Uruguay

Una Bohème iluminada por la luz del alba

Alberto Rosas
jueves, 15 de septiembre de 2005
Montevideo, domingo, 21 de agosto de 2005. Teatro Solís. Giacomo Puccini: La Bohème. Opera en cuatro actos basada en la novela “Scenes de la vie de boheme” de Henri Muger. Libreto de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica. Regie: Marga Niec. Vestuario: Teatro Colon de Buenos Aires. Luces: Rubén Conde del Teatro Colon de Buenos Aires. Integrantes: Maria Jose Siri (Mimi), Cesar Augusto Gutiérrez (Rodolfo), Luz del Alba Rubio (Musetta), Darío Solari (Marcello), Ariel Cazes (Colline), Federico Sanguinetti (Schaunard), Daniel Romano (Benoit), Alejandro Pampuro (Alcindoro), Néstor Ortiz (Parpignol). Orquesta Filarmonica de Montevideo, Coro del SODRE: Dir. Lilian Zetune. Director Musical: Federico García Vigil. Ocupación: 100%.
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Además de ser considerado como el máximo escenario artístico de la Republica Oriental del Uruguay, el ''Teatro Solís”, forma parte del patrimonio cultural e histórico de la ciudad de Montevideo, la capital del país más sureño del continente americano. Ubicado en el corazón de la Ciudad Vieja, el primer distrito urbano de Montevideo, este coliseo, uno de los más antiguos del continente, fue construido por iniciativa de un grupo de empresarios que se reunió en 1840 para fundar una sala teatral en pleno conflicto bélico (Guerra Grande), lo que demoró su construcción hasta 1856.

Después de los acontecimientos ocurridos por la guerra, el proyecto originalmente diseñado por el arquitecto italiano Carlo Zucchi, fue concluido por el arquitecto Francisco Javier de Garmendia, con materiales traídos expresamente desde Europa para la construcción del recinto tales como: la madera siberiana para la estructura, columnas, capiteles de mármol italiano y pizarras para el techo. Finalmente, el 25 de agosto de 1856 se llevó a cabo la inauguración oficial del Teatro Solís, (que tomo ese nombre en homenaje al navegante Juan Díaz de Solís, descubridor del Rió de la Plata), con la puesta en escena de la opera Ernani de Giuseppe Verdi, y con la presencia de destacadas personalidades, incluida la del presidente de la republica.

Fotografía © 2004 bt klassicaa.com

Entre los años de 1868 y 1887 se terminaron de construir las alas laterales de la fachada del teatro, y en 1937 fue adquirido por el gobierno de la ciudad (hoy IMM), creando los cuerpos estables que constituyen el núcleo artístico histórico del Teatro Solís, como la Comedia Nacional y la Orquesta Filarmónica de Montevideo. La fachada principal del teatro parece estar inspirada en la del teatro Carlo Felice de Génova, la sala tiene forma ligeramente elíptica, que parecería inspirada en la que el arquitecto italiano Piermarini aplicó en el Teatro Alla Scala de Milán, aunque el interior del Solís guarda una similitud notable con otro recinto italiano, el teatro Metastasio de Prato, cerca de Florencia. Desde la creación del teatro, el género lírico ha tenido un lugar especial en las temporadas anuales, con producciones propias y de compañías internacionales que hicieron escala en el país, con la presencia de celebridades como las sopranos Luisa Tetrazzini (en 1875) o Adelina Patti (en 1888) y los tenores Francesco Tamagno (en 1896) y Enrico Caruso (en 1903).

