Editorial

La OSG se va de gira

Consejo Editorial
viernes, 2 de septiembre de 2005
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Francisco Vázquez, alcalde de A Coruña (España), anunció la semana pasada la intención de promocionar una gira latinoamericana de la Orquesta Sinfónica de Galicia (OSG), agrupación sinfónica de titularidad municipal. Esta formación, considerada ampliamente por la crítica y el público como la mejor de España, ha salido con cierta regularidad al extranjero y tiene entre sus citas permanentes una visita veraniega al Festival Rossini de Pésaro (Italia).

La invitación a Pésaro es fruto de la estrecha colaboración de la OSG con quien es co-director del festival italiano a la vez que del Festival Mozart de A Coruña, Alberto Zedda. El maestro italiano ha apostado durante años por las posibilidades técnicas de la orquesta gallega. Las invitaciones a otros ciclos de conciertos fueron fruto del creciente prestigio de la OSG, así como de una gestión adecuada de las relaciones exteriores.

La visita a Latinoamérica que comienza a prepararse parece seguir otros derroteros. Según declaró a la prensa gallega el director musical de la OSG, Víctor Pablo Pérez, en fechas cercanas sin concretar, visitarán Latinoamérica para dar a conocer la orquesta coruñesa a los emigrantes gallegos en países como Argentina, Chile, México y Venezuela. Asimismo, Víctor Pablo espera que financien la visita las nuevas autoridades gallegas—salidas de las elecciones autonómicas que el pasado mes de junio llevaron al Partido Socialista (PSOE) y al Bloque Nacionalista Galego (BNG) al poder en coalición, tras catorce años de gobierno de centro-derecha del Partido Popular (PP).

No deja de sorprender que una orquesta de la calidad de la OSG y que ya por sus propios medios ha emprendido empresas internacionales, necesite de la subvención pública para visitar Latinoamérica, del mismo modo que parece poco ambicioso que el interés de la OSG en ese continente se reduzca a darse a conocer entre la comunidad gallega emigrada. Por su calidad, superior a la de la mayoría de las orquestas latinoamericanas, la OSG podría ser invitada por los auditorios más importantes y convertirse, quizás, en el referente sinfónico de Latinoamérica ofreciendo una gira de calidad a un precio razonable. En esta gira podría estar la génesis de una serie de invitaciones regulares para tocar en ese continente.

Lejos pues de precisar de la subvención pública para patrocinar un paseo propagandístico cuyo objetivo parece ser el de enseñar a los emigrados lo bien que la administración socialista trabaja en A Coruña y cómo la nueva administración autonómica liderada por los socialistas les acerca la cultura de la madre patria, la OSG podría utilizar su enorme potencial simbólico y su calidad técnica para promocionarse y venderse en Latinoamérica. Hay allí un enorme mercado que demanda música sinfónica de calidad y que no puede permitirse las giras de las grandes orquestas alemanas, británicas y estadounidenses.

Parece, así, que una gira pagada con fondos públicos sólo serviría para escenificar una nueva situación de sintonía entre el gobierno municipal (PSOE) y autonómico (PSOE-BNG), que pondría fin a las escasas relaciones que la OSG con el antiguo poder autonómico—liderado por el PP. Como resultado, la OSG, otrora elemento de confrontación entre el Ayuntamiento de A Coruña y el gobierno autonómico del PP por la falta de atención que este último le prestó, pasaría a elemento propagandístico del nuevo gobierno socialista. El mensaje es claro: el PP, que celebraba sus victorias llenando las calles de Santiago de Compostela de gaiteros, dejó de lado a la OSG; el PSOE, que celebró su victoria con un concierto de música clásica, parece dispuesto a apoyar a la OSG incluso cuando, como en el caso de la gira latinoamericana, no es necesario.

Todo este gasto público podría evitarse si la gerencia de la OSG buscase un buen agente de conciertos especializado en giras de tantos que hay, por ejemplo, en los Estados Unidos, en vez de recurrir a una subvención pública. Ésta desluciría el mérito y resultado de la gira y costaría un dinero a los contribuyentes que se iría en propaganda política.

La OSG hace tiempo que alcanzó la madurez. El pasado 19 de agosto el mismísimo Financial Times elogió su "precisión, delicadeza y su maravillosa y sutil ligereza". Los padres de la OSG deben entender que la niña ya tiene edad para salir sola de noche.

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