Discos

Una pica en Flandes

Josep Mª. Rota
viernes, 2 de junio de 2006
Arthur de Greef. Obras orquestales: Humoresque, Cinq chants d’amour, Concierto para piano y orquesta nº 2. Artur Pizarro, piano; Charlotte Riedijk, soprano. Orquesta de la Radio de Flandes. Yannick Nézet-Séguin, director. Ingeniero de sonido, Michaël Nijs. Un disco compacto de 47 minutos de duración, grabado en el Studio 4, Flagey, Bruselas los días 22 a 24 de junio de 2005. Klara Etcetera KTC 4013. Distribuidor en España: Diverdi
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Recién salido del horno llega este CD, titulado Flemish Connection V, con obras orquestales del belga Arthur de Greef (1862-1940) . Digno del programa Los raros de las matinales sabatinas en Radio Clásica, de Greef resulta ser un compositor tan desconocido como interesante. Su estilo es romántico, tonal y eminentemente melódico. Insigne pianista, aplaudido como intérprete de Saint-Saëns y admirado por Grieg, fue famoso en vida como concertista. Sus obras, sin embargo, apenas alcanzaron el reconocimiento.

La Humoresque para orquesta se anuncia como la segunda versión de 1928. Se trata de una revisión para gran orquesta de la primitiva pieza para maderas y trompas a dos, timbales, carrillón y cuerdas, de 1891. La pieza es brillante y efectista, con pasajes de virtuosismo. Su modelo es, sin duda, Richard Strauss.

El modelo de Cinq chants d’amour, para soprano y orquesta, no es de ningún modo la chanson française, sino los mismísimos Wesendonk-Lieder. Lirismo arrebatador, conjunción de voz y orquesta, delicados contrastes, una música maravillosa para unos poemas de desatada pasión romántica. Los versos del suizo Charles Fuster rezuman delicadeza y amor: 'Devant le ciel', 'Ma vie est dans tes mains', 'Tout âme est un berceau calme', 'Cloches', y 'Nôtre amour'. La soprano Charlote Riedijk empieza con una voz un tanto fija y nasal, para dejarse llevar después por el oleaje romántico de las canciones de de Greef, hasta que, finalmente, se entrega con arrojo y sin reservas, al limite de sus posibilidades, abrasada por la pasión amorosa. El cromatismo tristanesco está presente, sobre todo, en las piezas que abren y cierran el ciclo. Un bellísimo ejemplo de canciones orquestales de gran calidad. Aquí Flandes se reivindica más cerca de Alemania que de Francia.

El Segundo concierto para piano y orquesta se encuadra en la gran tradición centroeuropea, con Schumann y Liszt como modelos (no Brahms). Si el contenido es schumanniano, el concepto es lisztiano, ya que la forma concierto (música pura) se acerca al poema sinfónico (música programática). El primer movimiento se titula 'Angoise'; el segundo, 'Séparation'; el tercero, 'Sursum corda'. El defensor de Saint-Saëns y adalid de Grieg, discípulo de Liszt y formado con ilustres wagnerianos, se acerca por momentos a un Humperdinck, a un Siegfried Wagner, a un Vincent d’Indy. Artur Pizarro se desenvuelve con soltura en los pasajes rápidos a la vez que sabe rubatear con gusto. Su digitación es clara y decidida.

La Orquesta de la Radio de Flandes, dirigida por el canadiense Yannick Nézet-Seguin, resuelve con solvencia todos los escollos de unas partituras, si no difíciles, sí densas. Se anuncia en los comentarios que esta orquesta está especializada en bandas sonoras de películas, lo que se percibe en algún momento (observese el final de la Humoresque, que parece Star Wars). El disco suena bien -faltaría más-, aunque es un poco rácano en la duración: 47 minutos y un segundo.

Librito en inglés, francés, alemán y neerlandés con notas sobre el compositor, su obra y los intérpretes de este CD. También incluye los textos de las canciones en francés y su traducción inglesa.

Este disco ha sido enviado para su recensión por Diverdi

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