Discos

Jeffrey Tate, un 'old fashioned' de calidad

Carlos Ginebreda
lunes, 25 de julio de 2005
Edvard Grieg: Peer Gynt Op. 23, música incidental sobre el drama de Henrik Ibsen (Selección). Petteri Salomaa (Peer Gynt); Sylvia McNair (Solveig y Anitra); Edemi Schott (1ª Hada); Barbara Hoos (2ª Hada); Claudia Denninghan (3ª Hada); Narradores: Siv Borg, Tutte Lemkov, Stuart Rose; Trolls y Brujos: Sir Borg (Äse); Stuart Rose (Rey de la Montaña). Ernst-Senff Chor; Berliner Philharmoniker. Jeffrey Tate, director. Productor Ejecutivo: David Groves. Ingeniero de Sonido: Mark Vigars. Un disco compacto de 68 minutos de duración, grabado en la Philharmonie de Berlin los días 7, 8, 10 y 11 de mayo de 1990, y el 6 de enero de 1991 en Abbey Road, Londres. EMI serie encore 5-86626-2.
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Hubo una época en que triunfaban los registros fonográficos historicistas, los “tres tenores” dominaban el mercado y hasta el Canto Gregoriano de los Monjes de Silos era éxito de ventas (1). En un ambiente de tal naturaleza, era normal que se resquebrajaran los cimientos del mejor aficionado a la música sinfónica y a la ópera de gran repertorio. Esta época histórico-discográfica discurrió entre mediados de los ochenta y principios de los noventa del pasado siglo. Justo en aquel período, en 1985 para ser más precisos, Jeffrey Tate, a la sazón doctor en medicina por Cambridge, se hizo cargo de la English Chamber Orchestra, y cuando era moneda común tocar Mozart con instrumentos originales, el Sr. Tate tuvo la osadía de grabar -o EMI le permitió registrar- con la susodicha English Chamber, la integral de las sinfonías del salzburgués y la totalidad de sus conciertos para piano con Mitsuko Ushida. Hablemos pues de Jeffrey Tate, con motivo del registro que se comenta.

Cuando Tate se hizo cargo de la English Chamber no era un novato: había sido ayudante de Karajan en Salzburgo, director asistente en el agitado Bayreuth de los setenta, y sustituto “in extremis” de Levine en una Lulu en el Met. Además colaboró en el Covent Garden con Sir Georg Solti y Sir Colin Davis. No está nada mal este currículo.

Perdónenme que haga ahora referencia a la revista británica Gramophone, pero estos días mi anglofilia particular está un poco más sensibilizada de lo normal, tras los últimos trágicos hechos acaecidos en Londres. Verán, en una de las primeras críticas de un registro fonográfico de Tate, mi admirado Richard Osborne (2), lo calificó de old fashioned (el calificativo, dada la sutileza de Osborne, no era enteramente peyorativo), y me dije para mis adentros ¡Un anticuado entre tanto historicista!. En otra crítica, el flemático y respetado Edward Greenfield (3) lo calificó de klempereriano, y pensé que el tal Jeffrey Tate debía ser un tipo la mar de interesante.

Y es que Jeffrey Tate es un director serio, competente e inteligente. Atesoro una Séptima de Beethoven con La Consagración del Hogar (con la Staatskapelle de Dresde) de quitar el hipo. Es bueno tanto en el foso como en el podio, siguiendo la tradición de los mejores directores de orquesta británicos (Sir John Barbirolli y Sir Colin Davis). Pero además, es bueno tanto en la música de los períodos clásico y romántico, como en el postromántico, y en este último caso cabe decir que es un notable straussiano (muy buena su Arabella), un muy digno bruckneriano, y ha registrado joyas como un Hänsel y Gretel de referencia. Finalmente, debe indicarse que tiene en su haber un gran disco de Oberturas y Preludios de Wagner con un extraordinario sonido, una Orquesta de la Radio de Baviera en plenitud de facultades, y la mejor Obertura Cristóbal Colón de la discografía (Alan Blyth dixit).

De nuestro Jeffrey Tate nos llega ahora este Peer Gynt, de Grieg, en la baratísima serie Encore EMI, y la interpretación es muy buena. Una aclaración: este CD contiene 17 números de los 26 que hay en la partitura. La versión, insisto, es excelente. A veces un poco brumosa, pero es que ni en el Sáhara todos los días son despejados, ni en los fiordos luce siempre el sol como en una tarjeta postal. Sylvia McNair luce todas sus facultades vocales, que son bastantes. La Filarmónica de Berlín como siempre gloriosa, y sólo por ello vale la pena hacerse con este CD. Escúchese el fragmento (pista 12) Peer Gynt ante el Coloso de Memnón (fragmento por cierto excluído en la por otra parte magnífica versión de Blomstedt) y se comprobará el anterior aserto. El coro Ernst-Senff canta afinado aunque algo frío.

Entre las versiones antiguas de Beecham (EMI con 10 números del Peer Gynt) y de Barbirolli (con 12 números de la obra), las modernas de Blomstedt (DECCA, con 20 números, y mucho mejor sonido), y la más completa de Järvi (DG con 25 números), ésta de Tate es una auténtica alternativa a extraordinario precio. El sonido es algo lejano, y es verdad que la Philharmonie de Berlín siempre ha tenido el mismo problema, pero se podía haber mejorado algo por los técnicos. La carpetilla, en inglés y alemán. Háganse con este CD.

(1) En esta significativa época, Los del Río pasaron –según ellos- de la BBC (Bodas, Bautizos y Comuniones) a exportar La Macarena a Estados Unidos.

(2) Gramophone de Noviembre de 1991. Richard Osborne critica la Novena de Bruckner de Jeffrey Tate, quien dirige a la Rotterdam Philharmonic Orchestra.

(3) Gramophone de Febrero de 1987. Edward Greenfiled critica la Novena de Schubert dirigida por Tate con la Staatkapelle de Dresde (auténtico oro viejo, en acertada expresión de Karajan).

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