España - Castilla-La Mancha

Tan inglés

Maruxa Baliñas
miércoles, 15 de abril de 2009
Cuenca, domingo, 12 de abril de 2009. Catedral. Gabrieli Consort. Paul McCreesh, director. A spotless rose. Josquin Desprez, Ave Maria, Virgo serena. Igor Stravinski, Ave Maria. Giles Swayne, Magnificat I. Jean Mouton, Nesciens Mater. Anónimo (siglo XV), Ther is no rose of swych vertu. Herbert Howells, A spotless rose. Thomas Adès, The Fayrfax carol. Giovanni Pierluigi da Palestrina, Stabat Mater. Edvard Grieg, Ave Maris Stella. Arnold Bax, Mater ora filium. 48 Semana de Música Religiosa de Cuenca
0,0001423 Como las anteriores ediciones, también esta Semana de Música Religiosa me aportó agradables novedades -tanto estrenos como recuperación de repertorio- pero en este concierto, desde el primer momento, la sensación que predominó fue la de una enorme familiaridad: un grupo de siempre haciendo música de siempre. Hablar a estas alturas de la calidad musical del Gabrieli Consort es superfluo, como lo es también referirse a la gran tradición vocal inglesa. Una tradición que permite mezclar con una gran libertad estilos diversos, desde el siglo XV al XXI, y que el resultado sea unitario.

Dentro de esta tradición inglesa se insertan obras como el Ave Maria, Virgo serena de Desprez, el Nesciens Mater de Mouton o el Stabat Mater de Palestrina, en teoría compositores no-ingleses pero en la práctica tan asociados al repertorio de los coros ingleses que resulta difícil verlos como flamenco, francés e italiano, respectivamente. Seguramente hay otra forma de interpretar esta música, pero de algún modo el repertorio y el estilo interpretativo han quedado muy ligados en el inconsciente de los oyentes (o por lo menos del mío).

El Gabrieli Consort planteó casi cada una de las obras con una formación distinta, lo que dotó de variedad y agilidad al concierto. El coro al completo se escuchó en pocas de las obras  y ni siquiera fue Paul McCreesh quien dirigió en todas las ocasiones, sino que fue alternándose con piezas donde el coro se reducía y era alguno de los cantantes el que se hacía cargo desde su puesto de la coordinación, más que dirección, del grupo. Esta misma libertad y variedad predominó en el aspecto rítmico y de tempo: hubo piezas como el Magnificat I de Swayne, cargado de hocquetus y juegos rítmicos, el Mater ora filium de Bax o el villancico de Adès que requirieron una contundencia en la dirección de McCreesh que contrastó con el tactus aplicado en las piezas renacentistas o incluso la libertad rítmica de Ther is no rose of swych vertu, donde aún parecían escucharse ecos de los motetes politextuales medievales.

La obra más atractiva del recital me pareció el Stabat Mater de Palestrina, posiblemente por ser también la más extensa. Encomendada a sólo 8 voces masculinas, incluyendo dos altos -David Allsop y David Clegg, según el programa- de gran calidad, demostró claramente cómo es posible interpretar una música sin ningún error y al mismo tiempo sin ser mecánico, eso que sólo se consigue cuando hay una gran técnica detrás. Cada uno de los cantantes parecía estar interpretando su parte con total libertad, a su estilo, y al mismo tiempo su estilo era exactamente el que debía ser. El Ave Maris stella de Grieg, otro compositor muy vinculado a Gran Bretaña, resultó también una agradable sorpresa a pesar de que su estilo era totalmente distinto del Stabat Mater que le precedió. Aquí McCreesh se mostró como un director atento, e incluso controlador, que mantuvo simultáneamente el interés y el estatismo de la pieza.

La propina interpretada, el Totus Tuus de Henryk Gorecki, fue un dulce broche para este recital dedicado a la "spotless rose", la Virgen Maria. En un determinado momento, cuando la obra ya estaba finalizando, McCreesh organizó una especie de procesión de salida, en la que el Gabrieli Consort se fue alejando del escenario y del público repitiendo casi como un ostinato las palabras finales de la pieza, la invocación a "María". Dado que este recital se estaba celebrando en la preciosa catedral de Cuenca, creo que no es necesario resaltar la emoción que nos invadió a todos los allí presentes con este final del concierto.
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