Discos

Cruel coincidencia

Alfredo López-Vivié Palencia
jueves, 21 de julio de 2005
Requiem: The world’s most moving music. Wolfgang Amadè Mozart: Requiem aeternam, y Lacrimosa del ‘Requiem en re menor KV. 626’ (Felicity Lott, soprano; London Philharmonic Choir & Orchestra; Franz Welser-Möst, director); Samuel Barber: Adagio para cuerdas (Philadelphia Orchestra; Eugene Ormandy, director); Craig Armstrong: Escena del balcón, de la película ‘Romeo y Julieta’; Hans Zimmer: Gladiator Suite, de la película ‘Gladiator’ (Crouch End Festival Chorus; City of Prague Philharmonic; Nic Raine, director); Ralph Vaughan Williams: Fantasía sobre un tema de Thomas Tallis (London Philharmonic Orchestra; Sir Adrian Boult, director); John Debney: Resurrection, de la película ‘La pasión de Cristo’ (Lenka Pecharova, soprano; Crouch End Festival Chorus; City of Prague Philharmonic; Nic Raine, director); Thomas Newman: Six Feet Under, de la serie de televisión del mismo título; Georg Friedrich Händel: Zarabanda (Academy of Saint Martin in the Fields; Alex Briger, director); Henry Purcell: Thou knowest, Lord, de la ‘Música fúnebre para la Reina Mary’ (Monks & Choirboys of Downside Abbey; Peter Matthews y Dom Cyprian Stockford, órganos; Dom Dunstan O’Keefe, director); Henry Purcell: Marcha de la ‘Música fúnebre para la Reina Mary’ (Taverner Players; Andrew Parrott, director); Karl Jenkins: Agnus Dei y Benedictus, de ‘The Armed Man: A Mass for Peace’ (National Youth Choir of Great Britain; Paul Beniston, trompeta; Guy Johnston, violonchelo; London Philharmonic Orchestra; Karl Jenkins, director); Tomaso Albinoni (arreglo de Remo Giazotto): Adagio en sol menor (Academy of Saint Martin in the Fields; Sir Neville Marriner, director); Andrew Lloyd Webber: Pie Jesu, del ‘Requiem’ (Lesley Garrett, soprano; Samuel Burkey, tiple; Royal Philharmonic Concert Orchestra; Paul Bateman, director); Robert Prizeman: Voca Me, de ‘Libera’ (Joseph Platt, Christopher Robson, Anthony Chadney, solistas; Robert Prizeman, director); John Williams: tema de la película ‘La Lista de Schindler’ (Tasmin Little, violín; New World Philharmonic; Iain Sutherland, director); John Tavener: The Lamb (Choir of King’s College, Cambridge; Stephen Cleobury, director); Frédéric Chopin (arreglo: J.P. Hartmann): Marcha fúnebre de la ‘Sonata para piano nº 2 en si bemol menor, op. 35’ (Barry Rose, órgano; Central Band of the Royal Air Force; Comandante R.E.C. Davies, director); Charles Gounod (arreglo: Thilo Winter): Ave María (Roberto Alagna, tenor; Coro y Orquesta del Capitole de Toulouse; Michel Plasson, director); Gregorio Allegri: Miserere mei (Timothy Beasley-Murray, tiple; Gerald Finley, cantor; Choir of King’s College, Cambridge; Stephen Cleobury, director); Henry Purcell: When I am laid in earth, de ‘Dido y Eneas’ (Victoria de los Ángeles, soprano; English Chamber Orchestra; Sir John Barbirolli, director); William Byrd: Ave verum corpus (Monks and Choirboys of Downside Abbey; Dom Dunstan O’Keefe, director); John Dowland (transcripción de Craig Leon): Lachrimae antiquae (Julia Thornton, arpa; Netherlands National Radio Orchestra; Erno Olah, director); Thomas Tallis: If ye love me (Choir of King’s College, Cambridge; Sir Philip Ledger, director); Wolfgang Amadè Mozart: Música para un funeral masónico, KV 477 (Academy of Saint Martin in the Fields; Sir Neville Marriner, director); Georg Friedrich Händel (arreglo de Craig Leon): Lascia ch’io pianga, de ‘Rinaldo’ (Isobel Izzy, soprano; Fabio Zanon, guitarra; Julia Thornton, arpa; Netherlands National Radio Orchestra; Erno Olah, director); John Rutter: Requiem aeternam y Pie Jesu, del ‘Requiem’ (Edward Saklatvala, tiple; Choir of King’s College, Cambridge; City of London Sinfonia; Sthephen Cleobury, director); Franz Schubert: adagio del ‘Quinteto para cuerda en do mayor, D. 956’ (Cuarteto Húngaro; Lászlo Varga, violonchelo); Maurice Duruflé: Agnus Dei, del ‘Requiem, op. 9’ (Choir of King’s College, Cambridge; Peter Barley, órgano; English Chamber Orchestra; Stephen Cleobury, director); Walford Davies: Solemn Melody (Barry Rose, órgano; Central Band of the Royal Air Force; Comandante R.E.C. Davies, director); Sergei Rachmaninov: Ave María, de las ‘Vísperas, op. 37’ (Choir of King’s College, Cambridge; Stephen Cleobury, director); Edward Elgar: Ave verum corpus, op. 2 nº 1 (Choir of Worcester Cathedral; Harry Bramma, órgano; Christopher Robinson, director); Stanley Myers: Cavatina, de la película ‘The Deer Hunter’ (Manuel Barrueco y Steve Morse, guitarras); Gabriel Fauré: Agnus Dei y In Paradisum, del ‘Requiem, op. 48’ (Choir of King’s College, Cambridge; New Philharmonia Orchestra; Sir David Willcocks, director); Giuseppe Verdi: Dies irae y Lux Aeterna, del ‘Requiem’ (Christa Ludwig, mezzo-soprano; Nicolai Gedda, tenor; Nicolai Ghiaurov, bajo; Philharmonia Chorus and Orchestra; Carlo Maria Giulini, director); Ludwig van Beethoven: comienzo de la marcha fúnebre de la ‘Sinfonía nº 3 en mi bemol mayor, op. 55 “Eroica”’ (Philharmonia Orchestra; Kurt Sanderling, director); Wolfgang Amadè Mozart: Ave verum corpus, KV 618 (Monks and Choirboys of Downside Abbey; Peter Matthews y Dom Cyprian Stockford, órganos; Dom Dunstan O’Keefe, director); César Franck: Panis Angelicus (Roberto Alagna, tenor; Orquesta del Capitole de Toulouse; Michel Plasson, director); Johann Sebastian Bach: comienzo del adagio de la ‘Sonata para viola da gamba en sol menor, BWV 1029’ (Jordi Savall, viola da gamba; Ton Koopman, clave); Giovanni Battista Pergolesi: Stabat Mater Dolorosa, del ‘Stabat Mater’ (Lesley Garrett, soprano; Robin Blaze, contratenor; London Session Orchestra; Paul Daniel, director); Johann Sebastian Bach: Crucifixus, de la ‘Misa en si menor, BWV 232’ (Chor und Sinfonieorchester des Bayerischen Rundfunks; Eugen Jochum, director); Christoph Willibald Gluck: J’ai perdu mon Eurydice, de ‘Orfeo y Eurídice’ (Anne-Sofie von Otter, mezzosoprano; Orchestre de l’Opéra de Lyon; John Eliot Gardiner); Maurice Ravel: Pavane pour une infante défunte (Scottish Chamber Orchestra; Jukka-Pekka Saraste, director); Georg Friedrich Händel (arreglo de C. Hartmann): The Dead March, de ‘Saúl’ (Barry Rose, órgano; Central Band of the Royal Air Force; Comandante R.E.C. Davies, director); William Henry Monk (orquestación de Tolga Kashif y Julian Kershaw): Abide With Me (Lesley Garrett, soprano; London Voices; Tiffin Boys Choir; Maurice Murphy, trompeta; orquesta innominada; Philip Ellis, director); Fréderic Chopin: Nocturno en do sostenido menor, op. póst. (Maria Tipo, piano); John Tavener: Song for Athene (Winchester Cathedral Choir; David Hill, director); Gustav Mahler: conclusión del adagietto de la ‘Sinfonía nº 5 en do sostenido menor’ (New Philharmonia Orchestra; Sir John Barbirolli, director); Edward Elgar: Nimrod, de las ‘Variaciones Enigma, op. 36’ (London Symphony Orchestra; Sir Adrian Boult, director). Productor de la compilación: Tony Locantro. Tres discos compactos de 225 minutos de duración, con grabaciones realizadas entre los años 1963 y 2003. EMI Classics ADD/DDD 4-76788-2
6,16E-05

