Ópera y Teatro musical

Ficción y realidad en la 'Trilogía Tudor'de Donizetti (3). 'Roberto Devereux'

Pedro Coco
viernes, 6 de octubre de 2000
0,0002403 Ah! Si celi questo pianto / Ah! Non sia chi dica in terra: / La regina d'Inghilterra ho veduto lacrimar (Acto II, escena final)Existe una relación cronológica entre los tres hechos históricos y las tres óperas donizettianas que los describen. Así, Anna Bolena (1830), fue la primera compuesta, siguiéndole Maria Stuarda (1834) y Roberto Devereux (Teatro San Carlo de Nápoles, 1837), justo como ocurrió en el siglo XVI.Para algunos musicólogos se trata de una obra menor, y quizás tenga menos valor musical que las dos óperas anteriores, pero es demasiado menosprecio considerarla una composición de mano izquierda. La estructura de la obra se enmarca claramente en el melodrama romántico, con números musicales oportunamente distribuidos según la jerarquía de intérpretes.El libreto es obra de Salvatore Cammarano, uno de los más interesantes y prolíficos libretistas de la época. Murió con solo 51 años y ya había escrito más de cincuenta libretos, mostrando una especial capacidad para la elección justa de sus fuentes, siempre procedentes de la producción romancesca francesa o inglesa. Con gran habilidad utilizaba estas obras y las hacía perfectamente asimilables al público operístico de la época, que precisaba una mayor dosis de dinamismo y pasión. El libreto de ésta ópera en concreto, está sacado de Le Comte d'Essex (Paris 1678) de Thomas Corneille.Donizetti jamás pensó en realizar esta trilogía como tal, cuyo nombre se adoptaría más tarde, y fue por ello que dado el momento de la Historia inglesa que narra, y la obra de la que bebió el libreto, llamó a esta tercera ópera Roberto Devereux. Sin embargo, el personaje principal de esta ópera, o al menos el que más atracción crea, es el de 'Elisabetta', hija de Ana Bolena y Enrique VIII, y tercera reina de esta triada de obras "Tudor". Así, se sigue la línea de melodrama en el que una gran figura femenina es el centro de la obra.Efectivamente, Devereux fue decapitado durante los últimos años del reinado de Isabel, pero no aceleró el proceso el ataque de celos de ésta, a la que el bergamasco no deja de presentar como una mujer histérica y celosa, y sin embargo no paró de mostrar paciencia y consideración hacia algunos personajes que no cesaban en su empeño de traicionarla, como su prima María o el mismo Roberto.El conde de Essex se convirtió en favorito de la reina tras los hechos ya narrados con Leicester, que además era familiar de éste. Era gracioso y seductor, pero demasiado arrogante y algo esquizofrénico. Se aprovechó hasta el último momento del sentimiento que inclinaba a la reina hacia él, a lo que se sumaba el endiosamiento que le provocó una victoria en Cádiz, convirtiéndolo en ídolo del pueblo inglés. La impertinencia con que trataba a la reina enfurecía a sus ministros, entre ellos Robert Cecil, y la reina siempre tenía justificaciones preparadas para suavizar esas tensiones. Sin embargo era perfectamente consciente de que Devereux jugaba con ella (Habéis conseguido todo lo que queríais, incluso más poder y autoridad que jamás tuvo nadie), pero no pudo tolerar que intentase acabar con su vida.Mientras escribía cartas apasionadas a la reina, soñaba con dirigir sus tropas hacia Londres para destronarla. Una vez regresó, y abandonado su puesto, trató de organizar una conspiración para arrestarla y, si era necesario, asesinarla. Descubierto esto, Isabel no pudo hacer otra cosa que abandonarlo a su destino (Los que atacan al cetro de los príncipes no merecen ninguna piedad).Su muerte convirtió a Isabel en una reina triste y melancólica, pero aún se teñía el pelo de "un color jamás creado por la naturaleza", se cubría de perlas y cantó y bailó hasta sus últimos días. A pesar de ver su final cercano se negaba a nombrar a Jacobo IV de Escocia como rey, hijo de su prima María, con el que sus ministros tenían ya correspondencia. Pero video et taceo fue su lema hasta el final, y sólo en Enero de 1603, después de negarse a ser visitada por sus médicos, en su lecho de muerte se dispuso a hablar de la sucesión, para más tarde volverse hacia la pared y caer en un letargo del que jamás saldría.Como podemos observar, en ningún momento aparecen en esta historia Sir Nottingham o su esposa Lady Sarah, elementos claves en la composición de Donizetti. A pesar de que éste fue gran amigo de Devereux y acompañarlo en varias de las expediciones, no fue traicionado por su esposa y su amigo, detonante de la ejecución en la ópera, a la que habría