España - Galicia

Un concierto de trámite

Maruxa Baliñas
jueves, 22 de julio de 2004
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Santiago de Compostela, viernes, 16 de julio de 2004. Iglesia de San Martín Pinario. La Capilla Antigua. Programa: 'De lo humano y de lo divino'. Melchor Robledo, Veni creator spiritus; Ave Maris stella; Te Deum; Magnificat; Salve Regina. Francisco Correa de Arauxo, Tiento III de sexto tono sobre la Batalla de Morales. Mateo Flecha, El fuego, ensalada. Antonio de Cabezón, Tiento IX de quinto tono. Cancionero de Palacio, Muy crueles voces dan; Levanta Pascual; ¿Qué es de ti, desconsolado?, Una sañosa porfía. Mateo Flecha, La justa, ensalada. VI Festival Internacional de Música de Galicia, con el mecenazgo de Iberia. Asistencia 70% del aforo
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Con un programa dividido en dos partes desiguales, una primera más breve, 'de lo divino', y otra bastante más larga denominada 'de lo humano', donde no todas las obras elegidas eran realmente 'humanas', La Capilla Antigua dio un amplio concierto en Santiago, que fue un buen muestrario de la música renacentista española.

Fundada en 1994, La Capilla Antigua funciona por el sistema de agrupar músicos de procedencias diversas y juntarse ocasionalmente para preparar cada propuesta musical. Eso funciona bien cuando todos los miembros del grupo son igualmente válidos profesionalmente, pero cuando no es así la calidad final del grupo siempre es marcada por los componentes menos dotados, como pasó en este caso. La Capilla Antigua cuenta con unas voces masculinas no perfectas pero interesantes vocalmente (sobre todo los dos que cantan de contratenores), mientras en cambio sus dos voces femeninas son flojas tanto técnica como tímbricamente. Por eso las obras vocales más interesantes fueron aquellas donde ellas no participaban. Algo similar ocurre en la parte instrumental, uno de los violagambistas (el programa no indicaba los nombres de ninguno de los componentes) era netamente superior al otro, el gallego Francisco Luengo. Y ambos gambistas se quedaban cortos ante los dos flautistas, los mejores músicos de La Capilla Antigua (uno de ellos, Carlos José Martínez Fernández, es el director del grupo). De modo que también instrumentalmente el interés estuvo en relación directa con la mayor importancia dada a las partes de flauta.

La obra más lograda fue precisamente la que cerraba el programa, la ensalada La Justa, que hicieron completa. En primer lugar porque el director impuso un tempo más ligero que dio a la obra la animación y gracia que le había faltado a la otra ensalada, la de El fuego. Además en La Justa los detalles estaban más cuidados, y aunque los crescendos eran mejorables y nunca sonaban realmente los fortes, se oyeron bastante bien las difíciles onomatopeyas iniciales y resultaron muy logrados los cambios rítmicos.

Decepcionantes fueron en cambio las bellas obras de Melchor de Robledo. Las partes gregorianas, hechas sólo por dos de los cantantes, sonaban bien y dentro del estilo, pero en cambio en las partes polifónicas faltó seguridad en las voces, los instrumentos parecían ir 'tirando' de ellas, y sobró monotonía y sobre todo el desagradable vibrato de las voces superiores en la Salve Regina.

Tanto en su función de acompañantes como en las dos obras instrumentales, los gambistas resultaron machacones, poco cantabiles y de arco pesado, el órgano no aportó nada más que el relleno tímbrico y sólo las flautas demostraron técnica, buen gusto y ganas de hacer música.

En resumen, un concierto más interesante por su programa (este es el año del centenario de la muerte de la reina Isabel I y es interesante que el Festival recoja la efeméride, que fue bien cubierta en Castilla-León pero 'olvidada' en Galicia) que por sus realizaciones.

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