Argentina

Excelente presentación de ‘La Senna Festeggiante’ de Vivaldi

Hugo A. Di Leonardo
miércoles, 27 de julio de 2005
Avellaneda (Buenos Aires), jueves, 14 de julio de 2005. Teatro Roma. Antonio Lucio Vivaldi. Serenatas ‘La Senna Festeggiante’ RV 693 (libreto de Domenico Lalli) y ‘Gloria e Himeneo’ RV 687. Regie, diseño de escenografía y vestuario: Sergio Pelacani. Maestro de danza: Luis Porfiri. Solistas: Walter Schwartz (El Sena), Raquel Winnica (La Edad Dorada), Ximena Biondo (La Virtud), Alicia Alduncin (La Gloria) y Adriano D´Alchimio (Himeneo/Paje). Orquesta Barroca ‘La Cetra’. Dirección artística y musical: Sergio Antonini. Estreno argentino y latinoamericano
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En 1713, Antonio Vivaldi iniciaba su carrera como compositor de óperas, con el estreno en Vincenza de Otone in Villa. Para esos años, el veneciano ya era famoso en toda Europa a través de las primeras colecciones impresas por Estienne Roger, de sus conciertos solistas: la opus III L´Estro Armonico y la opus IV La Stravaganza. De su vasta producción operística, apenas una veintena de trabajos sobreviven. Por fortuna nos han llegado del Prete Rosso una gran cantidad de obras cantadas, sean sacras o profanas, entre las que podríamos mencionar unas ocho serenatas, de las cuales solo tres perviven en forma completa.

La conexión francesa

El decenio de 1720 aparece como uno de los más importantes en la carrera del compositor. Éste período coincide con la asunción como embajador en Venecia de Jacques-Vincent Languet, Conde de Gergy, que como representante de ‘La Francia’, venía a llenar un espacio vacío, de más de un decenio. En ésta etapa, Vivaldi escribió tres serenatas para la casa francesa. La primera de ellas es Dall´eccelza mia reggia RV 687, conocida también por el nombre de los personajes, Gloria e Himeneo y de la cuál se conserva la partitura, puesto que el libreto está perdido. Fue compuesta para celebrar el casamiento de Luis XV.

La segunda serenata es L´unione della pace e di Marte RV 694, a tres voces, cuya partitura está perdida, y fue compuesta para celebrar el nacimiento de las gemelas reales, ‘Mesdames de France’.

La tercera y la más importante de todas las escritas por Vivaldi es la serenata La Senna Festeggiante (El Sena en fiestas) RV 693, a tres voces, obra que se encuentra hoy entre los manuscritos de Turín en la colección Foa nº 27. No se sabe la fecha de composición y ejecución de la obra, aunque quizás la misma fuera interpretada en Francia. En esta serenata, de la que quizás Vivaldi pensó no podría supervisar personalmente la puesta en escena, se encuentran numerosa alusiones a la música francesa, tanto en la ‘Sinfonía’ inicial, como en la ‘Ouverture’, que abre la segunda parte de la obra. Entre otras indicaciones podríamos citar a la que figura en el primer Coro: 2 hautbois o piu se piace.

Una Serenata para Luis XV

Contaban nuestros abuelos que no ha habido festejos en nuestro pueblo, como los de aquel feliz invierno cuando el muy amado Luis XV cruzó el puente viejo y se hospedó aquí con su esposa y parte de la corte. Referían con fervor como nuestra pequeña ciudad afrontó la enorme tarea de homenajear y entretener al rey. La noticia de que habíamos sido elegidos como posta real, llegó a oídos locales tan solo un par de días antes del arribo, y ése fue el corto plazo para inventar festejos dignos de tan majestuosa ocasión.

Por fortuna, en aquellos días una compañía italiana cruzó los Alpes buscando la oportunidad de presentarse ante el rey con una composición del Signore Vivaldi, escrita en alabanza de su persona y las recientes bodas.

Su Majestad se mostró tan complacido por los divertissements, la música, los múltiples y exquisitos refrescos, la suntuosa cena y el baile, que en agradecimiento mandó construir el hermoso teatro donde a su vez, generación tras generación, nuestro pueblo rememora con el mismo entusiasmo y la misma obra el feliz acontecimiento.

Dos Serenatas juntas al estilo de una ópera

Con ésta original propuesta, el director Sergio Antonini, encaró la puesta en escena de La Senna Festeggiante RV 693, concebida no solo como una serenata, sino como un espectáculo más integral: una ópera. Para ello se valió, además de La Senna, de la Serenata Dall´eccelza mia Reggia o, como se la conoce, por el nombre de los personajes, Gloria e Himeneo RV 687 en fa mayor, para soprano, contralto y orquesta, de la cual sólo se conserva la partitura. Talbot menciona a ésta obra como Wedding Serenata, en alusión a la conmemoración para la que fue escrita por Vivaldi, es decir el casamiento del Luis XV y María Lesczynska, en 1727. Con estas dos serenatas y algo más, ensambló una obra en tres partes.

