España - Cantabria

Festival de Santander

Res severa verum gaudium

Roberto Blanco
lunes, 28 de agosto de 2006
Santander, jueves, 17 de agosto de 2006. Sala Argenta del Palacio de Festivales de Cantabria. Obras: Georg Philipp Telemann: Suite 'Don Quijote' en Sol Mayor, TWV 55. Dmitri Shostacovich: Concierto nº1 para piano trompeta y cuerdas en Do menor, Op.35. Antonio Vivaldi: Sinfonía al Santo Sepulcro, RV 169; Concierto en la menor para dos violines y cuerda, Op.3 nº8. W. A. Mozart: Pequeña Serenata Nocturna, KV 525. J. S. Bach: Concierto de Brandemburgo nº2 en fa mayor, BWV 1047. Marisa Tanzini (piano), William James Hughes (trompeta), Christian Funke y Matthias Funke (violines), Ralf Götz (trompa), K.Stefula (flauta), Uwe Kleinsorge (oboe). Orquesta de Cámara Bach de la Gewandhaus de Leipzig. Christian Funke (dirección artística). 55 Festival Internacional de Santander. Aforo: 1800 localidades. Ocupación: 80%
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“Res severa verum gaudium” (Las cosas serias constituyen el verdadero gozo) es el lema de la Orquesta de Cámara de la Gewandhaus de Leipzig que rendía visita al festival santanderino. Un lema acorde con el concierto propuesto, formado tanto por obras muy conocidas e interpretadas como por otras que no lo son tanto, caso de Telemann y Shostacovich. Fue pues, un hermoso programa en el que destacó el violinista y director artístico Christian Funke. El empaste de la orquesta (integrada por dieciséis músicos), flexible y sensible durante todo el concierto, con el volumen y el timbre del primer violín, fue ejemplar, y lo escuchado fue música camerística en su más alto sentido. El diálogo, la musicalidad presente en el más mínimo matiz y la precisión,  triunfaron por encima de cualquier otro aspecto.

En la Suite Don Quijote de Telemann, además de mostrar la pulcritud técnica y mecánica, la orquesta exhibió gran calidad expresiva en los distintos episodios que componen dicha suite, sin perder en absoluto precisión técnica. Así, la mayor carga expresiva de los tiempos lentos se alternaba en su justa medida con la vivacidad de los allegri sin que la orquesta perdiese empaste ni rotundidad.

Impecables, pero tomándose la obra con una seriedad que extrañaría hoy a su autor, el Concierto nº1 para piano trompeta y cuerdas era la obra que cerraba la primera parte del concierto. El ‘Allegretto’ y sobre todo el estupendo ‘Lento’ fue abordado con una especie de sentimiento romántico, mientras que el breve ‘Moderato’ y el ‘Allegro con brio’ confirmaron esa sensación de limpieza y claridad que choca un poco con las intenciones sarcásticas y traviesas de Shostacovich. La trompeta de William James Hughes circuló con facilidad y agudeza, y conversó en planos musicales distintos con el expresivo piano de Marisa Tanzini.

Antonio Vivaldi estuvo presente en la noche mediante su breve Sinfonía al Santo Sepulcro y el Concierto en la menor para dos violines y cuerdas. Unos momentos de brillante música vivaldiana ejecutada con espíritu propulsivo y las correspondientes dosis de virtuosismo en unos músicos que bajo el mando de Funke consiguieron momentos de chispeante diálogo en medio de un mar de refinamiento sonoro.

Lo mismo podemos decir de su impecable lectura de la Pequeña serenata nocturna KV 525 de Mozart y del Segundo Concierto de Brandemburgo de Bach, donde la trompeta barroca fue sustituida por una trompa. Aquí, la materia sonora fue más brillante y el color general más lírico, aportando los solistas (trompa, flauta y oboe) mayores contrastes y matices más fastuosos.

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