifonías marianas para la interpretación de las delicadas y principescas voces femeninas que albergaba el claustro, objeto de atención de distinguidos conjuntos vocales europeos. A ellos habríamos de sumar otras muchas músicas venidas a través del Camino de Santiago, cuyas escenas recogen atrios, capiteles y manuscritos como Las Cantigas, además de otros muchos contenidos en el inmenso archivo catedralicio -que tantos datos y partituras guarda a la espera de una verdadera investigación y estudio que vaya más allá de la necesaria labor de inventario realizada por el musicólogo José López-Calo.La historia musical de Burgos pasa por personajes como el gran Antonio de Cabezón (1510-1566), compositor y organista de las cortes del emperador Carlos V y su hijo el rey Felipe II-, cuyas obras prepararon el desarrollo de la tecla en Europa -recientemente se ha publicado en Burgos la monumental biografía de M. Santiago Kastner Antonio de Cabezón, traducida y prologada por el músico burgalés Antonio Baciero, (Burgos: Dossoles, 2000). Además hemos de recordar a otro gran ciego contemporáneo de Cabezón, Francisco Salinas (nacido en 1513), del que no ha quedado partitura alguna y sí muchos lamentos.Oscuros siglos cubrieron el tiempo hasta el XIX, cuando aparece una figura de excepcional importancia para el resurgir musical de la ciudad: Federico Olmeda (1865-1909), organista de la Catedral, a quien se debe uno de los más importantes cancioneros contemporáneos de Europa -Folklore de Burgos, 1903-, por la labor recopilatoria y su respetuoso tratamiento musical de lo popular. Compuso obras para coro, órgano y orquesta, muriendo en Madrid como Maestro de Capilla del Monasterio de las Descalzas Reales. En torno a él se dio un rico concierto de personalidades venidas de fuera de España a conocer su obra musical y folklórica, caso de los franceses Raoul Laparra (1876-1943) y Henri Collet (1885-1951) en cuyas obras es fácil encontrar recurrentes temas castellanos debidos a la recopilación de Olmeda, como sucede en la ópera de Laparra La habanera, situada por entero en Burgos y cuya representación constituyó un éxito de la Ópera Cómica de París en 1908, llevada posteriormente a Burdeos, Londres y Boston.Pero fue unos años más tarde cuando se dio una figura que estaba llamada a ser uno de los compositores españoles más importantes del siglo XX, Antonio José Martínez Palacios (1902-1936), músico integrante de la generación de la República, trágicamente asesinado al comienzo de la Guerra Civil, que compuso obras para piano, guitarra, orquesta y coro --en total más de 150--, dejando una importante ópera El mozo de mulas (basada en un tema cervantino) prácticamente concluida, que esperamos sea convenientemente estrenada el año 2002 en el que se cumple el centenario de su nacimiento. Antonio José fue, además, un gran impulsor de la vida musical local a través de la dirección del Orfeón Burgalés, que vivió bajo su dirección sus años más gloriosos, no en vano fue también un destacado investigador en el terreno folklórico como demuestra el premio nacional de música recibido en 1932 por su Colección de cantos populares burgaleses. Junto a él completan la nómina de burgaleses ilustres intérpretes tan afamados como Regino Sainz de la Maza, virtuoso guitarrista, también compositor, a quien Joaquín Rodrigo dedicara su Concierto de Aranjuez, y, en ejercicio, el maestro Rafael Frühbeck de Burgos, o el compositor Alejandro Yagüe.La vida musical hoyLa actualidad musical de Burgos pasa por las actividades que desarrollan sus instituciones públicas, caso del Instituto Municipal de Cultura, responsable de la organización del que es ahora nuestro principal acontecimiento musical: el Estío Musical Burgalés, festival de música que se desarrolla en verano, bajo la dirección artística de Rafael Frühbeck de Burgos, director emérito de la Orquesta Nacional de España, director titular de la Orquesta de la Radio Televisión Italiana (RAI), conductor habitualmente invitado en las más importantes orquestas del mundo. Su presencia al frente del festival consigue dar a éste unos vuelos y participaciones que de otro modo sería muy difícil de conseguir. Además del Estío, otras importantes citas con la música son la Semana Internacional de Guitarra Regino Sainz de la Maza, la algo languideciente semana de música antigua, y ya durante el otoño-invierno otras programaciones de entre las que sobresale la Semana de Música Religiosa previa a Pascua --clausurada este año por Jordi Savall--, además de otros conciertos y actuaciones que se insertan en distintos momentos del año.Cabalmente el grueso de la actividad musical invernal se debe a otras instituciones privadas, principalmente a la centenaria Sociedad Filarmónica de Burgos, cuyos programas han experimentado un notable despegue en estos últimos años, contando con músicos y formaciones cada vez más