Quien haya sido capaz de leer hasta aquí sabrá excusarme si no me detengo demasiado en el comentario de esta colección. No hay duda de que este tipo de ‘pot-pourris’ se dirigen a un público muy determinado, ni de que Tony Locantro tiene el culo pelado en estos menesteres, por lo que debe presumirse buenas ventas a un producto como éste, que EMI ha fabricado echando mano –una vez más- de su fenomenal fondo de catálogo. No estoy tan seguro, sin embargo, de que haya muchos parroquianos que quieran sumergirse en estas casi cuatro horas de programa sin darse algún respiro.

Porque, sí, aquí hay unas cuantas de las músicas más emocionantes jamás escritas, y todas ellas servidas en versiones impecables (no hay más que echar un vistazo a la impresionante nómina de intérpretes –éste es el típico caso en el que citar a uno supone omitir injustamente a mil, aunque no me resisto a recordar por su nombre a Victoria de los Ángeles y a Carlo Maria Giulini, que se han ido hace tan poco-), pero los fragmentos son demasiado breves como para que uno pueda verdaderamente enterarse de qué va cada cosa, y la sucesión de estilos y épocas demasiado arbitraria como para que el título general dé coherencia continuada a la escucha.

Tal vez por eso en la carpetilla no hay notas de ninguna clase; pero como el sonido es bueno, pues que cada cual se emocione como prefiera. Tanto más cuanto que la aparición de este álbum –con mayoritaria música fúnebre y de mayoritario protagonismo británico- ha coincidido cruelmente con las salvajadas ocurridas en Londres el pasado día 7 de julio: así que yo me quedo con la última pieza de la colección, el ‘Nimrod’ de las variaciones elgarianas, porque además de emoción inspira esperanza.

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