DVD - Reseñas

Una postal de los ochenta

Barbara Diana
viernes, 3 de agosto de 2007
Janet Baker: Full Circle (Her Last Year In Opera). Un documental dirigido por Bob Bentley, estrenado en 1985. Productores ejecutivos: Kenneth Corden, Michael Gill. Un DVD de 72 minutos de duración. Código de Región 1; Color NTSC; Sonido Dolby 2.0. Subtítulos en inglés, alemán, español, francés e italiano. Una producción de NVC ARTS para Warner Music Vision D4095. Distribuidor en España: Warner Music Spain
0,0001822 La carrera operística de la mezzosoprano inglesa Janet Baker fue excepcional desde muchos puntos de vista, empezando por el hecho de que sólo interpretó ópera en Inglaterra. Entre su debut en 1956 y su última presentación en escena en 1982, Baker cantó un más bien limitado número de papeles, casi siempre en óperas de Händel, Mozart, Gluck, y Monteverdi, con alguna incursión ocasional en Berlioz y Strauss, en los escenarios de Glyndebourne, Londres, Edinburgo y Aldeburgh [Benjamin Britten escribió para ella el papel de ‘Kate’ en Owen Wingrave, y ella fue su cantante favorita para el papel protagonista en The Rape of Lucretia]. Aun así, Baker consiguió alcanzar un estatus de icono que todavía persiste, veinticinco años después de su despedida de la escena. Resulta francamente difícil entender este fenómeno si nos basamos simplemente en su legado discográfico, a pesar de su notable ‘Vitellia’ con Colin Davis, y de sus pasmosas Sea Pictures de Elgar con Barbirolli. Se dice que su auténtica grandeza sólo se podría experimentar en directo, porque Baker poseía esa intangible cualidad que permite a un intérprete mantener la atención del público.

Al comienzo de la temporada 1981-1982, habiendo decidido retirarse de la ópera al final de la misma, Baker empezó a escribir un diario, que más tarde se publicó con el título de Full circle [Círculo cerrado] como una suerte de autobiografía. Al mismo tiempo, se fue rodando un documental, que ahora se reedita en DVD, y que se centra en tres producciones operísticas (Alceste de Gluck en la Royal Opera y Mary Stuart de Donizetti en la English National Opera, ambas con escenografía de John Copley y dirección musical de Charles Mackerras, y Orfeo de Gluck en Glyndebourne con Peter Hall y Raymond Leppard), así como un concierto en Carnegie Hall y una interpretación de The Dream of Gerontius de Elgar en Escocia.

La narración se centra alrededor del día concreto de su última interpretación en escena, y en su decisión de retirarse aún en plenas facultades. Se trata de una especie de ‘docu-diario’ en el que Dame Janet expresa ante un silencioso entrevistador sus pensamientos, sus emociones y su perspectiva sobre los roles que está interpretando. El documental incide en los momentos álgidos de cada producción: ensayos y representación de ‘Divinités du Styx’ de Alceste; seguido de ensayos con el pianista preparando una gira por los Estados Unidos con un recital de Lieder; los ensayos específicos del final del acto I de Mary Stuart para su retransmisión por televisión; a continuación vamos al Haddo Hall para el Gerontius, y finalmente nos encontramos en Glyndebourne con ‘Che faro’ senza Euridice’. También se muestran momentos más informales, algunos públicos y otros privados: una cena en el Garrick Club tras una función, un viaje en tren, y la extraña toma del fiel Keith, el marido de Baker.

En su conjunto, este vídeo resulta un tanto decepcionante. Su tono conmemorativo hace que se pierda lo que habría podido ser una oportunidad única para conocer el proceso creativo de una muy aclamada artista. Los momentos de ensayos son demasiado breves, y obviamente dirigidos a un público muy amplio; incluso la mayor parte de los ensayos de Mary Stuart se consumen con un debate inútil acerca de la utilidad de los pilotos-chivato en las cámaras, lo cual parece de escasa relevancia para el asunto general. Resulta difícil no notar un cierto sentido de artificialidad, de demasiado control, como suele suceder a menudo incluso en los documentalers de más altos vuelos. Al final, el espectador puede quedarse con la sensación de no haber aprendido mucho ni de la intérprere y de los personajes, ni acerca de cómo se monta una función. Los comentarios de Baker tienden a generalizar, y no arrojan mucha luz sobre sus interpretaciones, confirmando que, muchas veces, la mejor declaración de un intérprete es su propia interpretación. Con la ayuda de los subtítulos en inglés, alemán, español, francés e inglés, sus admiradores irredentos podrán disfrutar de 72 minutos de Janet Baker hablando de sí misma. Los melómanos saldrán mejor parados con los vídeos completos de su Mary Stuart y de su Orfeo.
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