importantes, como demuestra la constante organización de ciclos camerísticos, sinfónicos, operísticos o de grandes solistas.Caja Burgos dedica amplia atención a los conjuntos vocales, organizando en navidades ciclos internacionales de coros que se celebran con gran éxito en el palacio de la Casa del Cordón, sede de la entidad.El órgano es otro de los instrumentos que cuenta con mayor seguimiento merced al buen hacer de la Asociación de Amigos del Órgano "Antonio de Cabezón", que organiza un ciclo de verano que recorre las principales trompeterías de la provincia y otro en invierno que se ha visto privado este año de su mejor instrumento, un magnífico Cavaillé-Coll de 1895, con el que disfrutamos de un precioso ciclo dedicado a Brahms, que quedó destruido en el reciente incendio de la Iglesia de la Merced, de los padres jesuitas.La vida interior de la ciudad también está marcada por su afición a la música. Son numerosos los grupos musicales, bandas y coros que se reúnen, algunos verdaderamente notables. De entre ellos debemos mencionar al Orfeón burgalés por su larga y secular historia, aunque hoy en día no pase por sus mejores momentos. A esto se debe sumar la propia vida del Conservatorio de Música, con su joven orquesta y coro que sirve de formación y acicate a las nuevas generaciones.También hay hitos musicales en la provincia, la villa de Silos es uno de los más importantes nuevos puntos culturales surgidos en torno a la abadía benedictina centro del gregoriano, especialmente en la etapa de Ismael Fernández de la Cuesta, otro músico burgalés ilustre, con un museo de arte contemporáneo, un museo de instrumentos musicales tradicionales y la configuración de varios ciclos musicales en la capilla del ex-convento de San Francisco, organizados por la Asociación de Amigos de Silos. Recientemente, junto a Covarrubias y Lerma --dos importantes villas históricas también de la provincia de Burgos-- han dado en organizar el Festival Valle del Arlanza que partiendo de cursos de pedagogía musical engloba numerosos conciertos en las iglesias y colegiatas de la zona.En cuanto a infraestructuras, está en marcha el nuevo Auditorio, que se construirá en el parque de caballería, junto al nuevo Museo de la Evolución Humana, dedicado a Atapuerca, según proyecto del arquitecto Navarro Baldeweg, con el que se pretende una dotación capaz de albergar cualquier tipo de espectáculo, en especial óperas, contando además de salas menores para música de cámara. Por el momento, además de diversos salones, capillas y auditorios privados, el principal escenario de la ciudad lo constituye el Teatro Principal, de titularidad municipal, edificio de 1858, restaurado y reinaugurado en 1997, con un aforo de 1.343 butacas.El Estío musical burgalésEl mes de julio de 2000 vio nacer el primer Estío musical, con la dirección artística de Rafael Frühbeck de Burgos, que fue presentado en el Auditorio Nacional de Música de Madrid el 1 de julio. Inaugurado por la Orquesta Clásica de Madrid y el Coro Nacional de España, bajo la dirección de Frühbeck, pudimos disfrutar con el estreno mundial de la obra Tempus fugit, de Alejandro Yagüe, la recuperada Marcha para soldados de plomo, de Antonio José y, por supuesto, con tal dirección: la Novena de Beethoven. Música contemporánea a cargo del Trío Mompou, incluyendo el estreno de una obra de Rafael Castro Peña; un recital de María Orán con cuatro estrenos mundiales de Alejandro Yagüe, Carmelo Bernaola, Antón García Abril y Claudio Prieto. Al piano, Leonel Morales dio un magnífico concierto --con un memorable Scarbo-- en el que además se estrenó la Sonata Atlántica de Tomás Marco y se homenajeó al burgalés Antonio de Cabezón interpretando sus Diferencias sobre el canto llano del caballero. El festival se clausuró con música del renacimiento y barroco a cargo del grupo vocal-camerístico Amarylis Consort, dirigido por Charles Brett, junto al grupo instrumental de Alvaro Marías, Zarabanda.El II Estío, incide en la programación sinfónica -cinco programas para las orquestas de Castilla y León, la Clásica de Madrid y la de Extremadura-, con obras encargadas ex-profeso para el festival como es Concertino de Luis de Pablo, con amplia atención a los períodos clásico y romántico, sin olvidar el siglo XX -Rodrigo en el año de su centenario, Stravinsky, Ernesto y Cristobal Halffter, Guridi, Falla, Granados, Regino Sainz de la Maza, Julián Bautista, Antonio José, etc.-, estrenos parciales de Tomás Marco y Alejandro Yagüe, un especial dedicado a la guitarra, y un cierre de lujo: la mezzosoprano Teresa Berganza, acompañada por Juan Antonio Parejo al piano. La elección de las fechas 2-8 de agosto se ha hecho de manera que se produzca una continuidad natural con el Festival Internacional de Música de Santander, ciudad situada tan sólo a 140 km. de distancia de Burgos.
Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.