Recensiones bibliográficas

La guitarra, una noticia bibliográfica

Jorge Adolfo Zambrano
viernes, 24 de junio de 2005
Picasso - Guitarra © The Museum of Modern Art, Nueva York Picasso - Guitarra © The Museum of Modern Art, Nueva York
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En la calle Deán Funes de la ciudad de Córdoba existe, poco antes de llegar a los murallones de calicanto de La Cañada, una pequeña librería dedicada a la venta de libros raros, antiguos y agotados. Allí localizamos y luego adquirimos un fascículo ya algo antiguo titulado La guitarra. Su historia, fomento y cultura, publicado en julio de 1923 en la ciudad de Buenos Aires.

En su tapa lleva impreso un sumario con los siguientes items: A nuestros lectores. La guitarra a través de los tiempos por E. De la Guardia, Tárrega por F. Pedrell, F. Tárrega, Miguel Llobet, Datos Biográficos, Homenaje a Tárrega, Comentario por L. Millet,  María L. Anido por J. Zanné. La guitarra en la Argentina. –Algunas consideraciones por C.P. Koch.. Nuestros industriales.

No se incluyen en este sumario las dieciséis páginas de partituras intercaladas en el folleto y que detallamos seguidamente: Homenaje a Debussy por Manuel de Falla, 'Melodía Noruega' de la Balada op.24 de Grieg, transcripción para guitarra de Miguel Llobet, Oremus y Endecha preludios por Francisco Tárrega, Fragmento del Septimino de Beethoven y Preludio a La Gruta de Fingal de Mendelssohn, arreglos ambos en forma de estudios para guitarra realizados por Tárrega. Finalmente hallamos la vidala  ¡Pobre mi negra! transcrita para guitarra por Adolfo V. Luna en base a la recolección realizada por M. Gómez Carrillo en Sumamao.

Posee interés musicológico la reseña de Ernesto de la Guardia dedicada a historiar la evolución de la guitarra. Ilustrada con excelentes grabados antiguos de Fernando Sors y Dionisio Aguado, excelentes fotografías de Tárrega y Llobet, como asimismo un impecable retrato fotográfico de la guitarrista María Luisa Anido en el que se destaca la exhibición sobre su falda de una excelsa guitarra Torres que perteneciese a Tárrega y fuera la “predilecta compañera de su vida”.

 

María Luisa Anido y Miguel Llobet

Llaman la atención en este instrumento el acabado mate de la tapa armónica, el filete de la caja de resonancia y la robustez del cordal. Todas las proporciones de esta guitarra transparentan equilibrio, elegancia y armonía. Sin embargo, lo más valioso a nuestro entender dentro de esta colección de artículos y partituras lo constituye un Homenaje a Debussy compuesto por Manuel de Falla en Granada tres años antes de su publicación en Buenos Aires.

En efecto, la muerte de Claude Debussy el 25 de marzo de 1918 había pasado desapercibida a causa de los bombardeos ocurridos en esos días en la capital francesa. Henry Prunieres, musicólogo a la sazón fundador y director de la Revue Musicale encargó a Miguel Llobet le solicitara a Manuel de Falla una composición musical y un artículo en homenaje al compositor francés desaparecido lo que se publicaría en un número especial de su revista.

Miguel Llobet

La primera audición de la obra le fue reservada a Llobet por el mismo Falla. No obstante, en París, Marie Luise Henri Casadesus adelantó el estreno en un arpa-laúd (suerte de arpa pequeña cuya columna imita el mástil de un laúd) el 24 de enero de 1921. La primera audición en guitarra ocurrió tres semanas más tarde en el Teatro Municipal de Burgos en la interpretación de Miguel Llobet.

El musicólogo Javier Suárez Pajares describe en forma excelente los rasgos caracterizadores de esta obra:

El Homenaje a Debussy es algo así como una habanera flamenca puesta en lenguaje impresionista y llena de recursos de intensificación dramática que convierten sus apenas tres minutos de música en uno de los momentos más hondos del repertorio guitarrístico1.

La publicación en Buenos Aires de esta composición en una fecha tan próxima a su concepción y estreno es una prueba fehaciente del elevado nivel de apreciación musical alcanzado por el público bonaerense como asimismo de los indelebles lazos culturales existentes entre la Argentina y España cuya lamentable guerra civil no vino más que a estrechar aún más.

Es necesario añadir que también hacia 1920 Falla realizó una trancripción para piano del Homenaje a Debussy y, según coinciden en decir autores tan poco afines como Enrique Franco y Antonio Gallego, es en esta reelaboración donde el compositor alcanza la verdadera matriz estética de su obra. Si bien la adecuación al idioma pianístico no desmerece en absoluto su original guitarrístico se trata más bien de obras indendientes aunque paralelas. Lo curioso y paradojal de todo este asunto es que la obra no se da a conocer al público en ninguno de estos instrumentos sino tocada en un arpa...

Falla dejó cabales pruebas de gratitud hacia la cultura francesa -recordemos que vivió en París desde 1907 hasta 1914- al escribir otro homenaje para piano dedicado esta vez a su maestro y amigo Paul Dukas quién falleciera en 1935 y a quién consideró hombre y artista admirable, de memoria imborrable para él.

A manera de conclusión de esta comunicación quisiésemos referir alguos datos de interés consignados en el artículo final de este fascículo. Se trata del artículo La guitarra en la Argentina escrito por Conrado P. Koch quien la considera nuestro instrumento nacional por excelencia.

General San Martín

Entre las numerosas personas que en nuestro país cultivaron el arte guitarrístico figuran: San Martín, el libertador, quien fue discípulo de Sors, Alberdi, autor de las Bases escribió un Método para tocar la guitarra por cifra, Paz y Lavalle se acercaron al fogón de sus bravos a oirles los cantos de la tierra acompañados con guitarra, los doctores Juan del Campillo y Zalustiano de Zavalía, miembros del Congreso Constituyente de 1853 eran apasionados cultores de la guitarra, los doctores Marcos Ocampos, Martín Ruiz Moreno, Esteban Echeverría y Nicanor Alvarellos, Wenceslao Escalante y muchos otros cultivaban la guitarra con verdadera pasión y maestría.

Las formaciones instrumentales en diversas culturas del mundo parecen constituirse a partir de un mismo principio generador: la repetición de un único instrumento como elemento base de orquestas, bandas, charangas, fanfarrias y baterías. Así parece ocurrir al menos en las orquestas rusas de balalaikas, las austríacas de mandolinas, las baterías de xilófonos sudafricanas o las bandas de tambores metálicos o steel drums de Trinidad entre muchas otras.

De manera similar todo parece indicar que se han alejado definitivamente de nuestro pasaje sonoro tradicional ciertas “bandas de guitarra” referidas por Koch en el artículo que  nos ocupa:

Muchas divisiones y regimientos de nuestro ejército en aquella época gloriosa, tenían demás de sus bandas lisas, bandas de guitarra. Después de la batalla de Quebracho Herrado (época de Rosas) el general Lamadrid marchó sobre Córdoba, con una división de más de dos mil hombres y luego de recorrer las calles de la ciudad con su ejército mandó hacer alto frente a la plaza principal y saludar a la ciudad con el Himno Nacional, tocado por su numerosa banda de guitarristas.

Notas

Javier Suárez Pajares: "Manuel de Falla", C.D.Rom incluido en la colección "Música en los Jardines de España", Madrid: Editorial Autor, 1997

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