En octubre de 1998, se tomo la decisión de cerrar el teatro con el fin de realizarle mejoras técnicas, de seguridad y acústicas a sus instalaciones, tales como la ampliación, en un 80% del área del escenario, la incorporación de moderna maquinaria escénica, nuevo foso para la orquesta etc. Las obras de remodelación tardaron 6 años y el teatro fue reinaugurado en el 2004 con una gala operística musical. Pero fue hasta este año 2005, que volvió a presentarse nuevamente sobre este escenario una producción operística. Cabe destacar que la opera elegida para la ocasión fue La Bohème de Giacomo Puccini cuya puesta en escena coincide con el 149 aniversario de la inauguración del teatro y del 100 aniversario de la visita que realizó el compositor Giacomo Puccini al Uruguay.

El elenco fue conformado en su totalidad por los cantantes uruguayos de mayor trayectoria y experiencia internacional en la actualidad. Lamentablemente este no pudo ser posible, ya que el tenor Carlo Ventre canceló su participación semanas antes del estreno y en su lugar fue contratado el tenor colombiano Cesar Augusto Gutiérrez para encarnar el papel de Rodolfo.

Fotografía © 2005 by Miguel Rojo. Teatro Solís de Montevideo

En escena se pudo apreciar una puesta en escena visualmente estética, elegante, y tradicional que recrea correctamente los lugares de Paris donde se desarrolla la escena, y que fue diseñada por el escenográfo Nicolás Benois de Milán, donde fue creada por el laboratorio Sormani-Cardaropoli, que a lo largo de varios años ha colaborado con los mejores escenográfos internacionales. Los coloridos vestuarios, importados del Teatro Colon de Buenos Aires, se complementaron con un correcto trabajo de iluminación de Rubén Conde, proveniente también del celebre teatro bonaerense.

La dirección escénica, encomendada a la regista argentina Marga Niec, transcurrió de manera correcta, con apego al desarrollo de la historia y delineando con eficacia a los personajes principales. Por su parte, el maestro Federico García Vigil, dirigió a la Orquesta Sinfónica de Montevideo y al Coro del SODRE, con entusiasmo y autoridad, logrando balance y sincronización entre todas las fuerzas musicales.

Fotografía © 2005 by Miguel Rojo. Teatro Solís de Montevideo

El tenor colombiano Cesar Augusto Gutiérrez, encabezó el elenco vocal con su caracterización del poeta Rodolfo. Poseedor de una voz bien cultivada y musical, Gutiérrez exhibió un bello y homogéneo color vocal y buen fraseo, en cada una de sus intervenciones. Su interpretación del aria “Che gelida Manina” fue ampliamente recompensada. Como una de las promesas en el panorama lírico de este país se puede ubicar a la soprano Maria José Siri, quien encarno una delicada y frágil Mimi, que cautivo y entusiasmo al público con su fresca y juvenil vocalidad.

Fotografía © 2005 by Miguel Rojo. Teatro Solís de Montevideo

El barítono Darío Solari, dio vida al pintor Marcello con una sólida presencia escénica, muy en carácter, y voz de potente y amplia emisión, desmedida en más de una ocasión, pero de notable calidez baritonal. Sobresalió en el papel de la caprichosa Musetta, la soprano Luz del Alba Rubio, quien evidenció un dominio del personaje al que dio vida con naturalidad y excelentes dotes de actriz. Vocalmente su desempeño fue elegante y virtuoso, de emisión segura y generosa. Su participación fue muy apreciada y premiada con aclamación por el público asistente.

Fotografía © 2005 by Teatro Solís de Montevideo / Fototeca Sur

Los roles de Schaunard y Colline fueron cantados de manera ampliamente satisfactoria por Federico Sanguinetti y Ariel Cazes, dos cantantes que han realizado gran parte de su carrera cantando en teatros de la Argentina.

Fotografía © 2005 by Miguel Rojo. Teatro Solís de Montevideo

En resumen, la actividad operística regreso al escenario del Teatro Solís de Montevideo, con una digna puesta en escena de la Boheme de Puccini, y un sobresaliente reparto de cantantes, en su mayoría uruguayos. Se espera que en un futuro cercano se pueda estructurar una temporada completa, compuesta por diversas producciones operísticas.

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