Estados Unidos

Debería ser obligatorio asistir a un Rossini al mes

Luis Gutiérrez Ruvalcaba
viernes, 12 de mayo de 2006
Nueva York, miércoles, 11 de octubre de 2006. Metropolitan Opera House. Il Barbiere de Siviglia, ópera buffa en dos actos de Giacomo Rossini, sobre libreto de Cesare Sterbini, basado en Beaumarchais. Bartlett Sher, director escénico. Michael Yeargan, escenografía. Catherine Zuber, vestuario. Christopher Akerlind, luminotecnia. Elenco: Diana Damrau (Rosina), Juan Diego Flórez (Conde Almaviva), Peter Mattei (Figaro), John Del Carlo (Dr. Bartolo), Samuel Ramey (Don Basilio), Wendy White (Berta), Brian Davis (Fiorello), y Joel Sorensen (el oficial). Coro y Orquesta del MET. Maurizio Benini, director musical.
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Estoy convencido de que debería ser obligatorio asistir a una ópera de Rossini por lo menos una vez al mes. Esto tendría como efecto inmediato la disminución de malos humores y el deseo de hacer de nosotros unas personas más felices por lo que podríamos almacenar durante por lo menos un mes toda actitud negativa ante la vida.

El viernes pasado tuve la suerte de asistir al estreno de la nueva producción del Met de Il barbiere di Siviglia y esta función permanecerá en mi mente y en mi corazón por muchísimos años, dada la calidad de la interpretación de todos los cantantes quienes lograron volver a cantar esta obra maestra de la ópera cómica con una frescura tal que me hizo creer que me encontraba con ella por primera vez.

Peter Mattei en el papel epónimo fue un barbero atrevido, travieso y bastante igualado en su condición socialmente inferior con la del noble 'Conde de Almaviva'. Su aria de entrada, una de las más célebres de la historia de toda la ópera fue todo un espectáculo vocal y de actuación al hacer pleno uso de cuatro pasarelas que rodeaban el foso orquestal, recurso escénico jamás empleado previamente por el Met. La entrada la hizo no como siempre lo hemos visto en infinidad de producciones, sino sobre un carromato arrastrado por cuatro mujeres y con un burro tras el mismo. Este carromato se abrió posteriormente para mostrarnos su interior en el que se veían todos los instrumentos del factotum de Sevilla. Por supuesto sobre uno de sus lados, el que veía la audiencia, destacaba un gran número 15. Mattei estuvo también espectacular en sus duetos con 'Almaviva' y 'Rosina', así como en todos los números de conjunto.


Peter Mattei
Fotografía © by Metropolitan Opera House

Juan Diego Flórez cantó un 'Almaviva' tal como lo esperaba el público, muy atlético y con gran facilidad para emitir las notas altas que se esperan de este papel. Como en años anteriores, cantó el aria la muchas veces cortada por otros tenores, 'Cessa di più resistere', que Rossini reciclaría en el final de La Cenerentola. Su interpretación como 'Don Alonso' fue muy simpática y nos ofreció ornamentaciones vocales poco usuales a lo largo de todas sus intervenciones.

Samuel Ramey fue un imponente 'Don Basilio'. Su 'aria de la calumnia' fue tan buena como las de Mattei y Flórez. Es claro que Ramey ha superado muchos de los problemas que se le habían detectado en su voz, especialmente un vibrato exagerado que ya tenía características de wobble. Debo decir que siempre he sido de la opinión que Ramey es mejor en sus papeles bufos, y el de 'Don Basilio' es uno de los que mejor canta actualmente el bajo de Kansas.


Diana Damrau y Peter Mattei
Fotografía © by Metropolitan Opera House

Por alguna razón que desconozco, pero que es muy frecuente en muchas casas de ópera, el papel de 'Rosina' fue cantado por una soprano. Diana Damrau lo hizo mostrando su magnífica voz con ornamentos vocales que normalmente se disparaban a notas muy agudas. En lo personal prefiero a una mezzosoprano en este papel. Espero regresar el año que entra cuando este papel será cantado por dos grandes mezzosopranos, Joyce DiDonato en abril y Elina Garanca durante la temporada 2007–2008.

John Del Carlo fue también un gran 'Doctor Bartolo', tanto vocalmente como en su muy chistosa actuación.

El reparto fue redondeado con Wendy White cantando la mejor 'Berta' que he atestiguado y por unos muy dignos Brian Davis como 'Fiorello' y Joel Sorensen como 'el oficial'.

La dirección escénica del debutante Bartlett Sher se inspiró en la de Jean–Pierre Ponnelle para La Cenerentola, al presentar una estilización de Sevilla y de la casa del 'Doctor Bartolo' con base en puertas deslizantes, manejadas por supernumerarios. Además del carromato de 'Figaro' mencionado anteriormente, Sher también presentó una multitud de naranjos. Me pregunto: ¿no son las naranjas más propias de Valencia que de Sevilla? Me contesto que hay para quienes Sevilla y Valencia son lo mismo, ¿no están ambas en España?

La escenografía de Michael Yeargan y la iluminación de Christopher Akerlind, también debutante, subrayaron adecuadamente las intenciones del director de escena, que, en general, respetaron el texto, la música y las intenciones de Beaumarchais, Sterbini, Rossini y hasta de Paisiello al hacer estornudar repetidamente a 'Berta'. Por cierto, el vestuario de la también debutante Catherine Zuber fue convencional, es decir, lo ubicó en la época en la que Beaumarchais escribió su gran comedia.

Mauricio Benini condujo la orquesta adecuadamente, permitiendo a los cantantes cuanta ornamentación se les ocurriera, lo que es muy agradable cuando tal ornamentación es bella.

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