Discos

Prefiero a Juliette Gréco

Teresa Cascudo
jueves, 16 de febrero de 2006
Et puis après... Canciones de Jacques Prévert y Joseph Kosma. L’orgue de Barbarie, Et puis après…, Les bruits de la nuit, La grasse matinée, La belle saison, Chanson de l’oiseleur, On frappe, L’enfance, Les enfants qui s’aiment, Paris at night, Le cauchemar du chauffeur de taxi, Danse, Déjeuner, Le désespoir est assis sur un banc, Fille d’acier, Les oiseaux du souci, La pêche à la baleine, Intermède: ‘En famille’, Familiale, Épiphanie, Capriccio, Chanson dans le sang, Le jardin, Fable, Chasse à l’enfant, Page d’écriture. Gersende Florens (soprano), Arnaud Marzorati (barítono), Marcus Price (piano). Hugues Deschaux, toma de sonido, dirección artística y montaje. Un disco compacto DDD de 67 minutos de duración, grabado en el Théâtre Impérial de Compiègne, entre el 28 de junio y el 1 de julio de 2004 Alpha 075. Distribuidor en España: Diverdi
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Alguna vez tenía que pasar. Finalmente, me he encontrado con un disco de Alpha que no es perfecto. Pero vayamos por partes.

La poesía de Jacques Prévert, puesta en música por Joseph Kosma, es el primer punto de interés de la grabación. Transcurridos casi treinta años después de su muerte, los textos de Prévert mantienen todo su encanto. Es difícil permanecer insensible ante su ironía, su terrible ingenio y, sobre todo, ante su sabia ternura. Leerlos es un placer, que no se altera en las versiones musicadas por Kosma, con quien colaboró artísticamente a lo largo de varios años. El disco reúne más de dos decenas de poesías, incluyendo algunas muy conocidas como Et puis après… (que da título al CD), Le jardin o L’enfance.

Después, tenemos un pianista, Marcus Pride, que sabe acompañar con sensibilidad a los cantantes. Las canciones de Prévert han sido muchas veces grabadas con arreglos instrumentales espantosos, testimonios de las modas sonoras de la música popular de cada época. Con acompañamiento sólo pianístico, las mismas canciones ganan en austeridad y elegancia, en este caso, gracias también al mencionado Marcus Pride y al particular color del Pleyel de 1928 elegido para este registro.

Hay, además, un cantante, Arnaud Marzorati, que, evidentemente, domina su voz, jugando con los excesos expresivos y teatrales que permiten estas canciones. Escucharlo en canciones como Les bruits de la nui, La belle saison, La pêche à la baleine o La fable te deja con una sonrisa en los labios o con el corazón encogido, conforme el texto.

Tampoco tengo nada que objetar al folleto que acompaña al CD, con información pertinente sobre los autores y diseño gráfico basado en ilustraciones del surrealista Félicien Rops.

Entonces, se preguntarán, ¿cuál es el problema? Es el típico de las cantantes líricas de calidad mediana que se ponen a interpretar piezas inmortalizadas –perdonen el exceso– por iconos de la cultura popular como Juliette Gréco o Yves Montand. El caso es que Gersende Florens tiene indudables dotes teatrales, demostradas, por ejemplo, en el intermedio En famille, que no es cantado. Pero no es capaz de controlar su voz para ponerla al servicio de estas canciones (sobre todo cuando exigen una cierta contención emocional), además de demostrar algunos pequeños defectos e inseguridades vocales evidentes. Cuando antes he citado a Juliette Gréco y a Yves Montand no lo he hecho de forma gratuita: por ejemplo, en Et puis après… o en Le jardin, los prefiero, sin duda, a ellos.

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