perjudicado en su éxito y posterior difusión una "simple razón de estado".Tampoco en la ópera se niega Isabel a designar sucesor, ya que después de ser ejecutado Roberto, canta Non regno, non vivo...dell'anglica terra sia Giacomo il re (no reino, no vivo... sea rey de la tierra inglesa Jaboco), dejando clara su postura y asumiendo el luto con los últimos segundos de la partitura, en una escena musicalmente riquísima de efectos expresivos que las grandes sopranos de este siglo has sabido aprovechar.DiscografíaEl orden de los personajes será el siguiente: 'Elisabetta' (soprano), 'Roberto Devereux' (tenor), 'Sara' (mezzosoprano), 'Nottingham' (barítono)1964 Leyla Gencer, Ruggiero Biondino, Anna Maria Rota, Piero Cappuccilli. Orquesta y coro del teatro San Carlo de Nápoles. Mario Rossi. OPERA D'ORO (2cd)1965 Montserrat Caballé, Juan Oncina, Lili Chookasian, Walter Alberti. Orquesta y coro de la American Opera Society. Carlo Felice Cillario. MRF (2cd)1969 Beverly Sills, Robert Ilosfalvy, Beverly Wolff, Peter Glossop. RPO y Ambrosian Opera chorus. Charles Mackerras. MILLENNIUM (2cd)1970 Beverly Sills, Plácido Domingo, Susan Marsee, Louis Quilico. Orquesta y coro de la New York City Opera. Julius Rudel. GDS (2cd)1972 Montserrat Caballé, Gianni Raimondi, Beverly Wolff, Walter Aliberti. Orquesta y coro de la Fenice de Venecia. Bruno Bartoletti. MONDO MUSICA (2cd)1977 Montserrat Caballé, José Carreras, Janet Coster, Franco Bordoni. Orquesta y coro del Capitole de Toulouse. Julius Rudel. LEGATO (2cd)1994 Edita Gruberova, Don Bernardini, Delores Ziegler, Ettore Kim. Orquesta Filarmónica de Estrasburgo y coro dell'Opéra du Rhin. Friedrich Haider. NIGHTINGALE (2cd)Como puede observar el lector, se repiten casi siempre los mismos nombres en cuanto a las sopranos intérpretes del papel principal en las tres óperas de la trilogía. Han sido estas óperas muy mimadas por las grandes belcantistas de la segunda mitad de este siglo, y si tuviéramos que elegir tres ejemplos, estos serían sin duda Leyla Gencer, Montserrat Caballé y Beverly Sills. A la espera de que Alexandrina Pendatchanska, una gran soprano que actualmente se ha acercado con gran éxito a este repertorio, nos regale esta trilogía en sonido digital, si queremos disfrutar de interpretaciones sobresalientes no nos queda más remedio que acercarnos a las grabaciones corsarias en vivo.Históricas fueron las representaciones de 1964 en el San Carlo de Nápoles, en las que se devolvió el lustre a esta ópera, con grandes voces como las de la soprano turca Leyla Gencer, o el barítono Piero Cappuccilli. Gencer es Elisabetta sin lugar a dudas, y con esta reina consigue los mayores logros. Muy pocas representaciones de Gencer en el coliseo napolitano emocionaron al público, y al posterior oyente como ésta (otra destacable es Saffo, de Pacini, en 1967). Sólo por oír la maravillosa escena final esta grabación se convierte en la recomendable. Cappuccilli nos regala también una memorable interpretación, y la maestría de Rossi en el foro es otro punto a favor.Caballé consiguió con 'Elisabetta' uno de sus mayores logros en escena, y jamás se la invitó a llevarla al estudio, lo que es no importa demasiado pues el sonido de las grabaciones de Venecia y Aix-en-Provençe es bastante aceptable. De los tres registros, el de 1972 es prácticamente el perfecto, pues une a los bellísimos sonidos (lo único que parecía importarle en 1965) una faceta dramática muy apropiada (y quizás exagerada en 1977). Sin embargo el mejor 'Devereux' está en Carreras, que la acompaña en Aix. La dirección de Bartoletti es más imaginativa que la de Rudel, siendo poco apreciable la de Cillario por el mal sonido de la grabación. Como Sara encontramos en Wolff a la mejor en disco.Sills consiguió en la NYCO la mejor interpretación de las tres reinas, tanto vocal como dramáticamente, llevada a sus escenarios un año después de grabarla en estudio, y donde Mackerras, sin embargo, hace una mejor lectura. Domingo, lleno de juventud y arrojo, nos delinea a un pasional Roberto, y Marsee no puede competir con la Sara de Wolff, que también acompañaría a Sills en estudio.Por último, encontramos a Gruberova que, dueña de la discográfica, ha querido llevar las reinas al disco, con unos repartos desiguales en los que brilla sólo ella a veces, como en este caso, aunque no termina de convencer como 'Elisabetta'. Le falta carácter, y se encuentra mucho más cercana a 'Bolena' que, aunque no cantada con mucho sentido del drama, el adecuado timbre y el excelente estado vocal le permiten unos mayores logros.
Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.