Ópera en tres actos

El primer acto de la obra se corresponde con la primera parte de La Senna Festeggiante, cuyos personajes son ‘L´Etá dell´oro’, ‘La Virtú’ y ‘La Senna’. ‘La Edad de Oro’ y ‘La Virtud’ son dos personajes femeninos que arriban al ‘Río Sena’ y proclaman la felicidad de sentirse en este lugar de paz y felicidad, después de sufrimientos y penurias pasadas. ‘El Sena’ los recibe con afecto y solemne benevolencia. De ahora en adelante no deberán alejarse y serán felices sobre la ribera del Sena. Una multitud de blancas cigüeñas vuela festejando en torno a los huéspedes, mientras las Ninfas danzan en torno de ellos.

Abre la obra una ‘Sinfonía’ en tres movimientos que, con excepción del movimiento central, ‘Andante molto’, se corresponde con el Concierto en do mayor para cuerdas RV 117.

De esta primera parte podemos destacar el coro que abre la obra, a cargo de los tres solistas, cantando ‘Della Senna in su le sponde’. Bellísimas las partes de la orquesta en donde sobresalen las flautas y los oboes. Excelente el difícil fraseo del aria ‘Se qui pace tall´or vó cercando’, de ‘L´Etá’. Muy feliz también el aria ‘In quest´onde che feconde’ de la ‘Virtu’. Sobrio el pasaje ‘Qui nel profondo del cupo fondo’, a cargo de ‘La Senna’. Las flautas acompañadas de fagot y archilaud abren luego el duetto ‘Potrem fra noi la pace’, a cargo de ‘L´Etá’ y ‘La Virtú’.

Raquel Winnica (La Edad Dorada) y Walter Schwartz (El Sena)

Hermosa y bellísima también el aria de ‘La Virtú’, ‘Vaga perla benché sia’, de estilo galante, con un excelente sonido de la orquesta. Un sentido pasaje lo brinda el aria de ‘L´Etá’, ‘Al mio seno il Pargoletto’, y en la siguiente, acompañada de ‘La Virtú’ en el duetto ‘Qui per darci amabil pace’. ‘La Senna’ tiene a su cargo una exigente parte en el aria ‘L´alta lor gloria immortale’. Un coro final a toda orquesta, con partes solistas de flautas y oboes, cierra esta primera parte con el aria ‘Di queste selve venite o Numi’ a cargo de los tres solistas.

Segundas partes fueron buenas

La segunda parte de espectáculo la constituyen algunos fragmentos de la serenata Gloria e Himeneo para concluir la obra con la segunda parte de la serenata La Senna Festeggiante. Inteligentemente el director decidió comenzar esta segunda parte con la entrada del Rey de Francia, acompañado de su esposa. Aquí no podía faltar la alusión a la música francesa, por tanto Sergio Antonini, se vale de la Pastoral La Diane de Fontainebleu de Henry Desmaretz (1660-1741) para que su Alteza haga su entrada triunfal en el pequeño poblado.

Luego la ‘Gloria’ y el ‘Himeneo’, cantan haciendo votos por la felicidad del Rey y su flamante esposa. Mas tarde sus Altezas se retiran a descansar, con la suave ‘aria del sueño’ de la misma pastoral, a cargo de Sergio Pelacani.

Adelante con la ‘Ouverture’

La ‘Ouverture’ que abre la segunda parte de La Senna nos lleva a la parte final del espectáculo. Se destaca aquí la bellísima aria ‘Pietá dolceza’, a cargo de ‘La Senna’. El estilo galante de Vivaldi, aparece nuevamente en un ‘dulce languidecer’ del duetto ‘Io qui provo si caro diletto’, a cargo de ‘L´Etá’ y la ‘Virtú’, y la pareja de oboes acompañando a la orquesta.

Bello el canto de la ‘Virtú’ en el aria ‘Cosí sol nell´Aurora’, para continuar luego con la hermosa aria ‘Non fu mai piú vista in soglio’, a cargo de ‘L´Etá’. Como faltaba el recitativo previo al coro final, el mismo fue reconstruido por el director. Este nos lleva a la parte final del espectáculo con ‘Il destino la sorte e il fatto’, a cargo de los tres solistas, con el que cierra la obra.

Vivaldi en Buenos Aires

Alejado de las principales salas de teatro y de concierto de la Argentina, la figura de Antonio Vivaldi, como la de muchos otros compositores del barroco italiano, francés o español, debe luchar en nuestro país contra falsos profetas, que consideran la música de estos compositores como algo menor. Carentes de opinión propia, sólo aprueban lo que otros les inculcaron. Como no se puede estar en contra de la corriente, solo hay que interpretar a unos pocos. A los ‘elegidos’.

Sergio Antonini y su apuesta

Por suerte, ‘no todos siguen el rebaño’ y piensan que otra música puede ser interpretada. Hay que ser osado, tener coraje, pero sobre todo ‘tener talento’ y Sergio Antonini lo tiene. La Orquesta Barroca ‘La Cetra’, suena como pocas. Con gran maestría Antonini dirigió el ensamble, aún en pasajes desde una spinetta, con espíritu, tenacidad y solvencia. Y Vivaldi sonó en Buenos Aires, en el Teatro Roma de Avellaneda, como pocas veces habrá sonado en la Argentina. Un párrafo aparte lo merecen los cantantes, que con sobriedad y profesionalidad, cantaron las partes solistas. Salud pues a ‘La Cetra’, salud Sergio Antonini y adelante.

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