Reino Unido

Pensamientos constructivos

Eduardo Benarroch
martes, 26 de julio de 2005
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Londres, domingo, 17 de julio de 2005. The Royal Opera House. Covent Garden. Obras de Nicolai, Rossini, Thomas, Gounod, Verdi, Britten y Walton. The Young Artists Programme. Summer Concert
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Como todos los años desde la reapertura del nuevo Covent Garden, el Programa de Artistas Jóvenes llega a su fin con un concierto en el mes de julio. Pero este año se notó una gran ausencia, la del nombre de Alberto Vilar en el programa. Se supone que, dadas las noticias que se han esparcido por el mundo artístico europeo, los fondos que dieron impulso inicial a este programa están congelados y es posible que este otrora generoso mecenas haya llegado al final de su camino.

Por lo que concierne a este programa de cantantes jóvenes, sería una lástima si llegase a su fin también, pero el logo en el programa del Consejo de las Artes nos hace pensar que hay otros interesados en apoyarlo.

A través de los años han surgido buenas voces, que hoy están cantando por teatros de prestigio europeo y hay quienes, como Sally Matthews, están haciendo una carrera brillante.

Está muy bien mirar hacia atrás y a los éxitos del pasado, pero este es un programa que mira hacia el futuro y en eso hay que concentrarse. ¿Cómo están madurando los jóvenes artistas que están beneficiándose con la experiencia de trabajar constantemente en este teatro, donde cantantes de la casa y músicos de mucha experiencia dan su tiempo para hacer crecer estas semillas?

Un concierto en el Covent Garden con un lleno casi total no es una muestra definitiva de qué es lo que pueden ofrecer estos cantantes, y hasta podría ser visto como una forma de apreciar qué es lo que pueden cantar y también qué es lo que no deben cantar.

Por eso no hay que ponerse demasiado duro cuando se escucha a la soprano Victoria Nava cantar la ‘Desdémona’ de Rossini, donde su voz se encontraba incómoda y demasiado grande y fuera de control en el vibrato. He aquí una voz promisoria pero que necesita trabajar la técnica para que le permita controlar el apoyo y la seguridad de emisión. Por el momento es una promesa sin cumplir.

El joven tenor James Edwards demostró poseer una voz de buena escuela, de volumen escaso pero con los requisitos adecuados para el bel canto en teatros pequeños. Otro joven y muy promisorio cantante, Andrew Kennedy, no se encontró nada cómodo como ‘Jago’, pero Robert Murray (otro tenor) posee una voz mozartiana a la que se le augura buen futuro.

El tema del concierto vocal fue 'Shakespeare en la ópera' y por eso todas las obras tenían una conexión con obras del escritor inglés.

Hamlet fue vista en la Ópera Real con elenco estelar, pero dudo que la ‘Ophélie’ de Ha Young Lee haya tenido que envidiar algo a Natalie Dessay. He aquí una joven soprano coreana que termina su período con este programa y ya ha sido contratada por la Ópera de Hamburgo donde cantará roles como ‘Violetta’ y ‘Lucia’. Jared Holt como ‘Hamlet’ resultó demasiado pasivo y cuidadoso con su voz como para siquiera acercarse al rol y Liora Grodnikaite demostró que necesita más control en su mezzosoprano para evitar un vibrato escuálido que arruina la línea.

La segunda parte elevó el nivel mucho con la excelente Katie van Kooten, una soprano americana de voz y figura agraciadas que demostró que ‘Juliette’ (de Gounod) le cae como anillo al dedo. James Edwards también cantó con pericia y buena calidad vocal y Matthew Rose dio una estupenda creación de ‘Frére Laurent’.

Quizás lo más exitoso de la noche resultó la breve escena de Tytania y los insectos y Bottom de A midsummer night’s dream de Britten. Nuevamente Ha Young Lee cantó con brillantez, madurez vocal y perfecta dicción para darnos una deliciosa ‘Tytania’, llena de encanto y digna de cualquier teatro de envergadura. Matthew Rose fue un excelente ‘Bottom’, con el color vocal requerido para la parte y el correcto porcentaje de pantomima inherente al rol, he aquí otro cantante de valía que con seguridad hará muy buena carrera.

El concierto concluyó con la segunda escena del segundo acto de Troilus and Cressida de William Walton, una obra muy rara vez vista en estas islas pero que posee su encanto. Y aquí Victoria Nava se lució mucho más que con su anterior ‘Desdémona’, su voz encontró que la tesitura y el texto de Walton le sientan mucho mejor, pero los problemas de estridencia en el agudo persisten y deberá reconsiderar su técnica. Su ‘Cressida’ poseyó el color requerido y la fuerza necesaria. Robert Murray fue un tenor en el molde de Richard Lewis, una voz mozartiana y de buen color y línea que nunca puso un pie en falso. Andrew Kennedy demostró real valía en el tremendo rol de ‘Pandarus’ (que solía cantar nada menos que Peter Pears), con la voz perfectamente colocada y clara emisión en todo el registro además de gran dicción, elogio que se extendió a todos los integrantes. Jared Holt cantó con más resolución el arrogante rol de ‘Diomede’, y Liora Grodnikaite culminó su actuación con una conmovedora ‘Evadne’.

Hubo dos directores: Graeme Jenkins, de probada experiencia internacional quien fue un pilar musical de la función que apoyó y guió en todo momento la acción, y el joven director Rory Macdonald, quien dirigió la ‘Overtura’ de Las Alegres Comadres de Windsor y la escena de Britten con maestría y seguridad.

De este concierto de verano se desprenden algunas buenas y positivas conclusiones, hay cantantes y eso es una buena noticia, y también hay muy buenos cantantes y eso debe alegrarnos mucho. Pero debe haber también gran sentido de la autocrítica y un nivel más alto donde ciertos errores puedan ser detectados antes de ser presentados al público. Pero que el programa funciona no cabe ninguna duda.

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